Pedro Sánchez y sus drugos no quieren testigos

Pedro Sánchez y sus drugos no quieren testigos en sus consejos de ministros. Prefieren que les apoye Unidas Podemos desde la distancia. Es una sabia medida profiláctica, la más antigua de todas y que la Iglesia Católica y otros religiones han intentado propagar, con escaso éxito según épocas, por el mundo: la abstinencia.

Sí, para Pedro Kent Sánchez resulta más adecuado no tener a podemitas sentados a su lado. Es que son de un pesado. Hasta rojos se consideran. Y de izquierdas. Cosa más antigua. Ya sólo faltaba que llevaran piojos a La Moncloa. O sarna, que es peor. Uno nunca sabe con esa gente.

Los desprecios del PSOE en estos meses a Unidas Podemos son incontables. No se pueden relatar todos porque daría para un libro. Un libro aburrido, lleno de basura intelectual y emocional. Centrémonos en lo último: “ya el tiempo de un gobierno de coalición ha pasado”, ha dicho Pedro y sus adláteres.

Yo puedo soportar que me llamen rojo, perroflauta, comeniños, basura… Uno va a una manifestación contra la valla en Ceuta y acaba vacunado de las cosas que te pueden gritar los fascistas desde un puente.  Uno puede soportar que le digan que sólo un mundo es posible y es el del neoliberalismo nacionalista, clasista y racista. Vale. Lo estamos viviendo cada día desde hace décadas. Pero lo que no es aceptable es que salga un men(drugo) como el ministro en funciones Ábalos o un despojo intelectual (me importa un bledo su cátedra) como Carmen Calvo y diga “el tiempo de un gobierno de coalición ha pasado” como si estuviera hablando de un temporal o un huracán. Si algo no puedo soportar es que me tomen por imbécil. Prefiero el vil insulto.

Hoy, Pedro ha descubierto la pólvora y es poner tropecientas medidas en lo alto de la mesa y ofrecer unos cuantos puestos de alta dirección, seguramente remunerados de una manera muy parecida a la de un ministro, para convencer a Unidas Podemos y conseguir su apoyo. Hablamos de un presidente que lo es gracias a que Unidas Podemos trabajó en las diferentes bancadas del Parlamento para que ÉL fuera presidente. Así paga Pedro. Le salvas la vida y te manda un vino de cinco euros a casa.

Es una vergüenza lo que ha hecho Pedro y sus mamandurrios estos meses, ciertamente. Tampoco ha tenido mucho sentido la apuesta de Nuestro Amado Líder de Galapagar para formar coalición con un partido que es solo el menos malo de los que pueden gobernar España. No el mejor. No un partido en el que quienes hemos votado a Unidas Podemos (con más o menos cariño por sus líderes) podamos vernos representados y podamos sentirnos orgullosos del voto que ha hecho presidente a Pedro Sánchez Castejón.

Llegados a este punto, sólo hay dos alternativas: mandar a la mierda a Pedro Sánchez y sus pelotas rastreros o aceptar esto con todo el desprecio posible y dejando claro que no se va a dejar pasar ni una sola de las medidas anunciadas. Ya también podemos colocar a Echenique en algún puestazo y quitarlo un poco de en medio.

La otra posibilidad, sin duda tentadora, es decirles a todos estos arrogantes traidores y sinvergüenzas que vayan al super chaletazo de Albert (incluso más grande que el de nuestro Pablemos, pero eso sí, de alquiler) y se pongan allí de rodillas rezando una novena para convencerle y que ofrezca su apoyo y el de su partido (eso sí que es una Naranja Mecánica y no la de Burgess), pero tendría esta solución poco recorrido porque después de unas nuevas elecciones para martirizarnos, el resultado podría ser más o menos el mismo. Y entonces, ¿qué hacemos? ¿Seguir así toda la puta vida? Peor aún, que gane el bloque de derechas, que podría ser el trifachito con nombre de España Suma. Y Espinosa de los Monteros y el ex boina verde, Ortega Smith, de ministros. Holy mother of god.

En fin, yo creo – y lo creía antes de los desprecios del PSOE- que lo mejor es, precisamente, no sentarse junto a ellos. Tal vez no pensemos de ellos que tengan piojos o sarna, pero sí algo mucho peor: la fuerza destructiva de la política de baja estofa que desanima a todo el mundo y que sólo existe para perpetuar el sillón o puestazo que se haya conseguido, medrada en partido mediante. Y contagiarse de eso es contagiarse de la enfermedad que podría acabar, definitivamente, si no lo ha conseguido ya la familia real podemita, Pablo e Irene, con un partido fuerte a la izquierda del PSOE. O, en otras palabras, la única plataforma electoral de izquierdas fuerte que se presenta en todo el Estado Español.

PD: Imagen destacada, “Alex DeLarge” by El Muro Art is licensed under CC BY-NC 4.0

La negociación de Ken y Amado Líder

Se han hecho muchas reflexiones sobre las negociaciones de PSOE y Unidas Podemos para llegar a un acuerdo para la investidura de Pedro Ken Sánchez. Aquí va otra:

Está siendo muy patético.

Los unos tratan a los otros como perroflautas cuyos millones de votos son válidos para hacer presidente a Ken, pero no les quieren ni a medio metro de las moquetas más nobles. ¿Ministro un melenudo podemita? Ni de puta casualidad. Jamás nos lo permitirían nuestros amos Aliertas, Botín Jr, Florentinos, etc. Un respeto por los generadores de riqueza de este país. Por todos es sabido que lo hacen como una obra de caridad.

Por otra parte, los otros mendigando una poltrona a quien no te quiere a su lado. No me extrañaría que Amado Líder, que se está convirtiendo en un nepotista que va a dejar mamando al PP gallego, estuviera pidiendo un ministerio para él y otro para su señora, pues es el sueldo de un ministro un camino corto para pagar el chaletazo (ya no te digo dos ministros compartiendo techo) y porque su ego no conoce límites. Su reflexión será: “si yo he montado Podemos (en realidad, él le llamaría Puedo), ¿cómo voy a dejar esta oportunidad para ser ministro?”

Yo creí en Amado Líder por un rato de cuatro años. No le voté aquella vez que dieron el zarpazo en las Europeas. Preferí al Partido X y ni siquiera sabía quién era Pablo Iglesias porque no había visto ninguno de los programas de televisión en los que había aparecido. Pero vi que Teresa Rodríguez había salido elegida y por cosas de la vida, y sin conocerla personalmente, la había oído hablar en un espacio más o menos privado y me había impresionado su inteligencia y su sencillez. Ahora su inteligencia no me impresiona tanto, pero ese es otro tema. El que no es otro tema es comprender cómo Pablo Iglesias, Pablo Echenique y Juan Carlos Monedero torpedearon a Podemos Andalucía y a Teresa Rodríguez de la manera más nauseabunda posible; de un modo que yo también estaba en ese momento sufriendo en mis carnes en otros menesteres. Me dio tanto asco que decidí dejar de votar a Podemos aun yendo con Izquierda Unida, cuyo líder, Alberto Garzón, me merece respeto y, no sé si decir, admiración.

En cualquier caso, no fue posible no votarles. Primero, en Andalucía eran las víctimas de los pittbulls mesetarios de su propio partido y, evidentemente, les voté. Luego en esas mismas elecciones andaluzas, surgió VOX con lo que las generales siguientes serían unas elecciones históricas si el fascismo, descarnado y no enmascarado en respetables siglas, conseguía llegar al Poder, aunque fuera en coalición. Presionado al máximo por todo bicho viviente cercano y también medio convencido de que no podía votar a PACMA en estas circunstancias tan trascendentales, voté a Amado Líder y a sus muchachos/as. Con el asco de votar a un bully y a sus amigos bullies Pablete y Juan Carlitos. Pero les voté.

Y aquí nos hallamos. Amado Líder suplicando un ministerio (MAL) y Ken tratando a Unidas Podemos como basura (PEOR). Una repugnancia dual se me forma entre los ojos cada vez que los veo forzar una mueca el uno frente al otro. Ken rebaja mi voto y el de millones de personas como yo a la categoría de escoria social izquierdista (izquierdista es algo que ni él ni su partido son, evidentemente) y Amado Líder, loco por un ministerio, se arrastra ante Ken en vez de renunciar a formar parte de un consejo de ministros lleno de pesoístas traidores y obligarle a hacer ciertas políticas sociales y económicas si quiere el apoyo. Y si no, que se vaya a la mierda. Que haya elecciones. Somos millones los que jamás votaríamos a PSOE. ¿Qué va a sacar 10 diputados menos Unidas Podemos? ¿Y qué? ¿Merece esa cifra el arrastrarse por las reuniones con Sánchez, Lastra, Ábalos (que siempre parece haberse acabado de comer un pobre lechón) y todo el que aparezca por ahí para escupir a los votantes de Unidas Podemos (por mucho asco que sintiera, soy uno de ellos) despreciándonos sin entender, como cretinos neandertales, que necesitan esos 42 diputados y que si no su victoria electoral no valdrá para absolutamente nada?

Yo digo que no necesito para nada dos ministerios. Que los necesita Amado Líder, que ya ha demostrado estos dos últimos años, la persona que es. Un bully que aplastará a cualquiera que piense distinto dentro de su partido y que se arrastrará como una serpiente para mendigar ministerios al jodido Ken. Asco profundo me dan, pero sé perfectamente quién es más imbécil de los dos.

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“tom_and_jerry_cartoon-5402” by momokacma is licensed under CC BY 2.0 Copy rich text

“Ken Crystal 1983” by Freddycat1 is licensed under CC BY-SA 2.0 

“” by Diari La Veu is licensed under CC BY-NC-SA 2.0  (Amado Líder alentando a las masas)

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