Nacionalismo español y deporte: el caso de Rafa Nadal

Vaya por delante que me gustan varios deportes y que a varios les presto mucha atención, seguramente más de la que debiera. Pero no dejo de pensar la estupidez supina que supone que haya tantísima gente que ante el éxito de un deportista o de una selección nacional se comporte de tal modo que pareciera que nuestra vida sea mejor y más completa porque ellos o ellas hayan conseguido un éxito.

Rafa Nadal es, probablemente, uno de los mejores tenistas de la historia sino el mejor. Por supuesto, es el deportista español más laureado de la historia y tiene mucho mérito la carrera que aún continúa. Felicidades, Rafa. Y hasta ahí entiendo yo que ha de llegar el tema. No hasta el borrico comportamiento durante la final del US Open que parecía que nos volvían a invadir los franceses – en este caso los rusos, vía Medvedev- y que si Nadal perdía, el cielo caería sobre nuestras cabezas y todos los nacionales españoles seríamos engullidos por el acelerador de partículas con sede en Ginebra y ya ni investidura ni gaitas. Todos muertos o todos muy chiquititos y juntitos y ríete tú si te toca la eternidad al lado de Rosa Díez.

Pero Rafa Nadal ganó. Y entonces todo fue felicidad en los borbónicos pagos de las Españas y ya no hay paro, ni pensiones entredicho, ni cloacas del estado, ni listas de espera en Sanidad, ni Educación Pública cayéndose a pedazos por la dejadez de políticos que la condenan mientras ponen todos los huevos en la cesta de la Concertada. Ya todo nos va bien y somos felices y somos los mejores porque somos españoles como Rafa Nadal.

La verdad es que todo esto necesita un distanciamiento. Me imagino a un humano inteligente de un país en el que no pasen estas cosas. Y si pasa en todos los países, pongamos un extraterrestre que llega antes de ayer a España y observa la situación. Se embebe de lo que ha pasado en este país en los últimos diez años. Se embebe de lo que ha pasado en el último año. Y luego ve berrear a periodistas y nacionalistas como si el hecho de que Nadal ganara el campeonato fuera en sí mismo nuestro destino, nuestra dicha, nuestra infancia recuperada y nuestro orgasmo permanente. Y luego preguntaría: “¿Pero vosotros qué habéis ganado?”. Rafa Nadal ha ganado 3,8 millones de dólares, un montón de puntos para la clasificación ATP, prestigio, seguidores y el orgullo de ganar. Bien. Es entendible que Nadal y sus seres queridos estén de lo más contentos. ¿Pero el resto de los 47 millones de españoles? Aparte de ir con él y aplaudir al chaval. La cosa llega a un punto que gente que no sabe ni las reglas del tenis estaban el domingo por la noche igual que si vieran a su hijo graduarse en medicina o sacar las oposiciones de juez.

Cuando en la segunda parte de la primera década del siglo, varios deportistas y selecciones españolas empezaron a recolectar éxito tras éxito (Mundial de baloncesto, Europeos de baloncesto, Eurocopas de fútbol, Mundial de fútbol, Fernando Alonso, Alberto Contador, Oscar Pereiro, Carlos Sastre, Jorge Lorenzo, Pau Gasol, el propio Rafa Nadal, etc), no fueron pocos los nacionalistas españoles que empezaron usar la expresión “soy español, ¿a qué quieres que te gane?”. Es decir, que si España cuenta con una selección de fútbol buenísima o de baloncesto o varios deportistas que son campeones mundiales o de competiciones importantes, entonces ya todos los españoles – nacionalistas y no, se entiende- somos buenos. Somos mejores que otras naciones. ¿En serio? Luego también está el “soy español, español, español” que no se sabe si nació de un discípulo de Manolo Escobar introducido en el CNI o de dónde, pero ridículo sí parecía igual al usarse como un distintivo de calidad, como si ser español fuera una buena cualidad en sí misma, como si el hecho de haber nacido en un país te concediera atributos per se sin que tengas tú que poner de tu parte para conseguirlos. Total, naciste en el mismo país que Nadal, Gasol, Iniesta o Iker Casillas. ¿Es que no es eso algo bueno en sí mismo? ¿Qué puede salir mal?

Yo me imagino un suizo, que quitando Roger Federer y algún ciclista como Rominger o Zulle, se han comido más bien un zurullo – yo no trabajo ese artículo- en la historia del deporte, flipando con cierta gente que no sabe hacer la o con un canuto, que no han estudiado ni las tablas de multiplicar, que tienen un trabajo precario o, incluso, están en el paro, pero que van dando saltos por la calle porque Nadal, que repito ha ganado más de tres millones de euros por ganar esa final, ha sido campeón otra vez. ¡Y son ya 19! ¡Una más y alcanzamos a Federer para ser el mejor tenista de la historia! Yupiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Narración del punto del US Open en Cadena Cope: https://cope-cdnmed.agilecontent.com/resources/mp3/6/2/1567991539026.mp3?download

Es evidente que hay gente más inteligente que esta que usa el deporte para sus fines políticos, haciendo que los periodistas deportivos sean meros transmisores de los valores patrios que, supuestamente, todos deberíamos abrazar por hacer nuestra vida mejor. Y que nunca termina de hacerla mejor.

Escucho a Joaquín Sánchez, el futbolista del Betis, ex de mi Málaga, por cierto, decir que “es una suerte tener a Nadal en nuestro país y que le podamos disfrutar”. Me cae muy bien Joaquín, pero resbala cosa mala en este punto. ¿Disfrutar a Nadal porque sea español por qué? ¿Acaso porque podamos ver sus partidos porque él es español? Evidentemente no, porque hay que ser abonado a Movistar Premium para hacerlo. 150 euros mensuales con su internet y dos líneas de móvil con tarifa plana. Abandoné esa cara esclavitud y fui feliz después. Pero pagando esa pasta y viendo torneos internacionales – al igual que en DAZN, este muy baratito- puedes ver a cualquier tenista de cualquier nacionalidad y vas a pasar junto a estos tenistas el mismo tiempo que vas a pasar junto a Nadal, disfrutando a Nadal: cero minutos, cero segundos para la mayoría de españoles excepto, con toda lógica y derecho, para aquellos a quienes quiera Nadal dedicar su tiempo.

Entonces, ¿cómo disfruto de Nadal? Sólo apoyando al otro lado del televisor y si gana, me alegro con todas mis fuerzas. ¿Es ese el disfrute? ¿Y sólo porque sea español como yo? ¿Sin importarme nada más?

Me da la sensación de que hemos caído en la trampa de cenutrios en forma de periodistas deportivos que, para mi desgracia y por pura y simple estulticia, llevo oyendo y leyendo desde que tengo uso de razón. Conozco gente cuya vida es un desastre en todos los aspectos posibles que se sintieron completos porque Nadal ganara el US Open. Eso es muy triste. Son los mismos que se pensaron los reyes del planeta Tierra cuando en julio de 2010, con todo merecimiento y mucho mérito deportivo, se proclamó la selección española de fútbol campeona del mundo. Pero que nadie se equivoque. Ellos fueron los campeones. Y yo me alegré. Probablemente, con menos intensidad y efusividad que muchos, pero me alegré y salté con el gol de Iniesta y todo bien. ¿Pero convierte a España en un país superior a otro por ser mejor en cierto deporte? No. En el dudoso caso en el que se hubiera de establecer una competición para saber qué país es superior a otro, EVIDENTEMENTE, es el deporte a lo último a lo que hay que acudir.

Así que Pepe, Manolo, Antoñito: lo siento. No sois mejores que nadie porque Nadal sea un gran tenista. Tampoco porque España ganara Europeo- Mundial- Europeo en aquella racha mágica. Lo hicieron ellos, esos futbolistas y esos dos entrenadores y sus cuerpos técnicos. Tú no hiciste una puñetera mierda y ellos lo habrían hecho igual hubieras nacido o no. Y lo mismo vale para el basket, las motos, los coches, el ciclismo o el golf.

Nuestra vida no mejora porque el deporte español vaya mejor o peor. Nuestra vida mejora si hay trabajo para tener una vida digna. Si hay pensiones para cuando se termina ese trabajo. Si hay una sanidad pública de calidad para cuando la salud te falle. Si hay educación para que las generaciones vayan aportando a la sociedad y no haciéndola peor. Si hay ayudas sociales para quien no tenga la suerte de poder trabajar. Si terminan los feminicidios y las violaciones y la mitad de la población puede ir sola por la calle en cualquier sitio y situación sin miedo alguno. Si los gays no tuvieran que sufrir los embates de los homófobos. Si nadie es insultado, vejado o maltratado por ser de una raza distinta. De este modo, mejora nuestra vida. Si Rafa Nadal gana un partido, 3’8 millones de dólares en un día, un campeonato o es el número 1 de la ATP, os aseguro, nacionalistas y wannabes, que no mejora ni vuestra vida ni la mía. Que lo único que hacéis es el ridículo, pero no os preocupéis porque no hay neuronas en esa sesera para que os podáis dar cuenta.

Imagen de la celebración de un título de la selección: “Campeones, de Kinepolis a la Cibeles” by Jan S0L0 is licensed under CC BY-SA 2.0

Imagen de banderas circulares: PIXABAY.COM

Imagen destacada: “Making Off Rafa” by isafmt is licensed under CC BY-NC 2.0

Gotor, metáfora de un poeta sin cucarachas.

Traigo aquí otro poeta malagueño, como María Eloy y Sergio Franco, pero no hay problema con que se me agoten porque en Málaga sólo hay dos productos exportables atendiendo a la cantidad: turistas y poetas. Si bien sería raro exportar a los primeros (ya se exportan a sí mismos cuando vuelven a sus casas, siendo reemplazados por otros que se importan a sí mismos – y tal vez a sus seres queridos-), estaría bien poder exportar a los segundos si bien no físicamente, sí sus poemas y su obra.

Gotor (se llama José Luis, pero cuando uno tiene un apellido tan poco común en el sur, casi mejor explotarlo como sello único e irrepetible) es un poeta hecho a sí mismo. Leyéndole es muy evidente varios referentes poéticos siendo Benedetti y Bukowski quienes más saltos dan para verse entre los versos, sin olvidar las letras de canciones y poemas de Leonard Cohen y otros como Lou Reed, Ángel González y tantos más porque todos nuestros textos han sido ya textos de otros y sólo nos queda mezclar de un modo más o menos certero, no porque no todo está escrito –que probablemente- sino, más bien, porque hay tiempos nuevos que escribir. Sea con las herramientas que sea.

¿Por qué entonces este Gotor es un poeta hecho a sí mismo? Porque jamás ha participado de la patulea de poetas que abrazados avanzan sobre los días con sus poemarios editados por bandera y sus ínfulas de diosecillos culturales como escudo para protegerse de la realidad. La realidad que dice que la poesía y los que escribimos poemas importamos una reverenda mierda al resto de la humanidad.

Algunos poetas son como ese personaje de Pequeña Miss Sunshine interpretado por Steve Carell que dice ser el mayor experto en Proust de USA, pero está de veras deprimido porque su ex le ha dejado por el otro gran experto en Proust de USA. Y ya duda quién es más experto. ¿Quién es el mayor experto en Proust de USA y a quién carajo le importa?

Gotor es muy consciente de este estado de las cosas por lo que anda por el mundo despojado de arrogancia alguna y escribe porque le es natural hacerlo, porque necesita dejar por escrito ciertos días, ciertas ideas, ciertas sensaciones que dentro duelen, molestan o, sencillamente, es más agradable cuando están fuera. Y si, además, como es el caso, fuera ganan premios y recogen algo de cash que llevarse al coleto, pues tanto mejor.

Traigo, para empezar, este poema que está en su plena adolescencia, casi pensando en echar su primer polvo está este poema. Fue parte del poemario con el que Gotor ganó el Segundo Premio de Poesía Málaga Crea 2004:

Repasando octubre

Abrigar la necesidad de una respuesta

dar la espalda al estereotipo

a veces se muere alguien

no siempre lloramos con los ojos

hablamos más que mentimos

y eso no siempre resulta eficaz

tenemos café                         tabaco             muebles viejos

grietas en el techo y en el bolsillo

este octubre lluvioso

que solo enamora los domingos por la tarde

este budista Leonard Cohen

este uruguayo Mario Benedetti

ese hervidero de cucarachas que es nuestra cocina

todos mis huesos me reconocen

aunque yo siga negándome en el espejo

no quiero repasar tristezas

solo pensarlo me entristece

este octubre también tiene lunes por la mañana

tú         Vanessa          sólo me miras en fotografías

quiero pensar que me miras desde ese trozo de papel

voy a intentar olvidar el significado de la palabra memoria

aunque esto sea algo así como un réquiem

a un yo que deduzco que ha muerto

las cucarachas toman un cocktail vestidas de luto

todo muy americano             aunque no hay ponche

entiendo su silencio como un síntoma de respeto

hay llamadas de teléfono que no habría que responder jamás

contemplar el mar azorado por una gran tempestad

a veces produce un balsámico efecto para los nervios

aunque en ocasiones se tenga opio más a mano

cuando me travisto de escritor

exploto los rasgos más bellos de mi fealdad

en el tendedero cuelgan al sol mis calzoncillos       calcetines

y mi capacidad de asombro

ya deben haberse secado

del mono vino el hombre o eso dicen que dijo Charles

murió sin embargo antes de averiguar el antecedente

del fumador pasivo

¿el neandertal apagafuegos?

este presente de ahora mismo que ayer fue futuro

y mañana pasado reciente

deja de existir al releer estas líneas

desgarradoramente triste como la rutina de los beatos

abrasadoramente triste como la mentalidad de los beatos

psicópatas hay en todas partes

llámense jefes o conductores o presidentes

o carniceros o estanqueras

algunos de ellos pasaron por mi vida

y también por mi cama

en resumidas cuentas

este octubre se agota

game over

como diría cierto amigo argentino

ya se cae a pedazos octubre

vendrá noviembre sin más

y seguiré necesitando respuestas

de espaldas a toda clase de estereotipos.

El primer Gotor. Humor irónico dentro de una suave desesperanza que sabe él – y deberíamos saber todos- que siempre estará ahí. Con todo, siempre habrá hallazgos, Vanessas, amigos, amores y si tu piso está infestado de cucarachas, como lo estaba el piso en el que escribió este poema, qué mejor que invitarlas a tus poemas, darles un rol, hacerlas tus amigas porque si no puedes matar a todas las japutas, al menos, comparte tu vida con ellas y sigamos “lo más bien” que diría aquella bella mujer, uruguaya también, como nuestro común amigo Don Mario.

“vendrá noviembre sin más”. Porque así es este asunto. Que no hay tiempo muerto ni somos capaces de matar el tiempo para encontrar un momento de reflexión. Por eso aunque “y seguiré necesitando respuestas”, no esperes, Gotor primario, que va a ser tan fácil encontrarlas. Antes al contrario, vamos a seguir recolectando preguntas por estos campos del señor sin hallar, jamás, una respuesta válida si entendemos por válida una que nos valga para siempre.

Dorian Gray o José Luis Gotor Trillo allá por 2003, en el piso donde las cucarachas asistían a cocktails:

Fue cambiando Gotor. Me refiero a su poética porque el cabronazo es lo más parecido a Dorian Gray que te puedes encontrar en sus ya cuarenta candados abiertos a hachazos y a versos a quemarropa. Con este poema “Muerte de otro poeta” ganó un premio en Mijas hace dos años:

Muerte de otro poeta

La verdad es que la intención era otra.

Yo pretendía

y a sus pies me postro

desperezarle los cabellos enjaulados

decirle seis cursiladas de manual

proponer café o misterio

pretendía hacer de otros para ser yo mismo

yo buscaba inventarle un refugio de palabras

donde protegerse de los temporales de la duda

donde cobijarnos si el plural ardiese deseado

yo perseguía bautizar a la primavera

con ríos de razones para soñar con nomeolvides

con metáforas de tinto a ras de piel

yo anhelaba darme a luz en estas letras

Le suplico pues que perdone la torpeza.

Yo codiciaba

y ya su bondad parece legendaria

confeccionar el aire donde sembrar el elogio

escapar de la copa como placebo y de la lágrima toxicómana  

vertebrar un par de endecasílabos

aunque no conmovieran        como éstos  

quería descubrir si existe el arroyo

donde se bañan los quizás.

Hiperbólico le agradezco la comprensión.  

Disculpe la osadía y no se preocupe,

abandono la lírica de inmediato

y me acomodo en mi nuevo despacho.

Nos hicimos mayores – tampoco podíamos evitarlo, qué carajo- y los poemas de Gotor empezaron a llenarse de metáforas sin perder su capacidad para el diálogo. Fueron puliéndose los versos a medida en que las lecturas van afeando los primeros poemas donde nos vemos inocentes y pueriles, porque ya no somos eso y hasta nos sorprende que una vez lo fuéramos. Pero lo fuimos. Y sin aquello no habría ni podría haber esto. Esa es también la belleza del asunto. “Vivir de corrido”, pero haciendo poesía, Silvio.

Y tan contentos de que Gotor, ya más civilizado, ya con menos o ninguna cucaracha en su cocina, siga produciendo textos para retorcer y estrujar las palabras y ser capaz de alumbrar una imagen o una metáfora en ese verso cuando parecía que iba a sonar el gong y se terminaba el asalto. Eso es también el mérito de este poeta. Porque entre las voces de Mario, Hank y Leonard ya aparece también la suya, no como un dueto sino como un monólogo de poeta cierto, un poeta de verdad que no necesita masajes del establishment, que entiende toda la fealdad del asunto y por eso evita las cuartos oscuros con “dueños” de editoriales o la complicidad con esos próceres que no se sabe muy bien por qué (Imagine y no precisamente de John Lennon) abren las puertas de incautos jovenzuelos/as que creen haber llegado al Nirvana y resulta que ahora empieza tu obligación de vender el libro. Porque nada hay sagrado en este puto mundo y se prostituyen hasta las monjas por cinco minutos de prime time.

Hablando de prostitución y ya acabando, pongo aquí un poema que escribió Gotor en, o a la vuelta de, Tailandia, cuando comprendió que si bien en todos aquellos establecimientos de masajes se daban masajes, en algunos – bastante identificables una vez allí- no sólo se daban masajes:

Posibilidad de final feliz           

(a las mujeres de los salones de masaje de Tailandia)        

de nuevo el ejercicio de olvidarse

mientras abandonas el dudoso palacio arrabalero

mientras la noche que llega y esta humedad

mientras cien mosquitos y este barro eterno

estas suelas rotas del maldito tsunami

este blanquito centroeuropeo ya tan ebrio o quizá aún

olvidarse de recordar el presente y tu nombre tan ajeno

olvidarse el corazón y el asco y olvidarse sobre todo de la niña

olvidarse del hambre y los somníferos

olvidarse de aquello que solo fue un sueño

y alejarse del cuerpo propio lo más posible

de nuevo la rutina del vicio se especifica aquí en Bang Tao

de nuevo mientras la calle se principia y las luces ya tan rojas en la oficina

y hay que pensar en la niña y olvidarse de cuántos te habrán

pensar en bahts y en crema de manos

en el bolso siempre cerca bien preñado de condones

en la sonrisa tan difícil e incluida en el servicio

pensar que no hay miedo aun sabiéndose inquilina

pensar en masajes que nadie se cree

entrar al gélido deseo por la puerta de empleadas

ponerse lo mínimo y exhibirse lo antónimo

y de nuevo el ejercicio de olvidarse

enfrente de tus esfuerzos de olvido y escote

ya sin duda de noche y con esta humedad

sucumbe en una terraza para primermundistas

la cerveza de otro turista cincuentón

y os miráis y él te hace así despacio con la cabeza

tú desearías que le dolieras en el corazón

pero algo de cotidiano en su sonrisa te dice

que apenas serás

una vez acordado el precio

otro souvenir

otro nimio jarrón en su pasillo del remordimiento.

No es fácil escribir un poema que es como un cortometraje en el que todo lo ves a través de esos versos. Por otra parte, me parece sublime el verso final “otro nimio jarrón en su pasillo del remordimiento” que hasta nuestro querido Don Mario, witja mediante, quisiera reclamar para sí mismo. Y no es fácil que Don Mario, en toda la paz ganada a pulso en una vida de buena persona y mejor poeta, quiera molestarse en reclamar verso alguno.

Gotor en el Lago Ness con más frío que siete viejas:

Y ya para terminar y demostrar que hablamos del mismísimo Dorian Gray sin que nadie haya apuñalado su retrato, una imagen actual del interfecto:

Día malo que te sangre el culo (contra los dictadores de la lealtad)

Porque ya está bien de política macro, de esa en la que las gentes seducen a pobrecitos mentales y a otros arribistas que se les acercan salivando, ignorando que les aguarda el cuchillo en la mitad de la espalda. Pongo aquí este poema a raíz de una frase de mi compañera de vida y azares cuando le fui con la pena de que tenía un día malo porque unos hombres grises de Momo de mi curioso curro (que en realidad es un metacurro, pero mejor dejarlo ahí) me hacían la vida imposible a mí y a mis compañeros más cercanos.

Ojalá sirva para poner en perspectiva todo eso que nos duele cuando no debería; toda esa manera de pasar malos ratos sólo porque imbéciles, sin ningún tipo de creatividad y sin más razón de vida que la de destrozar todo cuanto bello pudiera producir otro u otra, quieran otra vez tirar tu trabajo por los suelos y anularte en aras de una palabra que inventaron los mediocres para llegar a un puesto determinado y que no se mueva ni una hoja de un árbol sin que ellos lo hubieran aprobado previamente: “lealtad”.

Se pueden ir a la mierda esos canallas de la lealtad, cuando lealtad significa continuar con la mediocridad, el miedo, la falsa amistad y el aún más falso compañerismo. Por eso, no dejemos que esas Hermanastras de Cenicienta nos jodan ni un solo minuto de nuestra vida. Que ellos farfullen, se lamenten o intenten tirar tu imagen por los suelos no ha de quitarte ni medio gramo de energía, porque eso es una mierda de día malo. ¿Sabes lo que es un día malo? Te lo voy a decir: día malo, que te sangre el culo.

“Día malo que te sangre el culo”      

Día malo que te sangre el culo.

Y deja de farfullar por cretinos

que lanzan sus groseros dardos

desde la garganta putrefacta

o el teclado de estiércol.

Nada importa ni importará nunca.

Sólo el dolor es real y la sangre,

que lo parece derramada, cruel,

implacable, abandonadora, dejando

en su rastro perdido de inodoro inocente

toda la huella de la muerte futura

que nos espera en las esquinas

que ojalá giremos allende los años.

Día malo que te sangre el culo.

Y deja de quejarte, lloriqueando

por cualquier chisme aprendido.

Pregúntate: ¿Duele? ¿No?

Pues derrámate por los días

como vino necesario, no me cuentes

historias de otros que te pisan los dedos

cuando creías alcanzar una gloria mundana.

Pregúntate: ¿Sangras? ¿No?

Pues apaga la tele y enciende la tarde,

camina las orillas, las veredas, los paseos,

sonríe a los extraños, eleva a los altares

a las ancianas que cargan bolsas de la compra,

estudia con detenimiento las mareas

y acude a cada atardecer como si ese sol

te devolviera la sangre que falta en tus venas,

cáliz de vida efímera, pero por ahora sí

y mientras tanto.

Carmen Calvini: verano de mentiras y manipulaciones

A medida que ha pasado el tiempo y hemos visto la verdadera cara de Carmen Calvo nos hemos escandalizado en esta parte zurda del mundo.  Y lo hemos hecho porque Carmen Calvo, o más bien, Carmen Calvini, se ha destapado como una persona manipuladora, mentirosa, maquiavélica y desagradable, cuando no cruel.  Ha nacido hoy el mote de Calvini en twitter por su similitud con Matteo Salvini, ambos tan preocupados por hundir al Open Arms o, más, bien, las ganas de seguir salvando vidas de esos héroes y heroínas que se la juegan para rescatar personas del mar mientras todo un presidente del gobierno como Pedro Sánchez se sujeta el escroto frente a la siempre bella Sanlúcar de Barrameda. Derecho a vacaciones tiene, como todos. Pero no derecho a dejarnos como presidenta en refunciones a alguien como Calvini.

Calvini lleva unos meses pletóricos.

No hace tanto, andaba en un mesa de negociaciones haciendo el trabajo sucio de Pedro y dinamitando cualquier posibilidad de acuerdo con Unidas Podemos, en lo que llamó este alter ego mío La táctica del poli malo, poli mala ( https://betetablog.com/2019/08/09/poli-malo-y-poli-mala-la-nueva-tactica-de-negociacion-del-psoe/ )

No sólo se dedicó a mentir diciendo que UP quería todo el gobierno (cuando le ofrecían gestionar el puñetero 3% del Presupuesto, el puto 3% y ella iba diciendo que quería todo el gobierno!!) sino que se dedicó también a filtrar documentos a la prensa cambiando el título de propuestas a exigencias en un burdo juego que en cualquier país civilizado le habría costado el puesto en el gobierno y en su partido.

Como se dio cuenta de que estaba trascendiendo la calaña humana que presenta a este mundo o, más bien, a esta parte del mundo, tuvo a bien la señora comentar en un curso de verano de una universidad que eso de la libertad de expresión habrá que limitarlo, apuntando a las fake news, supuestamente, pero sabiendo todos lo que usamos twitter que se estaba refiriendo a que ya estaba bien de hablar mal de ella porque en esos días se le estaba dando, como dice una amiga mía, fuerte y flojo.

Previamente a ello, había despachado a las políticas conservadoras que decían que ellas eran chupifeministas también o que habían ayudado al progreso de los derechos de las mujeres con un “no, bonita, no” diciendo que no cualquiera podría atribuirse los logros del feminismo, cosa en la que le doy la razón y se la quito a los pocos segundos cuando quiso decir que esos logros eran de su socialismo. Un mojón pa ti, bonita. Miles de mujeres a la izquierda del PSOE se curraron la primera huelga del 8M y no sólo eso, que es lo más visible, sino todo un trabajo diario de concienciación y de política de lo cercano sin la cual habría sido imposible un 8M. Un mojón pa ti, bonita, es eso obra de tu socialismo de pegatina.

“Huelga Feminista 8M 2018” by gaelx is licensed under CC BY-SA 2.0 

Entonces, ya traicionada la izquierda y ya todos los que cojeamos de la zurda sabiendo que Calvini y su Pedro estaban por Albert y que lo que verdaderamente quieren es un gobierno con Ciudadanos (partido ultraliberal y ultranacionalista, como lo ha estado demostrando en los últimos años) cuando llega el Open Arms frente a las costas de Lampedusa.

En un ejercicio de vergonzosa ignorancia y tortícolis ética, el gobierno español mira para otro lado porque “eso es cosa de Italia” aunque se trata de un barco español lleno de náufragos al que el gobierno italiano capitaneado por Matteo Salvini (da igual que sea el Ministro del Interior, ahí el que manda es él gracias al caballo de Troya del fascismo que es el Movimento 5 Stelle, gobierno por cierto ya dilapidado) le impide atracar en puerto seguro como manda la lógica, las leyes internacionales del mar y la decencia.  Días y días esos inmigrantes dentro del barco sin poder desembarcar.

Entonces Calvini, que había ido a la Feria de Málaga a echar un Cartojal y unos bailoteos (recordemos que ella es la vicepresidenta y que el presidente estaba de vacaciones en Doñana), dice desde la calle Larios que bueno, que qué queremos que hagan, que eso es un tema de Italia y bla bla bla. No pasaron dos días desde eso cuando Pedro encendió su móvil en el Palacio de las Marismillas y pensó “bueno, ya casi tres semanas de esa gente ahí, va a haber que hacer algo. Que vayan para Algeciras”.  ¿Que no pueden llegar a Algeciras? Que vayan para Baleares. ¿Que tampoco podéis? Os mandamos un barco de la Armada para recoger a los inmigrantes. Todo eso vía twitter, al más puro estilo Trump. Pero ya era jodidamente tarde, Pedro. 150 langostinos tarde. Exquisitos en Sanlúcar, por cierto.

Calvini estaría de resaca, que en la Feria de Málaga sabe uno como llega, pero nunca se sabe cómo se sale. Cuando se pone ya a currar a full, recuperada y tal, dice que el Open Arms tenía permiso de Malta para desembarcar, pero se negaron. Malta no dice ni mu y la gente de Open Arms dicen que es mentira. Nótese que trabajar a full para Calvini es mentir como si no hubiera un mañana.

Hoy, se va a la SER y empieza con su ametralladora de repetición de mentiras y manipulaciones. A saber:

compara el Movimiento 5 Stelle con Podemos. Es decir, el movimiento que gana las elecciones y forma gobierno con el fascismo italiano comparado con un partido de Izquierdas y antifascista.

dice que ya no se puede formar gobierno con Unidas Podemos porque “el tiempo no pasa en balde”. ¿Qué carajo significa eso exactamente si han pasado tres puñeteras semanas desde que no se llegó a un acuerdo?

dice que el Open Arms no tiene permiso para rescatar a personas. ¿Desde cuándo se necesita permiso para salvarle la vida a alguien que va a morir si tú no lo haces?

dice – o filtra, ya no lo sé- que el Open Arms podría ser sancionado hasta con 900000 euros.

Y no sé si me dejo algo. Esta es Carmen Calvo. Carmen No Bonita No Calvo. O Carmen Calvini. Si todo lo expuesto no es para que se vaya del gobierno ipso facto, Unidas Podemos debería proponer entre sus PROPUESTAS el veto a Carmen Calvo en el gobierno. Que se vaya a donde la quieran que es, exclusivamente, en las sedes del PSOE, ese partido que sigue gritando que es de izquierdas mientras babea por un acuerdo con el partido de Albert Rivera e Inés Arrimadas.

¿De izquierdas el PSOE? Un mojón pa vosotros.

PD: imagen destacada sacada de Creative Commons “Manifestación antidesahucios” by Barcex is licensed under CC BY-SA 2.0 

Ha fallecido Blas Infante de un fusilamiento

Ha fallecido Blas Infante de un fusilamiento.  Iba andando por Sevilla en agosto, a quién se le ocurre. Pasaba por la Carretera de Carmona cuando un pelotón de fascistas se le puso enfrente. En eso, una bandada de pájaros se cernieron sobre los fascistas y, sin poder ellos evitarlo, empezaron a disparar y a quien tenían enfrente era Blas Infante. Murió el pobre por el fusilamiento. Tristemente fallecido.

Los fascistas, compungidos con tan terrible pérdida, rezaron veintidós padres nuestros y cuatro ave marías. Tras ello y para ahorrar dolor a la familia con velorios y enterramientos, llevaron los fascistas su cuerpo al cementerio de San Fernando y lo arrojaron a una fosa común.

Ha sido una triste pérdida, pero los accidentes ocurren cada día. Hace ahora 83 años de aquel infortunio. Los restos de Blas Infante siguen en la fosa. Hay miles de personas más ahí, muchas fallecidas por bandadas de pájaros que atacaban a fascistas con escopetas y otras que no tenían recursos para acabar en lugar más digno. Descansen en paz ellos en el cementerio de San Fernando y Queipo de Llano, ese locutor de radio, en la Basílica de la Macarena. Todo en orden en mi Andalucía.

Imagen destacada de Creative Commons: “170911 9669” by steeljam is licensed under CC BY-NC-ND 2.0 

Descubriendo Nacho Vegas

No es importante con quién se ha acostado o se acuesta Nacho Vegas. No es importante si Gurruchaga piensa que Nacho Vegas es un imbécil. Es relevante, me parece, si Nacho Vegas ha aportado algo a este mundo desde su nacimiento hasta aquí. Y yo, amante de la música del siglo veinte y que tan poco me aventuro en las cuitas creativas de mis coetáneos, salvo que su arte me hubiera sido familiar antes del doblar de siglo, pienso que sí, que definitivamente sí  y que me alegro mucho que algún algoritmo de youtube me hubiera enviado un enlace con una canción de Nacho Vegas y Christina Rosenvinge, “Me he perdido”.  Y más feliz aún porque al fenecer mi portátil de once años y medio de edad hace tan poco – aún le guardo algo de luto-, venga mi recién parido Lenovo con su spotify, como niño que llega con un pan debajo del brazo, como llave que me abre las puertas de la discografía de Nacho Vegas, antes para mí cerrada con 47 candados.

Por tanto poco importa si Nacho Vegas duerme con nuestro enemigo, so to speak. Lo relevante es que el arte consiste en que un tipo que vive a mil kilómetros de mí, un tipo al que no he visto en mi vida, alguien absolutamente ajeno y con quien no he hablado y del que solo conocía vagamente su nombre – y erróneamente podía pensar que era el vocalista de Los Planetas haciéndose un Bunbury si es que le hubiera dedicado unos segundos a pensar en ello- pueda conversar conmigo esta noche.

Conversar, comunicar, transmitir, emocionar, exaltar, empujar, revolver, bambolear, animar.

Deprimirme también, pero de la manera en la que deprime el arte, que parece estar inoculando un virus que te tumba cuando lo que en realidad está haciendo es anfetaminizarte el ánimo para elevarte entre la mediocridad de un mundo mediasetero y fútil.

Cuando las cotas de asco están llegando a niveles insoportables es una suerte encontrar algo que puedas salvar. Sí, claro, ya encontré a tropecientos artistas que salvaría de una riada divina como Noé iba buscando animalitos. Pero hacía tiempo que no sentía nada así por nadie; un crush que dicen ahora, esa plaga de filoxera galopante que son para nuestro futuro vino, los millenials. Y ni te cuento lo de los postmillenials.

Y no es que Nacho Vegas sea precisamente Paul McCartney. Sencillas melodías de guitarra -con sus hallazgos, eso sí- sobre una voz un poco más dulce que la de Leonard Cohen en algunas canciones, prima hermana de la de Enrique Bunbury en otras y la hermana siamesa de la Bunbury en otras más.

Nada que objetar a esos tonos, faltaría más. Leonard Cohen es mi puto hermano aunque se le ocurriera nacer en Canadá y morirse sin dignarse a conocerme. (y maldita la hora que no fuimos a ese concierto de Atarfe, joder, que se nos murió y ya sí que resulta de verdad complicado verle en directo)

Pero es la letra, estúpidos, que diría Ronnie. Seguro que ni siquiera Ronald Reagan dijo eso, pero los apóstoles del neoliberalismo son pelotas hasta la náusea y algo que no le hubieran escrito previamente tuvo que decir tan gris personaje. Otra historia y otro asco.

Pero sí, básicamente, es la letra y esa tristona entonación tintada de sabiduría (que no significa que algo de sabio no tenga) perfectamente acoplada a la guitarra. Nacho Vegas desprende por sus líneas una luminosa manera de compadecerse de sí mismo. Es algo que te haría sentir ternura por él o por el personaje que es el “yo” de sus letras, pero en realidad sabes que él está a salvo de todo ese dolor porque lo ha relativizado. Ha sabido relativizarlo. Lo ha puesto en el contexto de un mundo absurdo y una vida que no tiene mucho más sentido o acaso mundo y vida aquí sean sinónimos.

Qué maravilla de canción es “El hombre que casi conoció a Michi Panero”.

“Yo una vez tuve un amor/pero si he de ser sincero/ dije no en el altar/ y cuando digo no es no”

“Yo le rezo a un dios que me prometió/ que cuando esto acabe no habrá nada más/ Fue bastante ya”.

“Nunca fui en nada el mejor/ tampoco he sido un gran amante/ más de una lo querrá atestiguar”.

“He bebido bien y casi conocí en una ocasión a Michi Panero/ y ahora brindo en paz por la humanidad/ y por lo bien que habita el mundo”

Puta obra maestra, joder. Con lo que entiendo un guiño al viejo Lou con su “And the colored girls go/do doo do doo, etc”. Con su vida y la vida de todos ahí colocada. Con su “cuando digo no es no”. “Consideré insensato procrear”. Y tanto. Y su lúcido “voy a brindar por la humanidad y por lo bien que habita el mundo”. Porque somos una especie muy mierdera y conviene no olvidarlo si es que queremos dejar de serlo.

¿Qué pasó con Michi Panero y en qué modo es un logro casi conocerlo? ¿Había quedado con alguien para conocerle y Michi no fue?

¿Y no es acaso genial resumir tu vida como la del hombre que casi conoció a otro hombre, máxime si se trata, como Michi Panero, de un escritor que no escribía o un poeta del que no salían versos cuando todo el mundo pensaba que si se animaba aparecería con un Ulises o con otro Los heraldos negros?

Pero Michi nunca lo hizo. Pareció el paradigma del escritor que no se atrevió a escribir ante la posibilidad de escribir algo que no le pareciera bueno. Arrinconado, en ese aspecto también, por su padre, poeta franquista, y sus hermanos mayores. Pero Michi es otro tema. Otra entrada. Otro modo de divagar.

Por eso termino como he empezado mi historia con Nacho Vegas, con “Me he perdido”, canción que canta y crea con mi infinito amor platónico Christina Rosenvinge.

Me entero más de una década después, google mediante, que fue amor de Nacho Vegas, pero no platónico (en eso le gano, sin duda). Habrá quien diga que bien podría haber prestado atención a la letra de esta canción para poder averiguar eso, pero bueno, parece que se entiende que las letras de las canciones no han de ser ciertas aunque tal vez esta sí lo sea, after all.

Se me ocurre que podría escribir un poema como “El hombre que casi conoció a Christina Rosenvinge”. Después de todo, estuve quejándome durante todo un concierto suyo en el Cervantes de Málaga de la ruidosa actitud de dos niños que tenía en el palco de al lado, que tampoco entendía por qué aquella pareja mayor los había llevado a ese tipo de concierto y cuando iba terminando, entendí, para mi pasmo y el de la amiga que me acompañaba, que eran los hijos de Christina. Ahora sí tenía sentido que estuvieran allí. Con aquella pareja mayor que, a todas luces, eran los padres de ella. Y hasta hube de alegrarme que así fuera porque mi platónico amor cantó, aunque aseguró que no solía hacerlo, “Hago chas y aparezco a tu lado” gracias a que a una de aquellas rubísimas criaturas, como era y es mi caso, le gustaba esa canción.

La imagen destacada es de

“comakeni” by Paulo Ito is licensed under CC BY-NC-ND 2.0  no es que tuviera mucho que ver con Nacho Vegas, pero buscaba una imagen de Michi Panero en Creative Commons y me la he encontrado dejándome también un síndrome de stendhal de martes noche. Que no es poca cosa en el mundo de los hombres grises.

Sergio Franco/ que falta haces.

Este poeta que traigo aquí hoy me vale para dejar atrás la fealdad de la traición, los Pedros y las Cármenes que se piensan más listos que nadie, más leídos aunque el primero tenga pinta de leer más el Marca siguiendo los pasos de su antecesor en el cargo y la segunda es más de Maquiavelo en versión “no, bonita, no”.

Por eso está bien que existan sergiofrancos en este mundo. Porque si no existieran, sólo el anacoretismo o la carrera de austronautas nos quedaría como opción. Y es que necesitamos rodearnos de buena gente para que el egoísmo, la maldad, la falta de virtud y de honestidad no se nos pegue como la sarna a la piel. Y mucho más difícil que desembarazarnos de la sarna es quitarnos las capas de umano, troppo umano que se nos pega por mezclarnos con esta cantidad ingente de hombres y mujeres grises que pueblan las ciudades e ídems dando lugar, además, a algo tan peligroso como pensar que lo normal es pisotear, destruir, destrozar a todo aquel que no nos sirva y utilizar a todo aquel que sí nos sirva hasta que ya no nos valga y entonces lo tiremos a la basura.

No puedo pensar en nadie más distinto a todo eso (salvo, tal vez, mi Tita Loli) que Sergio Franco. Hace ya mucho tiempo que no le trato, pero le traté mucho hace una década y aprendí mucho de él. O tal vez no aprendí, pero quisiera haber aprendido. Que no es lo mismo.

Le he contado muchas veces a Sergio la primera vez que le vi y oí recitar aunque no creo que se acuerde porque nunca parecía prestarle mucha atención a aquella historia. Fue en Málaga, ciudad que nos vio nacer a ambos si es que estaba despierta cuando ocurrieron ambas llegadas, en el año 1997 (el recital, no los nacimientos), año arriba, año abajo. En Ollerías, 41, un pequeño bloque okupado con un local en sus bajos donde se hacían reuniones, recitales, alguna fiestecilla… En cualquier caso, su majestad Johnny Bourbon iba a inaugurar un chupi edificio que quedaba justo enfrente y no iba a permitir las instituciones de nuestra amada patria que tal insigne señor pasara cerca de un centro social okupado por lo que el desalojo estaba cantado y se cantó a golpe de antidisturbios. Pero eso es otra historia, tal vez para otra entrada. La cuestión es que recitó allí, creo que el mismo día que lo hizo toda una Premio Nacional de Poesía, Chantal Maillard. Curiosamente, yo me fijé más en Sergio, en toda la soltura que demostraba para su edad (era un año o dos mayor que yo) y como se hizo con aquel local en el que dos o tres docenas de personas oíamos poesía como si nos importara porque, de hecho, nos importaba. Al menos, a mí que poco después empecé la andadura de anch’io sono pittore. Y es que tiene la poesía un encanto que no tiene ningún género literario saludable. Es el encanto que se siente por aquello que nos llena cuando nadie entiende por qué nos llena. Es el amor por el bitter kas, cuando todos te miran como sospechoso de algo al pedirlo. Es la cultura del freak que apuesta por el caballo perdedor porque va a encontrar más placer animando a ese caballo que va a perder que apostando por el caballo que probablemente ganará.  

En estos tiempos de mierda que padecemos, es esperable que nadie entienda por qué podemos amar la poesía y aún menos escribirla. Por eso es doblemente agradable poder traer a este humilde blog, versos nuevos de Sergio que aparecieron en Poemas Contingentes, Ediciones Imperdonables, Málaga, 2017.

¿podría ser usted tan amable

de recoger todas sus teorías

destrenzar una a una las palabras

con las que tan fino ha hilado

la invulnerable trama de sus silogismos

apartar un poco más allá

la firmeza insoportable

de su verdad última

no exhibir tan ufano

la excelente calidad

de sus conceptos hipostasiados

o hacer temblar aquí mismo

la templada solidez de sus conjeturas

podría ser usted tan amable

de hacer mutis en silencio

antes de que nos preguntemos

por la causa primera

que fundamenta su discurso

y sorprendamos que allí

bajo la gravedad

de todo lo que afirma

se ovilla tan solo un impulso

probablemente despreciable

necesariamente patético

podría ser usted tan amable

de ahorrarnos esta tristeza

de descubrir que finalmente

todo todo es mentira?

Me ha gustado mucho este poema. No es “precioso” como dijo un doctorando a un profesor imbécil de la UMA sobre un poema de Jorge Guillén recibiendo de éste poco menos que batido del interior de la niña de El Exorcista (tuve que hacer un Pijus Magnificus al presenciar el bochorno). Los poemas de Sergio Franco no son preciosos ni maldita la gana que lo sean. Son precisos. Pinchan. Se revuelven, como es el caso, contra este ser humano y este relato del fin de lo posible en el que todo vale con tal de conseguir el chaletazo y las vacatas que dejen fotos con regueros de likes. Hay mucha más mala leche en el poema que en el hombre que contiene al poeta. Pero me gustan las dos versiones de Sergio. La del poeta lacerante y la del hombre, “en el buen sentido de la palabra, bueno”.

Yo le pedí a Sergio el poema que me impresionó cuando le vi en Ollerías, 41 y él me manda lo último porque el creador vive de lo último y el receptor del recuerdo y el sobresalto. Así que abusando de su generosidad, cuelgo aquí también aquel poema que oí hace más de dos décadas, en aquel local que ya no existe (gentrifricación y Airbnb, ridículos!) y de un poeta que sólo conocí personalmente más de una década después de aquel día. El poema pertenece a un libro que es de obligado sostenimiento en las estanterías donde tienes tus libros, pero mejor aún si se lee aunque luego las estanterías no lo sostengan. Se llama “El espanto, modo de empleo”, de la editorial Luces de Gálibo.

vosotros

vosotros no lo sabéis
pero os lo podría perdonar todo
vuestro egoísmo implacable
vuestra ignorancia absoluta
vuestra inconstancia al amar
la cobardía de todos vuestros actos
la debilidad con que afrontáis
la desventura o la afectación
con que fingís vuestra estima
devoción o ternura
la mediocridad de vuestros logros
la displicencia de vuestros gestos
el asco que causa vuestra envidia
la lástima que inspiran vuestros sueños
os podría perdonar todo esto
si no os parecierais tanto a mí

            FIN

No se me ocurre mejor plan para este asqueroso verano que parapetarte debajo de una sombrilla de esas que venden con una extensión para tumbarte dentro y leer poemas de Sergio Franco (si ves que le aparece una “r” mutante por algún lado es porque si no recuerdo mal su segundo nombre es Roberto) alternando dicho gozo con un baño en las aguas de la playa de La Ballena, término municipal de Rota o, si ello no fuera posible por motivos económico-geográficos, en cualquier otra playa que te quede cerca. Y si no te gusta la playa, como le pasaba al gilipollas que fui hace años, pues ya no será lo mismo, pero lo puedes disfrutar sin playa también.

PD: La imagen destacada está sacada del blog de Sergio: sergiorfranco.blogspot.com

Por trece razones (para combatir el bullying)

Nota: nivel de spoilers bajo, pero alguno puede haber caído.

Viendo Por Trece Razones uno empieza a pensar si no nos habremos ido a la mierda definitivamente como puñetera civilización, era, edad o lo que mierda se quiera poner de etiqueta para hablar de estos tiempos tan jodidos que vivimos.

Habrá quien piense viéndola que las cosas que ahí se narran suelen suceder en el Estado de Yanquilandia, donde la infelicidad cotiza bien alta en Wall Street y donde, no olvidemos, de vez en cuando aparece alguien en un centro educativo con un rifle automático y siega la vida de decenas en unos minutos.

Para nuestra intranquilidad, la serie trata de por qué se suicida una adolescente a la que le han hecho bullying, que es algo que ha sucedido en Españistán varias veces en los últimos años. No sé si también habrá matanza porque aún no la he acabado. Desde luego, hay dos amiguetes en la serie que parecen bastante basados en Dylan y Eric, los pioneros del asunto en un día de canción del año 1999, en el Instituto de Columbine.

Los personajes de la serie están absolutamente clavados en personajes que podemos observar cada día, no sólo en los institutos sino en cualquier ámbito.

Está el puto rico pijo que piensa que el mundo y todo lo que en él hay le pertenece. Para eso es rico, joder. Si no, ¿qué sentido tendría serlo? Los intocables, los que pueden hacer lo que les venga en gana con todo y con todos. ¿Conoces el texto de Galeano de “Los nadies? Bueno, pues esta gente son justo lo contrario.

Está el deportista de vida perfecta que no quiere que el roce con “los imperfectos” pueda salpicarle en modo alguno. Se entiende que su meta es el deporte profesional. Su objetivo, que nada se interponga en su objetivo (por supuesto con una mamá que piensa que su ricura jamás podría hacer daño a nadie).

Está el hipócrita (en realidad, en la serie, el noventa por ciento de los personajes son hipócritas) que hará lo que sea para seguir pareciendo perfecto a los ojos de su papi, ministro de dios, y del resto de personas, pero engañar a todo el mundo todo el tiempo es bastante difícil y a veces te salpica la mierda o la pintura hasta teñirte entero.

Está la niña perfecta lesbiana que no quiere que nadie sepa que es lesbiana (curiosamente, sus padres adoptivos son dos hombres gays) y que hará cuanto esté en su mano para que ese secreto no se revele pues piensa que será objeto de burlas y quién sabe si perjudicará su futuro el ser homosexual.

Está el guapito de familia disruptiva que enamora a cuanta jovencita se le cruza en el camino mientras vive un drama brutal de puertas para adentro.

Está el super maduro que se pone a repartir candela a poco que algo le enfade, las animadoras que ya están hartas de animar, el que hace fotos todo el rato y recibe un nivel de bullying diez veces mayor que el de Hannah, el que hace la revista del instituto, el que no encaja ni con los “guays” ni con los “losers”, la tatuada que pasa de tanto imbécil, el orientador que habla como si acabara de despertarse (y sí que parece dormido el cabrón, al menos metafóricamente), el director al que le importa todo un carajo excepto su culo y, por supuesto, los padres de todos los anteriores. Y los dos protagonistas: Hannah Baker y Clay Jensen.

En un mundo perfecto (no hago spoilers porque esto se sabe desde el minuto uno), Hannah Baker y Clay Jensen se habrían enamorado perdidamente. En este mundo en el que vivimos, Hannah Baker se suicida harta ya de que quienes le rodean la traten como mierda y sin entender de qué va este mundo (y ya de paso sin entender que los micromundos que vivimos como niños y como adolescentes no son los micromundos que vivimos cuando podemos elegir a donde ir cada mañana) y el pobre Clay se queda en shock porque no entiende por qué Hannah

  1. se ha abierto las venas
  2. Lo ha hecho antes de que él diera el paso que por imbécil no dio meses antes. Cuando ella estaba viva.

Probablemente, porque han absorbido lo peor de la sociedad en la que viven y se dedican, como muchos de sus padres, a salvar el culo y salir a flote aunque sea a costa de hundir a las y los Hannah Baker de este mundo. Y ser masa. Y ocuparse de que la masa no se revuelva contra ellos.

Pues sí, Hannah abandona a tanto mediocre y se larga hacia la nada, pero antes de eso (y esto también se sabe en el minuto uno) deja una serie de cintas (de las de toda la vida) en la que explica quién le ha hecho daño (por acción u omisión) para tomar tan drástica decisión. Este verano le echaré mano al libro en el que está basada la serie.

http://www.thirteenreasonswhy.com/thirteenreasonswhy.html

¿Y qué hacemos los adultos para evitar que Hannah Baker se suicide? ¿Qué hacemos para evitar que se suiciden los niños y adolescentes que se han ido volando de todo el daño que los hijos de otros – no olvidemos esto nunca, LOS HIJOS DE OTROS- les procuraban por solo haber nacido? Ya respondo que no hemos hecho una mierda, pero la pregunta sería si vamos a hacer algo a partir de ahora.

Estos son algunos enlaces con suicidios de adolescentes en esta parte del Océano Atlántico. No hay que irse a ese país entre México y Canadá para encontrar estos casos. Sí, tal vez tu hijo, tu hermano o tu sobrino haya sido uno de los culpables de ese suicidio. Pero no pasa nada, ¿no? Total, tu hijo, tu hermano o tu sobrino están vivos y el otro es el que se ha suicidado.

https://www.lasexta.com/noticias/sociedad/se-suicida-un-nino-de-13-anos-lanzandose-por-un-acantilado-por-un-posible-caso-de-acoso-escolar-en-getxo-video_201906195d09ec0c0cf201155052adcf.html

https://www.elmundo.es/madrid/2019/04/05/5ca64fcffc6c838b218b4675.html

https://www.abc.es/hemeroteca/historico-26-09-2004/abc/Nacional/jokin-de-14-a%C3%B1os-prefirio-la-paz-eterna-al-infierno-cotidiano-de-su-instituto_9623848347808.html

Las autoridades educativas, cansados ya de tanto pésame y tanto lamento, procuraron un protocolo antibullying. ¿Pero nos enteramos en realidad del bullying? ¿Queremos enterarnos? ¿O es mejor pensar que es cosa de niños? ¿Que el acosado provoca también? Claro, a veces habla. Y claro que a veces insulta o intenta devolvérsela a quienes la hacen la vida imposible. ¿Debería ser Gandhi o la estatua de Gandhi acaso?

Las autoridades educativas han hecho el protocolo para que nadie les mire cuando un niño salta al vacío, pero lo que no hacen es interesarse por el ambiente que hay en esos institutos; si hay alumnos cagándose en sus profesores, si hay alumnos haciéndole la vida imposible a otros, si hay directivas haciendo la vida imposible a profesores o defendiendo la posición de los bullies porque los que reciben el bullying no son un problema para ellos; si hay padres que se piensan que los profesores son sus lacayos y que, como escoria social que son, han de hacerles caso en todo lo que ellos decidan puesto que el hecho de haber traído una criatura a este superpoblado mundo les da patente de corso para hacer lo que les venga en gana.

En resumen, ahora mismo se está haciendo bullying en algún sitio cercano a donde estoy. Tal vez, en la casa de al lado, mi pobre vecino – parece buen chaval- está haciendo o recibiendo bullying vía internet. Ahora ya no puedes irte a ninguna parte. Hay dos mundos, el real y el virtual. Y los adolescentes no saben. Y la mayoría de adultos (al menos los que ocupan puestos en los que se podría hacer algo) ni saben ni quieren saber.

https://psicologiaymente.com/forense/carta-diego-nino-suicido-victima-bullying

Si no hacemos algo en en este puto ya, el ritmo de depresión y suicidios se mantendrá o subirá.

#ContraElBullyingToleranciaCero

“Polvo austrohúngaro” María Eloy García.

El primer texto que traigo que no ha sido escrito por ese alter ego, que me vale para ir humildemente por este océano hasta los topes de tiburones que es Internet, quiero que sea este poema de la poeta malagueña María Eloy García.

Conocí brevemente a María hace años y aunque ella probablemente no se acuerde, tuvo algo de salvadora por rescatarme algunas noches (junto a otro poeta que tal vez aparezca por aquí) en un exilio laboral terrible que tuve que soportar durante 18 meses, seguramente por haber sido objetor y librarme después del SSS o PSS o como carajo se llamase el “servicio social” que había que hacer por evitar hacer la mili. El destino siempre te espera. O como diría Benedetti, “la muerte está tranquila porque sabe/que los supervivientes también mueren”.

El poema, como decía, es genial, pero lo hace mejor escucharlo de su boca, con ese recitar de afectación cómica que pone ella, lejos de la cadencia monocorde y duermeovejas que tanto gusta a tanto poeta, incluso a jovencitas que, no ha tanto, iban al instituto. (acabo de encontrarlo en youtube, así que lo cuelgo debajo)

María tiene ya, por el contrario, una edad seria. Pertenece a esa generaciones de los sesenta y setenta, los últimos que tuvimos la suerte de nacer antes de que los millenials mandaran todo lo que habíamos construido al carajo.

En fin, Polvo austrohúngaro, una maravilla de los dedos y la mente de María Eloy García. Si acaso la versificación no es la del poema será culpa de WordPress y algún día me enteraré cómo va el asunto, pero de momento me aburre pensar en cómo enterarme:

“Polvo austrohúngaro”

te tomé yo por el asedio de viena
rondándome por los ojos el ejército germanopolaco
de tus dedos dudando de mi dieta
de repente sudando
santa alianza antiturca ofensiva
me conquistas hungría (tú si que sabes lo que me gusta)
pero no me toques belgrado/
aún así tú dispuesto y por la fuerza
me arrebatas me fascinas sarajevo me dislocas transilvania
qué desastre de paz 1687
se me sublevan los balcanes
yo miro cómo me tocas y trato de moverme encima
eduardodesaboya debajo
pero te tengo cogido por el danubio/
pensar que me hiciste (austriahungría imprecisa)
la más perfecta imposición de lengua
ya no administrtiva sino colonial/
que a algunos turcos vencidos todavía hoy
nos cuesta asentarnos en cualquier sitio

—-

María Eloy García

Aquí el vídeo, este poema desde el minuto 5:00 y antes otro poema suyo que me gusta mucho “Alta metafísica del trapo” que le da nombre a su primer libro.

https://www.casadellibro.com/libro-metafisica-del-trapo/9788478392643/792850

Enlace para comprar, que no se te van a caer los putos dedos por usarlos para comprar poesía.

Este de abajo no sé si me lo regaló o se lo compré, pero dijo “ya te lo dedico más tarde” y hará como ocho años que no la veo. Buenísimo también. Ojalá algún día me lo dedique:

http://harpolibros.com/libreria/cuanto-dura-cuanto.html

PD: Las dos fotos son mías.

Introducción al blog

Llevaba tiempo dándole vueltas a tener un blog y colgar poemas, textos, novelas, listas de la compra, recetas de enemas, la fórmula de la puñetera coca-cola y unos cuantos etcéteras que pudiera ocurrírseme.

Varias razones me detenían. La primera es que poco me importa llegar al público. De hecho, no existe tal cosa como el público. El público es una invención o, en realidad, todos somos público por lo tanto no podemos entender ese ente como algo diferenciado o distinto de nosotros mismos y quienes nos rodean.

Público soy yo cuando me releo o tú cuando alguien te pone un texto delante sin siquiera algo de anestesia.

En realidad, caímos como imbéciles en las garras de los negociantes y saqueadores que se quedaron con la pasta a costa del esfuerzo y el talento de otros y otras, al igual que los intermediarios se quedan con el dinero de las patatas cuando son otras las personas que hacen el esfuerzo de plantarlas y recogerlas.

Por eso, antes de ahora y el malbendito Internet, la gente se dejaba los sesos sobre un texto, muchas veces las yemas de los dedos sobre la prodigiosa y sensual Olivetti 64, pumba, pumba, pumba y ya cuando se decidía, se escribía la palabra fin y se buscaban las direcciones de las editoriales.

Las editoriales, imagino, no tenían un batallón de seleccionadores de textos esperando que a Pedro Lima Pérez de Betanzos, A Coruña, se le ocurriera escribir una novela y allí estaban esperando para poder leer lo que a Pedro se le hubiera ocurrido mientras molestaba a los cohabitantes de su casa y, tal vez, a los vecinos con ese Olivetti taladrando las tardes mientras Perico pensaba que estaba pariendo Ulises. Lejos de ello, me da que las editoriales, antes y ahora, se la sudaba muchísimo lo que hubiera querido ser Pedro en la vida y todo lo que Pedro pudiera pasar del blanco al blanco marcado por signos de un código usado para significar. Oh, sí, la puta película americana en la que Pedro, Peter, escribe la novela y la editorial lo flipa y luego aparece el libro en las estanterías de las librerías de Nueva York. Lo’ cohone’ el Lele.

Pedro mandaba el libraco después de haberse gastado lo más grande en fotocopias y en encuadernación y, en el mejor de los casos, alguien leía unas cuantas páginas y lo tiraba a la basura. En el peor, alguien lo tiraba a la basura sin leer una sola página. Y luego ya está el modo pirata en el que la editorial recibe un original que gusta, pero como lo ha escrito Pedro Lima Pérez pues se le manda a algún escritor de la editorial para que le cambie un poco la chapa y la pintura, pero manteniendo el motor igual con lo que Pedro, años después, lee el libro que era el suyo, pero con cambios y

  1. piensa que ese célebre escritor tuvo la misma idea que él, vaya casualidad
  2. se caga en los muertos de la editorial y del escritor, pero tampoco puede hacer nada porque ponte tú a demostrar que ese vil acto ha sido realizado por una editorial de prestigio cuyo dueño ha comido en La Zarzuela más de una vez o cuyo escritor ha vendido millones de libros y ha recibido los más insignes premios y cómo carajo se le ocurre a alguien pensar que ha plagiado a un tal Pedro Lima de Betanzos.

No, imposible. La verdad es la verdad que nos dice Pedro Piqueras, Matías Prats o Ana Blanco y deja de pensar conspiraciones y mierdacas varias porque todo es evidente para el espectador (público) porque ahí están los imparciales medios de comunicación para salvaguardar la verdad empírica y desnuda, absolutamente nada que ver con ningún interés empresarial respecto al relato que cale en la masa. Y la luna está hecha de queso Camembert.

Por tanto, me parece interesante saltar a las editoriales como si se tratase de un charco con barro y restos de heces de animales o humanos. E Internet permite eso. Por unos pocos euros al año, te dan estos un portal para publicar.

¿Pero si no te importa el público para qué carajo vas a publicar?

Como dijo Whitman: “¿Me contradigo? Es que soy muchos”.

Pues sí, soy muchos. Me dominan varios yoes en cada momento del día. Como la canción de Crowded House, Four seasons in one day, dependiendo quién esté a los mandos aquí arriba, opero de un modo u otro.

Hay días que un yo se ha apropiado enteramente de mí y no deja que otro yo me domine. A veces, puede durar eso semanas o meses. Luego aparece otro y otro otro. Soy múltiple, uno y trino, como los pájaros enjaulados a quienes se les abre la jaula y retrepan hacia dentro. También soy ese mierda, sí.

En cualquier caso, a nadie ha de importar quién sea el autor por eso escribo con seudónimo. Mentira.

Escribo con seudónimo por culpa de mi profesión en la que trato con cientos de personas y no tengo ganas de explicar ningún texto a ningún pseudo desconocido y, menos aún, que de algún modo sea juzgado por ellos.

Además, hay gente que no se toma a bien estas cosas de ir a la contra, rascarse los sobacos, en resumen, imitar con poca fortuna a aquel trabajador de correos alcohólico al que le encantaba apostar en el hipódromo y que de algún modo se hizo mundialmente famoso pariendo textos como hijos la mujer de Ruiz Mateos. Ciertamente, en alguno de ellos me conmovió. Y como dijo alguien que conocí una vez – resultó ser con el tiempo bastante impresentable, pero hasta un reloj parado da la hora exacta dos veces por día- “necesitamos conmovernos”.

Por lo tanto, como

  1. jamás pensé que mi nombre real mereciera aplauso
  2. me importa la trascendencia literaria tanto como la cotización del zloty
  3. tampoco es que piense que mis textos o mi seudónimo vayan a trascender. El tema es que google es capaz de encontrarte al lateral derecho del Mortadelo juvenil preferente de mediados de los noventa, ese que cuando entré en el campo de la Renfe aquel día para los últimos veinte minutos le dijo al central que no habría problema conmigo. El muy cabronazo. Dos años menos que tú tenía, cacho cabrón. Por desgracia, tenía razón el sesomierda y no hubo problema conmigo.
  4. No quiero a conocidos ni vecinos googleando mi nombre real.
  5. Me gusta el efecto nazareno, el ver, pero no ser visto. Observar el mundo sin que haya ninguna manifestación ad hominem.

Entonces por todo ello soy Charly Beteta y he creado este blog para ir poniendo textos. Eso sí, tienen ciertas taras:

  1. son textos (poemas o relatos) que no voy a presentar a esa curiosa cosa que son los concursos literarios (en los que igual se gana un kilo de chopped, pero quieren virginidad de publicación incluso de internet esas criaturas y son las criaturas que ponen las condiciones ). No lo voy a hacer porque no creo que puedan ganar por su calidad o porque no creo que puedan ganar por su contenido, pues la mayoría de esos concursos son pagados por ayuntamientos y no tiene el concejal de cultura ganas – y aun menos el excelentísimo alcalde- de ponerse al lado de un, pongamos, Irvine Welsh que presentara un relato en el que Spud se caga en las sábanas en la casa de su novia y a la mañana siguiente, la madre de ella tira de esas sábanas hasta provocar una lluvia de mierda en su cocina. Por más hilarante que me pueda parecer – y no es fácil hacer reír mediante la literatura-, los concejales de turno no quieren que esos textos sean premiados en nombre de su ayuntamiento. Puede que, de hecho, el ayuntamiento de marras haya tenido más corrupción y menos ética que toda la pandilla de Renton cuando estaban enganchados al jaco, pero eso es otro tema y lo importante es hacerse la puta foto, echar el día y a otra cosa. Obviamente, tampoco quiere el ayuntamiento de turno dar un premio a alguien que ellos consideren demasiado rojo. Digamos que hay un grado de rojez aceptable, incluso para un concejal del PP, pero tampoco te vayas a pasar de rojo y nos confundamos, eh? Que esto es España, after all.

Por tanto, es este un blog para poemas o relatos con los que no voy a ganar un duro. No es que con los otros vaya a ganar una puta mierda, pero alguna posibilidad más hay. So to speak.

Dado que el blog es mío, iré poniendo lo que me salga del mondongo. No sólo textos propios sino de otros poetas; textos breves de otros escritores; música, arte, reflexiones. Lo que apetezca.

PD: fotos tomadas de Pixabay (skeeze (bolsa), Luis Fco Pizarro Ruiz (nazareno/a)). La de Edimburgo es mía y la de la piedra de Mostar también.