Mascarilla obligatoria por la calle (cuando los políticos dan vergüenza: España a día de hoy)

Cuando ya parecía claro que caminar por la calle no es una práctica de riesgo para resultar infectado por covid y cuando es muy evidente que ir a una discoteca, discobar, comida de empresa en interior y otras formas de pasar el rato son una práctica de muchísimo riesgo para resultar infectado por el covid, el gobierno va a hacer un Decreto Ley este día 24 de diciembre para que nos pongamos todos las mascarillas todo el tiempo que estemos en la calle.

Pero en España nada pasa por casualidad. Y poco pasa al margen de las ideas de unos políticos torpes y de empatía cero. Estos políticos (del PSOE en el gobierno, pero apoyados por mentes tan «brillantes» como la del cremado Feijoo – ¿o era el narco el cremado?- y la de Moreno Bonilla) creen que España es Madrid, Barcelona, Sevilla o Valencia. Como ven a la gente arremolinada en ciudades como Málaga o Vigo observando sin mascarilla un espectáculo de luces que han creado ELLOS o los de su propio partido o yendo en masa a comprar a los mismos sitios caminando también sin mascarilla han llegado a la conclusión que para hacer alguna puñetera cosa en la enésima ola de covid que padecemos, qué mejor que obligarnos otra vez a llevar mascarilla al salir a la calle, aunque vivas en Almendralejo o Biescas o El Gastor y camines por una calle en la que solo se oyen tus pasos.

Otra vez la idea de España como Madrid. Madrid, la medida de todas las cosas. Pero no solo Madrid. Hay un ramillete de ciudades en las que ocurre algo parecido a lo de Madrid. Muchísima gente en un relativamente pequeño espacio. Así que como esta gente está comprando en masa y pasan caminando por Montera o parados están con la baba caída en Calle Larios (Málaga) viendo las lucecitas mientras oyen una grabación de varias canciones, pues nada, el resto de España que apenque y se ponga la puñetera mascarilla en exteriores aunque no valga para nada. Que se piense, dirá Pedro Sánchez, que estamos haciendo algo.

Sí, presidente, se entiende que están haciendo algo. Concretamente, el ridículo. Porque ridículo es maniobrar en un sentido que no mejora en absoluto la situación, que hace nuestra vida peor y que funciona como cortina de humo de lo realmente trascendente que es, a saber, qué carajo hacen millones de personas yendo a comidas de empresa en interiores, a discotecas y a lugares donde se pueden quitar la mascarilla sin que corra una brizna de aire e infectarse a placer con decenas de extraños a pocos centímetros.

Esto es una puñetera vergüenza. Es una estafa, un atraco y una manipulación. Y si hace falta que la gente que vaya por el centro de grandes ciudades se pongan la mascarilla, así sea. ¿Pero por qué carajo, brochagordistas ineptos, tenemos todos que hacerlo aunque no vivamos en esos sitios o, viviendo en esos sitios, no transitemos por el centro y aunque no valga para absolutamente nada?

Deportes COPE: después de 27 años, ahí os quedáis.

Fue en el Mundial de Estados Unidos, en 1994, cuando empecé a oír a quienes hoy forman Deportes COPE. Yo era oyente de García, claro. Tenía diecisiete años. Oía a José María García desde que tenía uso de razón. Mi hermano mayor, con el que compartía habitación cuando era pequeño, lo hacía y así se quedó. Probablemente era el único niño de doce años de mi colegio que escuchaba el programa de García casi entero. Y a veces entero, porque llegaba a oír las geniales borderías de Carlos Pumares que empezaba, como suele decir José María García, cuando él terminaba. Que podía ser la una y media o podían ser las dos. Dependía de si ese día tenía que solucionar una huelga de Iberia o tenía que destripar a algún presidente o terminar con la carrera de un entrenador. Sin duda, aquello era animado. No sé si bueno o lo mejor, pero solía dejarte con la idea de que estabas oyendo el programa donde pasaban cosas. Ni siquiera se me ocurrió pensar que había otras cadenas con programas de deporte a esa hora.

Luego pasó lo de la compra de Antena 3 por PRISA, el Imperio del Monopolio y todo aquello que ahora parece tan remoto. De algún modo, supe que había otras emisoras en las que también se hacía un programa de deportes. De hecho, hasta que García llegó a COPE, estuve oyendo a los compañeros que se habían quedado, pero también otras emisoras aunque siempre esperando el regreso del pequeño profeta al que el destino, como le pasa a algunos deportistas, había dejado sin Juegos Olímpicos justo cuando se hacían en su país. Caprichos del destino.

Sin embargo, en 1994, por alguna razón que ahora no recuerdo, me dio por mover el dial. Por poner la SER. A veces, oía un rato de uno y otro de otro. A veces, todo el programa entero de uno. Por supuesto, para el deporte en directo, seguía con García porque jamás he oído en España a nadie narrar fútbol tan bien como lo hacía Gaspar Rosety. Oía a Manolo Lama y me parecía un aprendiz comparado con Rosety. Pero con ponme aquí ese dial, cambia y oye, la cosa es que para 1996 ya no oía apenas a García (creo recordar que Rosety dejó la radio también) y sí oía Carrusel Deportivo y El Larguero.

Aquello era buena radio. Había mucha gente joven (yo no sabía en ese momento que eran tan jóvenes), pero como decía un anuncio de aquella época “sobradamente preparada”. Paco González era una auténtica pasada. Era tan natural que parecía un amigo tuyo que te hablaba al teléfono en vez de un desconocido que hablaba por una radio. Había también gente menos joven, pero muy interesante como Valdano, Relaño, Andrés Astruells. Estaba Tomás Guasch, que me parecía entonces un tipo extremadamente gracioso que le quitaba hierro a un asunto como el fútbol que, en realidad, tampoco debería tener tanta importancia. “Lo más importante de lo no importante”, que a veces ha dicho Paco González, no sé si parafraseando a alguien.

No me gustaba mucho Pepe Domingo Castaño. Sus análisis al final de El Larguero me parecían cursis y su acompañamiento y anuncios de Carrusel tampoco me apasionaban. Pero bueno, el hombre cumplía con sus obligaciones. La única vez que estuve presenciando Carrusel fue en enero de 2006. Estaba en Madrid por un curso para el que era entonces mi trabajo. Recuerdo que jugaba el Madrid contra el Betis. Y que marcó o debutó Cassano con el Madrid. Pepe Domingo Castaño después de anunciar Marina D’Or (que entonces pagaba una fortuna en publicidad en Carrusel) dijo fuera de antena, para los que estábamos allí: “es una horterada importante”. Nos reímos mucho con aquello, claro. Me gustó más el tipo. Parecía tener un rollo New Age en su modo de vestir, lo cual me pareció realmente impactante con la imagen que tenía de él previamente.

En cualquier caso, todo iba bien con mi radio deportiva hasta que en mayo de 2010, Anido se creyó un tipo relevante e iba a meter en vereda a Paquito González y al final todo terminó con una prima coja, un despido y un error mayúsculo de la Cadena Ser y de un tipo que no había hecho absolutamente nada por conseguir un solo oyente para esa radio (Anido), pero que pensó que podía pegar una patada en el culo a otro que había ganado cientos de miles de oyentes para esa radio (González). Era como si en una clínica de cirugía estética el administrador se permitía el lujo de ningunear al mejor cirujano solo porque él no tenía que oler la sangre. Claro, Anido, no tenías que ponerte delante de un micro porque no valías para eso. No creabas valor en aquella empresa y tuviste a bien joder las cosas para quien sí creaba ese valor, probablemente en mayor cantidad que nadie entonces.

Y todo estaba para que Paco González se perdiera el Mundial en el que España, por fin, fue campeona, como le había pasado a García con los JJOO de Barcelona, pero hete aquí que la flor de González le puso a narrar para todo el país, precisamente, el título de campeones del mundo, vía Telecinco. Iniesta de mi vida y tal. Auténtica historia del deporte español y mundial.

Yo fui uno de esos limones que estaba seriamente contrariado porque echaran a un tipo al que llevaba quince años oyendo y que me parecía para entonces el alma auténtica de aquella redacción de Deportes una vez que quedó claro que José Ramón de la Morena era un García mucho más alto, pero con mucha menos gracia. El Larguero cada vez era peor porque de la Morena cada vez se pensaba más grande. Y daba vergüenza oírle hablar de toros cada dos por tres o, incluso sin hablar de toros, usar términos taurinos para explicarlo todo. Los nombres extranjeros como si los pronunciara Franco borracho y la confusión de nombres de deportistas y de hechos como rutina. Por no hablar de lo absolutamente insufrible que resultaba relacionarlo todo con su torneo de niños de Brunete.

Ya sé que lo de Paco González era deporte y eso se podía hacer en cualquier parte, pero yo me entendía bien. Sabía que si Paco González acababa en la COPE, todo se iría al carajo. Tarde o temprano se empaparía de la cultura derechista de esa cadena y de un modo más o menos directo, aquello saldría a antena.

Estaba claro que si Paco González se iba de la SER, solo podía ir a COPE o a Onda Cero, sobre todo si intentaba, como ocurrió, tirar de sus colaboradores más directos. Yo no rezaba, porque ateo soy o, en cualquier caso, solo creo en Maradona, pero poco me faltaba para que no fuera, precisamente, a la emisora de los obispos que se caracterizaba entonces, y se sigue caracterizando hoy día, por unos postulados absolutamente opuestos a los míos pues están los suyos, o así lo considero yo, en la derecha y extrema derecha política.

Hay que decir que en los primeros años, eso apenas sucedió. Sí, era verdaderamente molesto oír la COPE con sus anuncios y autobombo y a veces te encontrabas un cura echando un sermón lamentable antes de que empezara el programa, pero bueno, más o menos, aquello era todo como lo era en la SER y, además, se había dejado el lastre de de la Morena lejos. No es que tuviera gana alguna de comprarme una camiseta de la COPE, pero se podía soportar.

¿Por qué voy a aguantar que gente, que no lee un libro ni aunque caiga de boca inmóvil ante uno abierto, hable de Kichi como si fuera un imbécil cuando los únicos imbéciles de esta historia son gente como Guasch, como Pérez de Rozas o como Víctor Fernández, que se pone de pie (eso dice) cada vez que oye el nombre de Santiago Abascal?

Lo que ya no es soportable y lleva años sin ser soportable es que se utilice el micrófono de Deportes de la COPE para hacer política. Por supuesto, política en favor del PP o en favor de VOX (Víctor Fernández, de COPE Sevilla). Pero no solo política ensalzando lo bueno que ellos entiendan que hacen los políticos del PP y/o de VOX, sino, fundamentalmente, pisoteando el nombre de políticos de izquierdas como Ada Colau, José María González “Kichi” o Pablo Iglesias. Especialmente, desde que Juanma Castaño dirige El Partidazo de COPE y desde que Joseba Larrañaga está en lo que él llama “oasis de libertad” y solo es un “oasis de señoros ultraconservadores” es absolutamente insoportable para un oyente de izquierdas oír Deportes COPE porque las referencias a quienes ellos entienden y tratan como escoria (cualquiera a la izquierda del PSOE) son continuas y cuando tú estás en esa posición, lo lógico es preguntarse: “¿qué hago yo oyendo a esta gente que se dedica a hablar de Ada Colau como si fuera el demonio importándole tres pepinos que puedan tener oyentes que, como es mi caso, admiremos a Ada Colau?”.

¿Por qué voy a aguantar que Ada Colau, alcaldesa de Barcelona porque le han votado, tenga casi un apartado en el programa para que alguien Guasch escupa su casposa bilis sobre ella cada vez que una mosca pasa cerca de él?

¿Por qué voy a aguantar que un indocumentado (García dixit) como Juanma Castaño nos cuente lo maravillosa que es Isabel Díaz Ayuso porque a él le apetezca hacer una editorial al estilo Iñaki Gabilondo sin entender, en su inmensa estulticia, que no llega a Torrebruno con resaca?

Esto era Deportes. Esto era conseguir cientos de miles de oyentes que veníamos de otra emisora que nada tiene que ver con la COPE. Al principio, lo tuvieron en cuenta. Desde hace unos años, en absoluto.

Pero todo tiene un límite. Y ese límite ha sido sobrepasado. Ahí os quedáis algunos como Paco González, Lama, Pepe Domingo Castaño, Guasch, etc después de 27 años. Habéis ido a peor todos. Salvaría a Manolo Lama que siempre ha intentado respetar la condición ideológica de los oyentes. Al menos, se ha mantenido lejos de esos charcos.

¿Por qué le voy a dar audiencia desde mi aplicación móvil a gente que trata a personas que me representan políticamente como a escoria inmunda? Es cierto que hace unos meses me llamaron del EGM y, POR SUPUESTO, olvidé convenientemente decirle a la encuestadora que oía Deportes COPE. Fue mi pequeña venganza de diez o veinte mil oyentes menos dado el muestreo habitual de dicha encuesta. Pero resulta que donde suelo vivir no se oye la COPE a menos que se oiga por internet. Y cada vez que les oigo, queda registrado. Le doy un oyente a quien me está tratando como auténtica basura.

Paco González, el auténtico responsable de Deportes COPE, ha dejado que pasase todo lo relatado viviendo en su mundo propio de tipo enriquecido a quien ya le importa tres pitos casi todo menos su tranquilidad de espíritu y económica. Él fue el que decidió ir a COPE poniendo de excusa que ya no estaba Jiménez Losantos. Sí, será porque Carlos Herrera es mucho más “educado” que Losantos. Diría que está en la misma extrema derecha, pero se distinguen ambos en que Jiménez Losantos es bastante más culto que Herrera.

En fin, que han sido veintisiete años, que serían casi diez mil programas y si redondeamos dentro de los que he podido no oír, pues igual fueron cinco o seis mil programas nocturnos y varios cientos de programas de Carrusel Deportivo o Tiempo de Juego. Más de quince mil horas de mi vida oyéndoos. Pero ni un minuto más. Ahí os quedáis con vuestra caspa – que tenéis para exportar a China e India-, vuestros exabruptos, vuestros insultos a quien no pensamos ni pensaremos jamás como vosotros. Dais vergüenza ajena y podéis meteros el programa donde os quepa.

Si la parte del PSOE del gobierno quiere darle el gobierno a la derecha, que lo digan

Si la parte mayoritaria del gobierno del PSOE quiere que gobierne el PP y VOX en cuanto se celebren las próximas elecciones generales, que lo digan. Que lo digan ya. O que les cedan el gobierno directamente. Porque si no es ese el caso, no se entiende la cantidad de medidas antielectorales y antisociales que están proponiendo, comentando, amagando, soltando mediante globos sonda y, en general, farfullando mientras hacen política de baja estofa que, a corto o medio plazo, los va a poner de patitas en la calle o, en el caso de los ministros/as del PSOE, de patitas en algún consejo de administración de gran empresa (tal vez es que lo estén deseando).

Resulta que Escrivá ve bien que trabajemos hasta  los 75 años. Cada vez que se ha hablado en el gobierno de una media social ha aparecido este sujeto al que solo le falta tatuarse a Milton Friedmann en el bíceps a modo de legionario del neoliberalismo. Qué hace un hombre como ese en un gobierno supuestamente progresista es algo que tendría que responder Pedro Sánchez, que es quien lo ha puesto ahí y lo mantiene ahí. Mientras Escrivá se cubre de heces cada vez que abre la boca, su Ministerio funciona de manera lamentable y ridícula en lo que se refiere a solventar las bajas por enfermedades graves, de forma que hay miles de personas en España que ya han cumplido los dos años de baja y ni se les devuelve al trabajo ni se les incapacita, viviendo en un limbo absolutamente insoportable para ellos, pero ojo, no molestéis a Escrivá con minucias que está filosofando sobre cuánto puede trabajar un ser humano antes de morir. Suena a campo de concentración nazi.

Luego tenemos al chupi proyecto del defenestrado Ábalos según el cual tendremos que pagar por usar todas las carreteras. Es decir, el PSOE se apuntaba tantos quitando los peajes (AP4, Sevilla-Jerez, por ejemplo) culpaba a los pérfidos derechistas de hacer chanchulletes con sus colegas del tipo Florentino Pérez (cierto por otra parte), pero cuando llegan al gobierno se les ocurre que lo que podrían hacer es cobrar por todas las carreteras, incluso, noticia de hoy, por las secundarias. Es decir, tienes a gente que vive en pueblos cuyas carreteras, a veces, son un auténtico peligro y les dices que no sólo no se la vas a arreglar, sino que le vas a hacer un cling cling caja cada vez que salgan del pueblo. Por no decir que la medida perjudica gravemente a las clases populares cuyas economías se resentirán con los euros gastados por la mismísima cara mientras que solo será una molestia menor para las clases altas o media-altas. ¡Pero qué partos más aprovechados que sois! Raro que no hubierais estado diseñando cohetes para llegar a Marte.

También hablando de coches, tenemos a ese curioso ser llamado Pere Navarro a quien le gusta más un micrófono que a Ortega-Smith una bandera de España diciendo que es inaceptable que se sigan vendiendo coches de segunda mano con ocho, diez o quince años de antigüedad. Hay que ver la puñetera plebe que se empeña en conducir verdaderas chatarras andantes en vez de comprarse un Audi A8, un BMW X5 o un Mercedes 190. Es que así siempre seguirán siendo pobretones. De verdad. Qué cosas hacen los pobres.

En fin, que asisto, como otros, atónitos a cómo el PSOE intenta regalar el gobierno a la derecha que, esta vez, viene con el regalito de VOX, que si bien son quienes eran la parte más extrema del PP, ya no tiene nada que ocultar y va a intentar hacer en el gobierno todo aquello por lo que se brindaba en sus bunkers con banderas del pollo y tanta nostalgia de la dictadura enclaustrada que milagro será que no superen a Orban o a algunos de sus amigos europeos o americanos (del Norte y del Sur).

Nada, chavales. Seguid así. Es estupendo ver cómo trabajáis en favor de la derecha española. A continuación unos links con las noticias referidas.

https://www.elconfidencial.com/espana/2021-09-26/escriva-quiere_3296227/

https://elpais.com/economia/2021-05-05/el-gobierno-planea-extender-el-peaje-a-todas-las-carreteras-del-pais.html

https://www.marca.com/coches-y-motos/trafico/2021/09/28/61529d39e2704ea4448b45b5.html

Coñobernardismo y covid19

No sé si aquí mi alias Charly Beteta creó la palabra «coñobernardismo» (en su libro «Caos muy berraco») como concepto abstracto de lo que se conoce como «el coño de la Bernarda». Casi seguro que no. Creemos ser muy originales, pero resulta que hay más de veinte siglos detrás de gente pensando con algo en la mano para escribir. Que no lo hubiera leído antes no significa que no lo hayan pensado y escrito cientos de personas antes puesto que en el lenguaje coloquial español se sabe lo que se quiere decir con «el coño de la Bernarda» desde hace décadas, no sé si algún siglo. Pero eso es lo de menos. Lo importante es el concepto. Lo importante es el nivel de coñobernardismo vivido y viviéndose en este país. Lo último es esto:

https://sevilla.abc.es/andalucia/sevi-andalucia-pide-librar-cuarentena-alumnos-negativo-covid-tras-contactar-contagiado-202109071518_noticia.html

Los niños mayores de doce años con pauta completa de vacunación no se quedarán en casa ni aunque el covid se haya hecho con una de las habitaciones de la ídem y tenga la familia virus para dar y regalar. Todo ello aunque ya se sabe que todos los que estamos vacunados podemos contagiarnos y contagiar. Da igual. He aquí el Pisuerga, he aquí Valladolid y he aquí cómo te la meto doblada. Hasta donde pone Albacete.

No es el coñobernardismo exclusivo de España en lo que se refiere al covid. Ahí tenemos un caso como el de Brasil, donde desde el gobierno se ha alentado al negacionismo, donde ha muerto más de medio millón de personas oficialmente y seguro que más de un millón realmente y resulta que querían montar la mundial porque cuatro futbolistas argentinos no habían rellenado una casilla diciendo que habían estado en Reino Unido en las últimas dos semanas. Qué asquerosa hipocresía.

Volviendo a la Educación, tenemos el grandioso debate del metro y medio de separación entre los pupitres o metro y veinte. Qué vergüenza dan. A nadie le importa un carajo en un centro educativo lo de los puñeteros pupitres porque te vas a comer con patatas a 30 alumnos en un aula y hasta 33. Y si la separación es de 80 centímetros, llama a Ana Rosa que ella te lo afina. Igual hasta te escribe una novela también. Y la firma.

Es para llorar, tanto cinismo, tanta mentira, tanto ridículo y toneladas de vergüenza ajena producidas a diario.

Las vacunas pueden salvarte la vida, parece que eso es cierto. Pero no lo es menos que están muriendo decenas de personas a diario en España que estaban vacunadas y que, por tanto, además de la vacuna hay que seguir teniendo cierto cuidado con el covid19 y no parece que sea lo mejor que si en la casa de un alumno está el padre con covid, la madre con covid y los hermanos con covid vaya el alumno a clase. Aunque haya dado negativo. Porque lo más normal es que dé positivo en algún momento y el virus siga circulando por el aula a placer.

Lo dicho: coñobernardismo de políticos iletrados e incultos que aprovechan cualquier situación para confundir al populacho (nosaltres) y continuar la función sin que les pase absolutamente nada si se equivocan. Como es obvio.

Los lloros de Real Madrid y Barcelona y el significado de la palabra empatía

Vergüenza ajena a raudales es la que siente cualquier aficionado al fútbol en España que no sea del Madrid o del Barcelona cuando vemos a los aficionados de estos equipos llorar como plañideras profesionales porque el dinero no les llega y el PSG está haciendo un equipo de ensueño.

Tiene mucho que ver todo ello con la falta de empatía brutal que se está haciendo con la sociedad hoy día. Es cada vez más patente que existe una generalidad de personas a las que les importa entre cero y nada lo que le pase a quien tiene al lado y, en cambio, entre mil e infinito lo que les pase a ellas. Además, cualquier falta de la que ellas sean víctimas será algo compatible con la cadena perpetua y cualquier falta de la que estas personas sean verdugo será una tontería sin mayor importancia. En absoluto es casualidad las noticias de sucesos con las que vomitamos cada día.

Pues algo parecido sucede en el fútbol. Madrid y Barcelona llevan décadas con un presupuesto entre ocho y diez veces superior a la mayoría de sus rivales en la Liga Española. A veces, solo dos o tres veces superior como podría ser el caso del Atlético de Madrid, Sevilla y Valencia. Pero de media, cinco o seis veces el presupuesto de cada club que les enfrentaba con el miedo de que la goleada se saliera de madre y llegara al doble dígito (Real Madrid 10 Rayo Vallecano 2 20 de diciembre de 2015). Esa es la más espectacular, pero lo cierto es que en estas dos décadas de absoluta vergüenza en la Liga Española ha habido otras:

Real Madrid 9 Granada 1 (5 de abril de 2015)

Real Madrid 8 Almería 1 (21 de mayo de 2011)

Real Madrid 8 Levante 0 (22 de diciembre 2010, Copa del Rey)

Real Madrid 7 Sevilla 3  (30 de octubre de 2013)

Atlético de Madrid 0 Barcelona 6 (2006)

Rayo Vallecano 0 Barcelona 7 (2012)

Almería 0 Barcelona 8 (2010)

Córdoba 0 Barcelona 8 (2015)

Deportivo de la Coruña 0 Barcelona 8 (2016)

Barcelona 7 Valencia 0 (Copa del Rey 2015-16)

Y podría seguir y seguir con goleadas tanto de Real Madrid y de Fútbol Club Barcelona a los pobrecitos que se enfrentaban a ellos y les pillaban inspirados.

Tanto Madrid como Barcelona, desde hace dos décadas, fueron montando selecciones mundiales. A finales de la pasada década y hasta la mitad de esta prácticamente, los dos tenían al mejor del mundo en su posición o, en su defecto, a uno de los cinco mejores.

Se daban el lujo de gastarse millonadas en jugadores que les salían mal y no pasaba nada. Gastaban cientos de millones en fichajes que, a veces, acababan perdidos o vendidos por menos de la mitad de lo que fue fichado.

Por supuesto, si algún jugador destacaba en la Liga Española, ellos se lo “pedían”, como los niños viendo anuncios en Navidad. Ahí está el caso de Sergio Ramos, Isco, Illarramendi, Ceballos, Oyarzábal, Dani Alves, Eto’o, Rakitic, Adriano y tantos otros.

El resto de los clubes españoles, agobiados por un dinero que nunca les llega, tenían como misión vender a su estrella a Madrid o Barcelona y rezar para que el precio fuera bueno. Por ejemplo, Isco fue vendido al Madrid en un momento crítico del Málaga y por eso se pagaron 28 millones de euros. Illarramendi fue vendido semanas después por 40 millones porque la Real Sociedad estaba bastante mejor que el Málaga.

¿Qué ha pasado entonces en estos quince o veinte últimos años? Que la Liga Española era cosa de dos. Desde que la ganó el Valencia en 2003, todos los campeonatos han sido ganados por Madrid o Barcelona excepto el de 2013-14 y el último, 20-21, que los ha ganado el Atlético de Madrid, club que no se puede meter dentro de los “proletarios de la Liga”, pero tampoco dentro de los multimillonarios, que eso está reservado para las actuales plañideras.

Todo esto que cuento ha sido jaleado y alentado por la prensa deportiva española que nunca vio un problema en todo esto. Al contrario, tanto a la prensa escrita de uno u otro bando (Marca, As, Mundo Deportivo, Sport) como a las radios (ahí está Paco González, tan amigo de Florentino si es que Florentino tiene amigos, y todos los demás colegas de la radio deportiva) han estado aplaudiendo a Madrid y Barcelona mientras aplastaban al resto de equipos españoles cuyos aficionados debemos de representar algo parecido al estiércol a ojos de estos correveidiles a sueldo del mejor postor: evidentemente, Madrid o Barcelona, a veces hasta directamente vía TV propia del club.

Muchos hemos sentido por este fútbol una especie de aversión y, como es mi caso, poco a poco hemos ido pasando un poco de la Liga y centrándonos en nuestros clubes de los que somos socios, más por echar una mano que por disfrutar el menguado espectáculo al que hemos sido condenados.

Este era el status quo hasta que llega este verano (pandemia mediante) y se ve que los desmanes absolutamente locos de la directiva de Bartomeu en el Fútbol Club Barcelona han provocado la quiebra técnica del club. Cualquier otro club de España (excepto el Real Madrid) estaría ahora mismo señalado y con los dedos cruzados para no ser descendidos. Por supuesto, eso no entra dentro de la cabeza de nadie en el fútbol español porque ahí no todos son iguales sino que unos son más iguales que otros. Pero es que además Madrid y Barcelona no fueron obligados a convertirse en sociedades anónimas (ni Athletic ni Osasuna), que sería, cuanto menos, lo lógico que debería pasarle al Barcelona en estos momentos. Ni hablar del tema. Aquí se vende a no sé quién, se hacen unos cuanto arreglos y seguimos con la deuda de mil millones de euros tan ricamente.

Eso sí, no han podido pagar a Messi. No porque no tuvieran el dinero a mano (préstamos había) sino porque ya se estaban pasando el 110% del límite salarial sin pagar a Messi.

Messi echa sus lágrimas, qué pena más grande y se va al PSG a cobrar la intemerata y a formar un tridente de ensueño con Neymar y Mbappe.

¿Qué hacen entonces los aficionados no solo del Barcelona sino también del Madrid? Quejarse y llorar sin acordarse ni por un momento de la diferencia brutal de dinero que han tenido respecto a sus rivales en la Liga Española todos estos años. Ni un pequeño recuerdo a cómo se han paseado por tantos estadios y cómo han humillado a tantos equipos. Bah, la ley natural, pensarán.

De hecho, apuntan al PSG por no cumplir el Fair Play financiero y reavivan la ridícula idea de Su Florentinezza de la Superliga Europa.

Lo que se merecen, si existe justicia, es que el PSG coja a los dos por banda y los golee sin piedad. Que aprendan empatía – cosa que me parece imposible llegados a este punto- sufriendo lo mismo que hemos sufrido tantos aficionados en la Liga Española, donde el reparto de televisión ha sido absolutamente asimétrico al contrario de lo que ocurría y ocurre en la Premier League (y los periodistas deportivos callados).

No sé qué pasará al final. Cada vez me siento más lejos de todo esto y más asco siento por lo que ha derivado un bellísimo deporte que yo veía en La Rosaleda de pequeño (y hasta ahora) y en Estudio Estadio y en El día después en tiempos en los que todo era posible y la arrogancia de Madrid y Barcelona se ahogaba, a veces, en La Romareda, Mestalla, Riazor y hasta en La Rosaleda le dimos un buen revolcón al Barcelona (5-1, 3 de diciembre de 2003).

Empatía. A ver si aprenden la palabra.

Maltrato animal en España

Después de ver el atropello de un toro en Brihuega (Guadalajara) que se había escapado del concurso de recortes y neandertalismo propio de algunas zonas de España, lo cual tiene su culmen, por supuesto, en la «fiesta nacional» que es torear seis toros, ir torturándolos de a poco con picadores, banderilleros, engaño del capote o muleta para acabar metiendo una espada donde más o menos podría estar el corazón del animal, decía, que después de estas imágenes terribles y de ver a vecinos y alcaldes tan contentos con su neandertalismo nauseabundo e insoportable, me he acordado de un extracto de «Caos muy berraco» y lo pongo a continuación:

Es una vergüenza nacional diaria cada corrida de toros, cada bous de no sé qué, cada recorte (que parece que el toro sufre menos), pero si se escapa allá que van los buenos y decentes mozos del pueblo a reventar al toro con un coche. Y nos han privado, por desgracia yo diría, de cómo quedó el toro después del atropello. De su sufrimiento infinito. De su cara viendo a las bestias hacerle daño sin entender por qué. Enough is enough. Paren la masacre. Quienes la permiten son tan responsables como los neandertales que la perpetran.

El Icetazo: los interinos son de usar y tirar en España.

Hay, se dice, un 50 por ciento de interinidad en la sanidad pública española. La mitad de los aplausos aquellos de las ocho de la tarde eran para sanitarios interinos. Médicos, enfermeros, auxiliares… Varias veces pensé, sabiendo como sabía que la cuestión interina estaba sobre la mesa del gobierno, cuánto tardaría el susodicho en pegarle una patada en el culo a todos esos sanitarios que se estaban jugando el ídem cuando la mayoría estábamos parapetados en nuestras casas.

Los sanitarios interinos se jugaban el pellejo para salvar a los padres y los abuelos de quienes iban a echarles unos meses después. Así se escribe la historia de este país. Así se escriben los hechos de los “gobiernos progresistas” cuando se trata de actuar sobre sus propios trabajadores. Porque es más fácil decirle a los demás lo que tienen que hacer que predicar con el ejemplo. En el caso de los trabajadores interinos de las administraciones públicas del Reino de España, el gobierno está actuando con la libreta del neoliberal más acérrimo. Pareciera que han llamado a los neocon de la Escuela de Chicago para preguntarles qué hacer con los interinos, porque Europa ya está harta de que España la chulee y se supere el 8 por ciento aceptado y aceptable por la UE todos los años. Y en algunos sectores, como el sanitario, el cincuenta por ciento. En Educación, el treinta. Toma ya, Europa. Nosotros no hacemos el Brexit. Nosotros hacemos lo que nos da la gana.

Pero hete aquí que ya el gobierno del PSOE más Unidas Podemos ha decidido que sí, que esto ya está pasando de castaño a oscuro y que hay que reducir el porcentaje de interinos igual que lo decidió el gobierno de Rajoy en 2017 con aquel Acuerdazo con los sindicatos (si es que se les puede llamar así) CCOO, UGT y CSIF, los que están presentes en la Mesa de la Función Pública aunque no les vote a algunas de estas fuerzas sindicales ni sus familiares.

Al igual que aquel gobierno con aquel Acuerdazo, lo primero que hace este gobierno y el Ministerio de Administraciones Públicas es manipular la información, en el mejor de los casos, y mentir, en el peor de ellos. Así que lo primero que sale es que se van a hacer fijos a más de medio millón de interinos. FALSO. Que se les va a pagar una indemnización a quien no apruebe el examen. FALSO. Que se van a estabilizar a los trabajadores. FALSO. Todo mentira. Y los periodistas (si es que se les puede llamar así) tragan. Si les mandan una nota de prensa diciendo que Papá Noel y Superman van a estar firmando su nuevo libro dual en la FNAC de Callao, allá van ellos y lo reproducen. Sin preguntar, sin informarse, sin filtros, sin nada. Ahí va. Que lo han dicho “fuentes oficiales”. Que son declaraciones del Ministro Iceta.

No. La verdad sobre los interinos españoles (perdonen el masculino genérico) es esta:

  • El Gobierno de España ha hecho un Decreto Ley llamado 14/2021 de 6 de Julio para obligar a que salgan a concurso-oposición todas las plazas que actualmente están ocupadas por personal interino.
  • El Gobierno de España ha firmado con los sindicatos (si se les puede llamar así) CCOO, UGT y CSIF un acuerdo para que todas las plazas ocupadas por interinos salgan a concurso-oposición.
  • El Gobierno de España quitará la plaza a la administración que no saque a concurso-oposición dicha plaza. O tiene un funcionario la plaza o nadie la tendrá.
  • El Gobierno de España NO garantiza ningún tipo de derecho al personal interino sin importar cuánto tiempo haya estado trabajando para la administración pública.
  • El Gobierno de España obligará a pagar indemnizaciones a razón de 22 días por año trabajado (pero solo hasta 12 mensualidades) a quienes no aprueben el concurso-oposición y, como consecuencia de ello, acaben en el paro.

No está nada mal lo de 22 días por año. Es más que el despido libre, pero mira, si tienes diez años a un trabajador y luego lo despides y solo tienes que pagarle 220 días (ya luego quitamos el complemento de aquí y la paga extra de allá y queda todo más afinado, que decía el otro) pues no creo que vayan a poner el grito en el cielo la muchachada seguidora de Milton Friedman, es decir, los neoliberales más ultras.

Ahora vamos a los casos individuales. Casos que conozco de primera mano. Hablamos de E. Y para que no sea tan frío le pondré Emilia, aunque el nombre real sea otro que también empieza por E.

Emilia empezó a trabajar en un ayuntamiento de la provincia de Cádiz hace 22 años. Hizo una oposición, pero en realidad era una oposición para trabajar, no para ser funcionario. En fin, poco importa lo que sucediera en 1999 porque lo que sí es seguro, y ojo al dato que decía JMG, NO HA HABIDO NINGUNA OTRA OPOSICIÓN para la plaza que ocupa desde aquella. Emilia tenía 30 años en aquel entonces, cuando estuvo un año entero estudiando para el examen que aprobó y que finalmente le permitió trabajar desde entonces en ese ayuntamiento. Ahora tiene 52 años.

Solo hay que ver a Iceta para saber que tiene una salud de hierro, pero no sucede lo mismo con el común de los mortales. El común de los mortales es capaz de preparar unas oposiciones con 30 años, pero se le hace una montaña más difícil de escalar que el Tourmalet si le dices con 52 años que el que año que viene se juega su futuro laboral con varios exámenes con un temario del grosor de una biblia y que si lo suspende, no se preocupe, que se le pagan 264 días de sueldo aparte de que puede cobrar el subsidio por desempleo dos años. Luego ya se busque usted la vida, Emilia, que tampoco le va el estado a resolver sus papeletas. En fin, con 55 años y tras 23 años en la administración local seguro que están las empresas de su pueblo locas por contratarle.

Tenemos luego a Inés. Otro caso conocido. Otro ayuntamiento andaluz, este de una ciudad grande. En su concejalía sí que han salido plazas. Exactamente unas diez en los últimos quince años (40 más hay ocupadas por personal interino). La última vez aprobó todos los exámenes a pesar de contar con 53 años, dos niñas pequeñas, padres ancianos, etc. En el último, prueba oral, se la cargaron. No era del partido correcto. Había tres plazas para cien o doscientos candidatos y ninguna de las tres fue para ella. Siga rascando. ¿Que podían haber sacado 43 plazas en vez de 3? Sí, claro, pero es que las otras 40 son de una empresa externa, a ver si te crees que los ayuntamientos de ciudades grandes no son lo suficientemente listos como para no haber aprendido lo que significa “externalizar” los servicios.

De los interinos docentes, qué decir. Este año han trabajado en localidades con más de mil y hasta más de dos mil casos de covid por cien mil habitantes con unas condiciones que no ha tenido nadie en todo el país (por supuesto, las mismas que sus compañeros funcionarios docentes, pero este texto va sobre interinos). Nadie ha tenido a tantísima gente tan cerca cada día desde que empezó la Pandemia. Desde luego, no en las Delegaciones Territoriales de las distintas Consejerías, donde para entrar había que pedir cita previa. Curioso cuando esos docentes que irán en masa a la calle en breve caminaban por pasillos con cientos de adolescentes a centímetros mucho de los cuales, como es fácil imaginar, usaban mascarillas menos útiles que servilletas o mascarillas útiles que le cubrían solo la garganta. Y en clase, igual. Con peleas para que las ventanas estuvieran abiertas en invierno al tiempo de pasar un frío terrible dando clase con bufanda y abrigo y hasta con gorro. “He visto cosas que nunca creeríais”, que decían en Blade Runner. Por supuesto, la puerta abierta para que hubiera corriente, que te salvaba del covid, pero no de la pulmonía.

¿Cuál es el premio para estos chicos y chicas que se han esforzado tanto? Se lo diré: aprobar lo plaza o irse al paro. En este caso, y ya que no hay suficientes docentes para reemplazar a todos los interinos de España, los que estén en la parte superior de la bolsa (sea ésta ordenada con los criterios de cada comunidad) podrán sustituir a los funcionarios de baja o que se jubilen durante el curso. Es decir, algunos de ellos seguirán trabajando aunque lo harán un mes aquí y dos meses allí. Que no se quejen. Miren al pobre Iceta lo mucho que cambia de puesto. Estaba de candidato en Catalunya, luego de Ministro de Administraciones Públicas y ahora de Ministro de Cultura y Deporte, aunque no pasó de primero en la facultad y sobre el Deporte… Sobre el deporte, como dijo el Selu, “me voy a callá”.

Que espabilen. Ahí están estas oposiciones masivas de 2020 realizadas en este verano con un montón de plazas desiertas y un montón de suspensos. Es que no estudian estos vagos. Está claro que Iceta se hubiera preparado cada dos años las oposiciones docentes de forma que solo viviría un año de cada dos hasta sacarse la plaza. Se le nota; se nota lo esforzado que es el hombre.

Pero quisiera terminar por donde empecé: los interinos sanitarios. Los que estaban allí para recibir a los enfermos de covid sin saber si ese turno les iba a costar la salud o la vida. Los que estaban dando la cara mientras tantos estábamos a salvo en casita. Cuando los mismos que han hecho este Real Decreto y que han firmado ese nuevo Acuerdazo vergonzoso le llevaban a sus ancianos padres y madres porque no podían respirar. Los que tenían bolsas de basura para protegerse del covid. Esos interinos. Pues como los demás, como todos: o te sacas la plaza o a la puta calle. Esto se llama progresismo. No quiero imaginar qué habría pasado a los trabajadores interinos de España con Pablo Casado de presidente y Santiago Abascal de vicepresidente (de hecho, no quiero imaginar eso en general). Con Espinosa de los Monteros como Ministro de Administraciones Públicas. Sí, eso creo. Y así de triste es reconocerlo: que habría pasado lo mismo. Que habrían solventado el fraude de ley hecho por los sucesivos gobiernos españoles del mismo modo: sáquese usted la plaza o váyase al paro y si tiene 55 años, su problema es. Y si ha aprobado ya las oposiciones tres veces, pues problema suyo es no haber conseguido plaza.

Esto es el Icetazo (lo que el Gobierno de España ha diseñado para acabar con la interinidad en las administraciones públicas) y no más: los interinos españoles son de usar y tirar.

Váyase al paro y deje de molestar que se está estupendamente en el sillón ministerial y están estupendamente los líderes sindicales de CCOO, UGT y CSIF en sus sedes respectivas.

Si Garzón dice que la Tierra es redonda, Sánchez y García-Page abrazarían el tierraplanismo (reflexión sobre neandertales)

Soy español y tengo más de cuarenta años y ya nada me sorprende de este país. He visto tanta indignidad, tanto doble rasero, tanta caza al rojo (cuando nací de paliza, disparo y muerte; desde hace unos años más de bullying verbal o juicio y cárcel) que tampoco puede extrañarme que si Alberto Garzón hace un vídeo diciendo cosas absolutamente razonables extraídas de fuentes como la ONU, Universidades prestigiosas, nutricionistas todos u organizaciones ecologistas, se levante en armas tres cuartos de país para pedir las orejas y el rabo de Garzón, no porque haya hecho nadie una buena faena como a esta gente le gusta ver sino para que muera Garzón, metofórica y políticamente, desangrado.

Hay que ser neandertal, paleto y palurdo para ser presidente de un gobierno y que te pregunten por ese vídeo y decir que a ti lo que te gusta es el chuletón al punto, que es imbatible. Imbatible es la indignidad de una turba de cretinos que en vez de pensar y reflexionar sobre lo que dice Garzón, sin haber visto el vídeo el noventa por ciento de ellos, teniendo como lectura de cabecera el Semana o el Marca, se atrevan a dilapidar a un tipo por decir exactamente lo mismo que miles de expertos en sus materias de todo el mundo.

García-Page, uno de los políticos más ridículos que ha dado un país que produce políticos ridículos al ritmo que USA produce baloncestistas de calidad, dice que «en Madrid dicen muchas tontás». Esto lo dice quien el 12 de marzo de 2020 sale con su chulería de barra de bar y sus modos de Gobernador de la peli «Oh, brother» para decirles a sus docentes que en Castilla La Mancha no hay covid19 y que lo que algunos quieren son vacaciones. Pongo aquí el link de este mequetrefe haciendo el ridículo. Ridículo doble por cómo sigue el vídeo de otra intervención horas después:

De la derecha y sus voceros, qué decir. Pues que les importa una reverenda mierda el Planeta y les ha importado siempre eso. Saben que van a vivir noventa años a lo sumo y todo lo que venga después será cosa de quienes estén. Mientras, ganar dinero, ganar dinero, ganar dinero y aplastar a quien se oponga a esa idea. Por ahí, entiendo bien su actuación respecto a este tema. Todo que objetar, nada más que decir.

Sí es significativo que los miembros y miembras del gobierno que pertenecen al PSOE han salido en tromba para afear el discurso de Garzón menos, fíjate tú, Teresa Ribera, que lleva años diciendo lo mismo que Garzón y se ha quedado calladita y no sé si borrando algún tweet no fuera alguien a confundirle con ese lobo comunista que quiere acabar con las vacas españolas, puesto que lo que hace la industria ganadera española con ellas es darles un futuro espléndido.

Yo creo que si Garzón sale hoy diciendo que cree que la Tierra es redonda, aparecerán Sánchez y García-Page riéndose de él y diciendo cosas como «sí, sí, claro, si sales de Huelva en barco seguro que llegas a la India, no te jode las tontás de la gente». O «la idea de que la Tierra es plana es imbatible. Es que si no, nos caeríamos al Universo». En fin, esto último entra en el terreno de la exageración aunque ciertamente me parece comparable a lo que han hecho ambos sujetos con el tema de la Industria Cárnica, el Planeta y la nutrición humana. Paletos ridículo e iletrados riéndose de quien sabe de lo que habla (en este caso, los palos a Garzón son palos a quienes han estudiado lo que Garzón reproduce). Nada nuevo bajo el sol español. Eso lleva pasando siglos en este país: que los retrógados, ignorantes e iletrados se rían de quien lee, sabe y conoce.

Canimillenials asesinos: primero te reviento a patadas, luego te dejo morir y finalmente me voy a casa, que es tarde.

Desde hace un tiempo a esta parte, digamos diez o quince años, me he dado cuenta de algo que no hace falta ser Hannibal Lecter para entender: los canis (a falta de mejor sustantivo porque muchos no son en absolutos canis y muchos de los llamados canis jamás harían eso) de hoy, cuando la oportunidad le es propicia, van a matar. Nada de un par de tortas. Nada de hacer prisioneros. Pena de muerte.

Y no es que haya que quemarles la casa con algún familiar dentro para que quieran matarte. No es que haya que intentar matarles a ellos o hacerles daño. No. Si haces eso, morirás también, pero con la piel arrancada a tiras. No. Para que los canimillenials quieran – y consigan a veces, cada vez más- matar a alguien basta con que les dirijas la palabra o piensen, en su paronoia, que les estás grabando o, frito estás, si les tiras un poco de cerveza sin querer al pasar.

Le pasó a Pablo Podadera en el centro de Málaga hace unos años. Salió a fumar en un bar de la Plaza Mitjana y vio que había dos individuos con ganas de pelea. En su inocencia, pues ese día cumplía 22 años, se le ocurrió sugerirles que dejaran la violencia, que no valía la pena. Consiguió que las malas bestias giraran toda su podredumbre moral contra él y le golpearan hasta matarlo. Un jurado popular les condenó a tres o cuatro años de cárcel. Unas vacaciones para el mal que habían causado. Hace unos días, una revisión de esa pena encuadró el delito en lo que fue: una golpiza sin ningún tipo de interés porque el sujeto que la recibiera siguiera vivo, como de hecho no siguió. Pongo link:

https://www.laopiniondemalaga.es/malaga/2021/07/01/quince-anos-carcel-acusados-asesinar-54555419.html

Ayer, en La Coruña, le pasó algo parecido a Samuel. Se investiga si fue un crimen homófobo pues, sin duda, la homofobia ha subido como la espuma en España de la mano de un partido que cada vez que se refiere a los gays y lesbianas lo hace con el asco implícito en sus manifestaciones: VOX. Pero no nos engañemos: ni VOX ha inventado la homofobia ni hay que ser de VOX para ser homófobo. Duele oírles, están en el lado de los homófobos, pero el problema no se reduce a VOX.

El problema tanto de la homofobia como de la violencia extrema por cualquier estupidez es un problema social y político por mucho que a la Audiencia Provincial de Madrid le parecerá que mucho peor es que haya 250 MENAs en su Comunidad.

Es un problema que obviamos porque no nos toca. No andamos en esas calles en las que estas hienas saltan sobre los cuerpos para dar sus dentelladas. Al menos, no a esas horas. No somos, la mayoría, gays o lesbianas para tener miedo porque la carcundia quiera agredirnos por el hecho de acostarnos y amar a quien nos dé la gana. Somos heteros. Somos más adultos. Estamos a salvo. Pero eso también es falso porque estas mismas hienas, sus primos y sus congéneres, han matado a «ciudadanos normales» con 40, 50 o 60 años. Pasó en Euskadi no hace tanto y ha pasado en varios lugares. Basta con que les digas algo que no les gusta. Basta con que les mires de un modo que creen irrespetuoso. Saltan sobre ti y te matan. O lo intentan. Y hay que decir basta. Por la memoria de Pablo Podadera. Por la memoria de Samuel. Por la memoria de tantas personas que no le hacían daño a nadie y que murieron a manos de estas bestias pardas.

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Es un proyecto de nuestro instituto para llevar la palabra escrita fuera de sus muros y aprender a respetarla, valorarla y amarla dentro de ellos.

¿Qué crees que habría dicho Eduardo Galeano de nuestro proyecto si escribió lo siguiente?

«Ese hombre o esa mujer está embarazado de mucha gente. La gente se le sale por los poros. Así lo muestran en figuras de barro los indios de Nuevo México: el narrador, el que cuenta la memoria colectiva, está todo brotado de personitas».

¿Y qué me dices de este otro hombre?

¿Sabías que George Orwell, seudónimo de Eric Blair, fue capaz de predecir sucesos que todavía pasan hoy día solo con analizar la realidad que le tocó vivir? ¡Y no era Nostradamus ni un futurólogo! Solo analizaba con una mente maestra lo que pasaría en poco tiempo o a la larga. ¿Sabías, además, que vino a luchar en la Guerra Civil Española siguiendo sus ideales y que esa experiencia marcó sus dos obras más conocidas mundialmente como «Rebelión en la granja» o la mítica novela «1984»?

Todo está en los libros. Tenemos la suerte de poder leer. Tenemos la suerte de aprender, reír y llorar con miles, cientos de miles, de libros a nuestro alcance. ¡Aprovechemos esa suerte y compartámosla con quienes no la tienen!

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Porque vivir sin leer, es vivir, sí, pero menos.

Imágenes tomadas de Creative Commons.

Eduardo Galeano por Mariela de Marchi Moyano

George Orwell de Abee5