Esta novela o, como prefiero llamarla, antinovela, empezó a ser escrita en la primavera de 2015 y terminó de ser escrita el último día del 2019. Sí, habría dado tiempo para escribir dos o tres novelas de Dostoievski, pero yo he preferido parir este cagarro de menos de cien páginas. Soy así. Llámame modesto.

La novela Frankenstein en cuestión está escrita bajo seudónimo. El día que abandone mi actual puesto de trabajo o el día que este país deje de ser este país, me quitaré el capirote de nazareno  y proclamaré la autoría del texto a pleno pulmón en la Plaza Cabildo, en la Plaza de la Merced o allá donde esté. Sin pudor ni recato. En fin, ya he afirmado que no se trata de Crimen y Castigo, pero ello no implica que no haya un par de momentos aprovechables y, en cualquier caso, me importa un carajo todas las opiniones, incluida la mía.

Caos Muy Berraco es una antinovela de ficción (salvo cuando se habla de hechos reales y conocidos por todos), pero el noventa por ciento de lo que aparece en el texto referido a sucesos dentro de centros educativos, ya sean contados por mi alter ego o por otro personaje, son CIERTOS. Han sucedido y están sucediendo. Debería ello llevarnos a una profunda reflexión y a un proceso de vergüenza supina que diera paso a una revolución educativa para cortar de raíz determinadas situaciones que ocurren cada día en las aulas y pasillos de la escuela pública andaluza (y también de la española). Eso sería lo deseable. Lo necesario para que los institutos vuelvan a ser centros educativos donde se puede impartir y recibir clases sin que la salud del docente o de algún alumno señalado por el bully de turno acabe en pedazos.  Pero me resultaría menos sorprendente que el Ku Klux Klan abandonase su actividad y transfiriera sus activos a Open Arms. Me parecería más probable que Ortega-Smith se dejara llevar al ritmo de Manu Chao y a pleno pulmón cantara Clandestino. Sería mucho más fácil que Almeida y Díaz Ayuso crearan un colectivo ecologista o que Fran Rivera solicitara su ingreso en el siempre necesario PACMA.

Esas son mis esperanzas para el cambio. En cualquier caso, nadie podrá decir que yo o mi alter ego no advertimos de que esta era la situación. Pero tanto mi alter ego como yo llevamos ya años pensando que tal vez no es que se hayan hecho las cosas mal por negligencia o estupidez sino por lo contrario. Sí, otra teoría de la conspiración que tanto nos gusta. Tal vez quien decidió así respecto a la escuela pública lo hizo de un modo magistral para lo que ellos deseaban. Tal vez sabían que todo iba hacia el destrozo, el descrédito y la desesperanza. Y ahí están esos colegios concertados católicos que brillan como un San Luis cuando hace veinte o veinticinco años a sus institutos no quería ir nadie porque todo la calidad estaba en los institutos públicos y nadie quería que Sor Loreto le diera clase de inglés si en el instituto público estaba Noam Chomsky. El tema ahora es que si a Noam no le dejan dar clase en la pública por poco inglés que sepa Sor Loreto algo aprenderán sus alumnos. Y se puede meter Noam su Gramática Generativa en el orto. Que hoy no se da clase. Y mañana igual le dejamos que dé veinte minutos que hoy se ha ido llorando de clase. Tan malos no somos, joder. Sólo nos gusta el juego.

En fin, esto es una puñetera introducción y no se trata de redundar ni de predundar. Leed el texto si os parece y si no os parece, pues también me parece bien.  

Dado que el tiempo de la narración es la primavera de 2018 (spoiler, pero pequeñito), no puede mi alter ego ocuparse mentalmente (y mucho menos de manera activa) de lo ocurrido posteriormente. Casi mejor. El texto se habría llenado de aún más cosas horribles. Sólo hay alguna breve referencia al futuro que ya sabía yo y no podía saber mi alter ego. Ello ha impedido que el caso de Laura Luelmo aparezca en el texto. Y lo agradezco. Podría pasar cinco vidas llorando por Laura Luelmo a la que no conocí nunca, pero sí a centenas de docentes interinos que van y vienen por toda Andalucía cubriendo bajas para que el alumnado no quede sin clases o para cubrir vacantes para todo el curso. Entender que el destino de una de esas personas era el de Laura Luelmo me escalofría los huesos. Mi recuerdo para ella y mi eterno desprecio para quien la asesinó vilmente.

Y nada más. Apenas nada más, que dice la canción de Aute. Pasen y lean y si gustan, salgan a la calle con camisetas sobre el asunto, detengan el tráfico en las grandes capitales gritando el título de esta antinovela, porque mis gastos de promoción se reducen a un blog que no produce desde que le daba cera a Pedro (al presidente, no al de Heidi) como si no hubiera un mañana (betetablog.com), una cuenta de twitter (@BetetaCharly) con 17 seguidores (cada vez cuesta más el asunto de un follow, bien lo sabe Zeus) y un email (betetablog@gmail.com). ¿Qué puede fallar?

En resumen, que disfruten o se horroricen o se deleiten o maldigan o samputa en zapatillas.

EL AUTOR

Andalucía, enero de 2020.

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