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Reduction ad Hitlerum, la Ley de Godwin y los cientos de muertos de covid diarios

Se entiende por Reductio ad Hitlerum un tipo de falacia por la cual se intenta desacreditar cualquier cosa si era algo que también Hitler hacía. Por ejemplo, ser vegetariano, tratar bien a los perros, oír la música de Wagner, etc.

Se acepta que es falaz considerar algo esencialmente malo porque lo hiciera Hitler. En todo caso, será malo lo que el genocida hiciera de malo, esto es, provocar una guerra mundial, mandar a millones de personas a la cámara de gas, acabar con cualquier atisbo de libertad en Alemania y los territorios ocupados, etc.

Otra gente piensa que reductio ad Hitlerum se refiere a que en una conversación en tanto que se alarga, se tiende a hacer comparaciones con Hitler o con el nazismo. Pero esta no es la reductio ad Hitlerum sino la Ley de Godwin. Veamos qué dice la Ley de Godwin:

“A medida que una discusión se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis tiende a uno”.

La veo muy real. Y si es en un homenaje a la División Azul en pleno centro de Madrid, lo veo clarinete. Después de todo, ¿para qué fue la División Azul a Rusia sino para luchar al lado y bajo las órdenes de Hitler?

En cualquier caso, me desvío. Todo esto iba de cómo se tiende a comparar todo con Hitler y con el nazismo. Y eso es lo que yo voy a hacer. Pero como mi blog ya solo habla de coronavirus, tendré que usar el coronavirus para hacerlo. Y es que he terminado de ver el Informativo de Telecinco de hoy 22 de febrero de 2021 y me he dicho: ¿habrá muerto hoy alguien de coronavirus en España? Porque esta gente no lo ha dicho. Y si lo ha dicho, estaría yo llevando los platos de la cena a la cocina y en ese ínterin de 30 segundos igual lo han soltado para a continuación contar cualquier noticia chorra con la que sacar el champán, algo del tipo “no sé quién ha superado el coronavirus” algo de lo que yo me alegro mucho, pero cuando mueren cientos y cientos me parece sorprendente que el mismo tiempo que ocupa esa noticia, la ocupe algo del tipo “eh, eh, que hay alguien que ha superado el virus”. “Ah, bueno, me quedo más tranquilo entonces”.

En fin, me da a mí que esta gente de Telecinco con la que intento evitar al inefable Vicente Vallés, no ha dicho, como no ha dicho muchísimas noches, cuánta gente ha muerto hoy en España de coronavirus. Y resulta que han sido 535 personas. No digo 53. No digo 35. No digo 353. No. Digo 535 personas. Divididas por 192, me sale 2,78 veces las víctimas del 11M. Ni mencionarlo. Ni una palabra. Total, hay gente que quema contenedores. Hay gente que se vuelve a ver después de no sé cuánto tiempo. Hay no sé qué de la Semana Santa de Sevilla. ¿Le puede importar a alguien que hayan muerto 535 personas en España hoy? Nah.

Y aquí viene la comparación con Hitler y el nazismo:

Muchas veces, tras ver una película o un documental o leer un libro sobre el Holocausto, nos hemos preguntado: ¿pero cómo no le importaba a nadie lo que estaba pasando con los judíos en Alemania y en los territorios ocupados por los nazis? Ni lo que les pasaba a los comunistas ni a los gitanos ni a los Testigos de Jehová. Los estaban exterminando y parecía que no le importaba a absolutamente nadie, Iglesia Católica incluida.

Hasta nos habremos llevado las manos a la cabeza porque sucediera así. Se supo después que todos los estados implicados en la Segunda Guerra Mundial sabían, detalle más, detalle menos, lo que estaba pasando con los judíos y resto de grupos señalados para el exterminio. Y, por supuesto y casi mejor que nadie, la Iglesia Católica. No hicieron nada. Desde 1940 podían los británicos entrar por el aire en Alemania para bombardear sus ciudades, pero fíjate qué cosas que no pudieron ni ellos ni los estadounidenses ni tampoco luego los soviéticos bombardear vías de tren o comunicaciones esenciales para llevar a cabo el Holocausto. Tenían sus temas. Tenían sus prioridades y los judíos y demás presos en campos de trabajo/exterminio no estaban, desde luego, en la parte alta de la lista.

En resumen: los judíos murieron por millones y los demás grupos que he mencionado en número de decenas de miles o cientos de miles. Luego ya sí, luego ya fue el momento de rasgarse las vestiduras y de culpar a los nazis de todo aquel horror. Sin duda, fueron los nazis los culpables de aquel horror, pero había también un culpable, no uno que hubiera decidido el exterminio ni uno que lo hubiera llevado a cabo, pero sí uno que pudo, si bien no evitarlo, al menos, dificultarlo. Y esos eran los aliados. Los que miraron para otro lado. Los que sabían lo que estaba pasando.

¿Quiénes son los nazis y quiénes los aliados en esta historia del covid19 en España? Bueno, sabemos que los judíos/víctimas son esas personas que están muriendo a cientos cada día. Que cada uno realice su propia asignación de personajes. A mí lo que me escalofría es que está muriendo la gente en masa y a nadie parece importarle mucho.

En este artículo de hoy se explica bastante bien el grado de ignominia:

https://www.huffingtonpost.es/entry/la-radio-francesa-alucina-con-madrid-y-describe-en-dos-palabras-todo-lo-que-esta-pasando_es_60338933c5b66dfc101fef54

En una plaza con las tapitas y un poco más allá la gente con los tubos metidos. Así estamos.

¿Que nadie fue a ayudar a los judíos en el Holocausto? ¡Pero si estos cabrones están tomando cañas cuando en este caso hasta ellos podrían ser los que cayeran en unas semanas o unos meses! ¿Cómo queremos que hubieran ayudado a las víctimas de un régimen de un país extranjero si estos no son capaces ni de preocuparse cinco minutos por los cientos que mueren a unos metros de ellos?

Pues sí, otro día más sintiendo pena por este ser humano. Damos mucho asco. Me meteré para que nadie se sienta ofendido. Más, digo. Un asco atroz. Por pasar del asunto Shoah como si fuera una broma de mal gusto y por pasar de lo que está pasando cada día en España. Comparado con eso, un contenedor quemado es como una ola en el Océano Atlántico. Nada.

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Afirmativistas del mundo: uníos.

No es que valga para mucho. La partida se está jugando y nadie nos ha dado una puñetera vela en este entierro. Y eso que los entierros se cuentan por millones ya.


Los afirmativistas somos los tontos de esta historia. Los asustados. Los que han dejado de vivir. Los que llevaríamos a la ruina al país si nuestros queridos dirigentes nos hicieran caso. Si hicieran como si les importaran los muertos. Si se comportaran como si ellos también pudieran morir. Y lo mismo pasa con La Gran Masa. Y qué decir de esos etíopes tras gran sequía que son nuestros hosteleros. Pobrecitos. Les veo y lloro de la pena.


Pero nadie nos hará ni puto caso. Por eso no hay ni que preocuparse. Hubo un momento en marzo de 2020 en el que el gobierno de España tuvo un desliz. Tuvo miedo. Les llegaba un virus del que habían dicho que era una mierdecilla con la que solo tendrían que lidiar ancianos e inmunodeprimidos (lo cual era genial si no querías a ningún anciano ni a ningún inmunodeprimido, que era entonces mi caso ni, por supuesto, si eras uno de ellos) y resulta que el virus empezó a colapsar los hospitales. Habían dicho que tendríamos unos pocos casos y teníamos ya miles para cuando quisieron darse cuenta. Así que como no sabían qué hacer, hicieron lo mismo que habían visto hacer a China e Italia y cerraron todo a cal y canto. Mentira también. Solo se cerró todo a cal y canto la semana antes de la semana santa y durante dicha semana. El resto del tiempo, había millones de personas usando trenes, metros, autobuses y, en general, una buena cantidad de sitios en los que poder meterse el virus en el cuerpo, máxime cuando ese Oráculo de Delfos averiado que responde por Fernando Simón había dicho ya que la mascarilla no valía para nada. Se había reído de quienes la usábamos. Él y la delegada de la OMS en España. Dos prendas de la naturaleza. Si Fleming salvó millones de vidas y las sigue salvando décadas después de morir, podríamos decir que entre estos dos se han cargado a miles con sus ridículas proclamas. Con sus mejores intenciones, por supuesto.


Porque lo contrario a los negacionistas no son Fernando Simón, Pedro Sánchez o Moreno Bonilla. En absoluto. Lo contrario a los negacionistas somos los afirmativistas, los que no solo afirmamos que existe un virus conocido como covid19 que es potencialmente mortal sino que actuamos como si lo fuera y nos gustaría que nuestros queridos gobernantes actuaran igual.


No va a pasar. Seguirán intentando hacer como si el emperador no fuera desnudo y no hubieran muerto casi mil personas en Andalucía esta semana y varios miles en España durante esa misma semana y muchos más miles durante este mes.


Es curioso cómo son las cosas. Cuando empezó todo este horror, estábamos tan al tanto de los muertos y contagiados como si hubiera ocurrido en nuestras familias. Ahora hay días que debo investigar para saber cuál es “la cuenta del carnicero” que decían en aquella película basada en el magnífico libro “And the band played on” de Randy Shilts, libro sobre el comienzo de la pandemia del sida del que tanto me he acordado estos meses.


Hay que vivir. Orondos y sesentones jueces que no durarían ni un asalto con el coronavirus (al menos esos son las apuestas, también hay quien lo pasa con 90 años y está ahora jugando al dominó, cosas extrañas de este virus) se ríen de las magras medidas de seguridad que nuestros políticos llevan a cabo a regañadientes y las tumban por ser propias de la Edad Media. No dicen nada sobre si ellos también son gentes propias de ese tiempo.


El gobierno de España pasa de poner un toque de queda más temprano. Los de las autonomías pasan de cerrar centros educativos aunque sea la fiesta del covid en el municipio. El covid no se pega en ninguna parte: ni en los colegios, ni en los bares, ni en los teatros. De hecho, dicen los neandertales políticos de cualquier administración que el covid se pega en las casas, sobre todo. ¡Pues claro que se pega en las casas que es donde más tiempo se comparte espacio sin mascarilla, cenutrios! ¿Pero quién carajo lo lleva a casa? ¿El puto Ratoncito Pérez? ¿Spiderman subiendo por las puñetera paredes del bloque?

Sí, el asunto pone de mala leche a cualquiera que tenga un poco de empatía. Por eso, casi es mejor dejarlo estar. Yo intento no ocuparme del asunto mucho tiempo al día. Ya me he peleado con demasiada gente tanto presencial como virtualmente. El tema es, más bien, intentar sobrevivir sin dejarse seducir por la locura.


Afirmativistas, no tengo vocación de mártir. Cada día, me veo obligado a mezclarme con decenas de extraños en una sala. Me dicen que es imposible contagiarme así. Por si acaso, paso todo el tiempo que puedo junto a la ventana abierta. Con una mascarilla FPP2 bien colocada. Usando hidrogel. Cruzando los dedos.


La batalla está perdida. Si las vacunas funcionan, podremos pasar página en algún momento, dentro de unos meses, un año o dos. Todavía quedan por morir varios miles más, eso sí. Podrían ser menos, pero como decía Evaristo “la bolsa de Nueva York/ controla este mogollón”.

Al principio, pasaremos página como si la página fuera de cemento. Si tenemos suerte, dentro de un tiempo ahora equis, las pasaremos como las páginas de esas biblias tan finas como papel de fumar. Será también un error. No recordar lo que ha pasado. No recordar el desastre. Esta agonía. Pero conozco demasiado bien a la Gran Masa para saber que no solo lo olvidarán entonces sino que les importa una reverenda mierda a día de hoy, 16 de febrero de 2021. Pero no escribo para ellos. Escribo para ti, afirmativista que eres como yo. Tonto que eres como yo. Enemigo de la economía que eres como yo. Unámonos aunque solo sea para mandar a la mierda a los negacionistas primero, pero, sobre todo, a los coexistencistas (palabro recién nacido), esos que abren y cierran el grifo y gimotean entre medias, un Moreno Bonilla que llora entre líneas con la misma credibilidad con la que habríamos visto espantados como el papel de Tom Hanks en Philadelphia lo hubiera interpretado Steven Seagal.


Afirmativistas del mundo: el tiempo nos juzgará y quedaremos mejor que Fidel y mucho mejor que todos aquellos que sobre el covid se rieron primero, se rasgaron las vestiduras después y se adaptaron como ratas a lo que hubiera y nos obligaron al resto a hacer lo mismo. Darwinismo covidiano, nada nuevo bajo el sol. Esto es para listos, niño, que dicen los profetas de la Gran Masa.
Y nosotros, los afirmativistas, los que quisiéramos que nos ocupáramos del covid como quien se ocupa de un asesino y que se respetara y velara a los muertos como personas y que nos espantara la muerte masiva y lucháramos contra ella con todo lo que tuviéramos de inteligencia, esos, yo y tanta gente que piensa así, somos los tontos.

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Darwinismo y Covid19 en España

Que sobreviva el más fuerte. Que quede quien mejor se adapte al medio. Que quien resulte infectado, rece si es creyente o haga yoga o cruce los dedos si, como yo, no lo es. O se concentre todo lo que pueda en pedir a su cuerpo que sea lo suficientemente inteligente para no dejarse engañar por el covid. Porque si mueren 500 personas cada día (a veces más) en España y miles en el mundo es porque cura no hay. Al menos, una cura que pueda ser usada para la plebe. Hay quien tiene más suerte, pero no todos podemos ser presidente de los Estados Unidos.

Que nadie piense que nuestros políticos intentarán salvarnos. No. Lo hará el azar o lo harán los médicos que, a falta de un remedio en forma de medicina, hacen cuanto pueden para evitar más muertes. Más no pueden hacer. Los milagros, en Lourdes. Para quien los crea, claro.

Los políticos no intentarán salvarnos. No lo hará ese político conservador, patriota, más de derechas que Bernabeu. Ni lo hará ese político independentista de izquierdas, más rojo que el círculo de la bandera de Japón y menos español que aquel árbitro, Al-Ghandour. Y, por supuesto, no lo hará ninguna entre medias. No significa eso que todos sean iguales. Ni siquiera dentro de los partidos lo son. No puede ser considerado del mismo modo Feijoo que Díaz Ayuso. Pero, en el fondo, todos están de acuerdo: confinamientos domiciliarios, no. Centros educativos cerrados, en absoluto. Toque de queda antes… igual te pongo una horita antes, pero vaya, porque me coges en un día generoso.

No somos nosotros los que tendríamos que pedir nada a los políticos. Son ellos los que tendrían que hacer de salvarnos su objetivo número uno. No deberían ocuparse de prácticamente nada más hasta que dejen de morir día tras día el triple de personas que murieron el 11M. Cada día, tres o cuatro once emes.

Evidentemente, no están solos en este tema de normalizar la muerte diaria de cientos de personas. Hay millones de compatriotas en el ajo. Gente que no ha leído ni el Pronto (aunque también los hay cultivados, menos, pero haylos) que repiten sin cesar dos estupideces verdaderamente notables:

  1. “Hay que vivir”. Normalmente dicha con un deje alegre, como si los demás no quisiéramos vivir y nos empeñáramos en refugiarnos de un mal inexistente o hubiésemos suspendido nuestra vida por mero capricho. Cómo me gustaría que alguno de estos pudiera hablar conmigo cuando están a punto de ponerle los tubos. Cómo me gustaría preguntarle: “¿hay que vivir o hay que morir?”.

2. “No se puede caer la economía porque si no morimos de covid, moriremos de hambre”. Esto es una falacia de libro y una falsedad manifiesta. Morir de hambre es hasta raro para países muchísimo más pobres que España y es una realidad, terrible realidad, en unos pocos países del mundo y, normalmente, tras sequías o guerras o desgracias tremendas. Cuando dicen que moriríamos de hambre se refieren a que ellos podrían ganar un 20 o 30 por ciento menos de lo que ganan. Se refieren a que sus pisos podrían caer de precio. Se refieren también, ciertamente es así, a que el paro aumentaría con el dinero público correspondiente a subsidios de desempleo.

Sí, eso es lo que pasa cuando ocurre una tragedia. Cuando hay una guerra civil, la economía se hunde. El país se desangra. No es precisamente España un país en el que eso no se sepa o no se haya vivido. ¿Pero qué hacemos? ¿Hacemos como que no hay guerra? ¿Hacemos como que no nos está ocurriendo esta desgracia?

Pues eso hacemos.

Cuando estábamos todos metidos en casa (excepto quien tuviera que trabajar fuera, que también había millones), la desgracia era evidente. La teníamos tan presente que nos impedía salir a la calle. No porque nos atormentara la pena por tantísimas muertes (que a poca gente le atormentaba de verdad) sino porque estaba prohibido. Ibas a comprar todo lo rápido y seguro que fuera posible y a casa. Todo el día en casa para rumiar la desgracia. Todos los días sabiendo cuántos muertos había habido en todo el país y en tu comunidad autónoma. Tasa de contagio por cien mil, tasa de contagio por persona, etcétera. Así cada día durante dos meses y medio.

Ahora tenemos los mismos muertos diarios que muchos de esos días, incluso más muertos que varios de esos días de confinamiento. Pero ha entrado Darwin en juego. El mismo Darwin que se quedó guardado (y no fue precisamente porque VOX no lo quisiera desde el minuto uno) en marzo, abril y mayo, está ahora capitaneando las operaciones. Pobre Darwin: entiendo que no era él mismo un darwinista social, pero para entendernos. Para ponerle nombre a lo que está pasando.

Darwinismo, sí. Que sobrevivan los fuertes. Que sobrevivan los afortunados. Que mueran los ancianos a quienes no se haya vacunado (esto en el caso en el que las vacunas sirvan para todas las cepas, que ojalá). Que mueran los no ancianos que tengan patologías previas o que, sin tenerlas, tengan la mala suerte de tener unas defensas algo estúpidas que se dejen engañar por el covid. Algo así como un Arbeloa en baja forma. Espero que me entiendan.

No esperemos nada de quienes tendrían que idear la manera de salvarnos. No esperemos, siquiera, que nos oigan a quienes estamos en el extremo opuesto de los negacionistas. Somos afirmativistas. Afirmamos que existe una pandemia mundial. Afirmamos que se trata de un virus que para una parte de la población puede ser mortal y que para otros puede dejar secuelas importantes, secuelas algo relevantes o, incluso, porque así de raro es este virus, se puede pasar sin ningún síntoma. Lo mismo que a una persona mata puede estar en otra persona que ni lo sepa. Pero en cualquier caso, tampoco importa mucho. Importa el azar. La suerte. No lo cogerlo. O si lo coges, ten la suerte de curarte. Nuestros políticos no van a hacer mucho por salvarte. Los jueces que imponen unas elecciones en mitad de este Titanic ya con agua por las rodillas no van a hacer nada por salvarte. Te salvarás tú. Si eres fuerte. Si eres ese espécimen que se adapta al medio. Y si no, nos vemos en el infierno. Estará tocando Lou Reed. Casi mejor.

Imagen destacada: Gordon Johnson (Pixabay)

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Políticos españoles y covid: todos narcos.

Políticos españoles y coronavirus: todos narcos. Y no me refiero a que ningún político español esté transando con drogas y ganando dinero a espuertas. No. Me refiero a sentir algo parecido, casi idéntico, al hartazgo que trasciende en la canción de Las Manos de Filippi (popularizada por Bersuit) de la clase política argentina. Están hartísimos. Rehartos. Hasta la náusea. Más abajo pongo link con la canción original y la versión. Ambas comparten algo: el asco infinito producido por la corrupción de la clase política y el entender que solo les importa sus políticos culos. Todos narcos.

Así me sentí ayer y así me sigo sintiendo hoy. Todos narcos. Desde el presidente hasta el último mono de la Consejería de Sanidad (o Salud y Familias, como les gusta nombrar a los conservadores y adláteres) con menos presupuesto. Hartísimo.

Resulta que estamos hasta los pelos de covid19. Otra vez. ¡Una casualidad como otra cualquiera! El Ratoncito Pérez que ha estado metiéndose en las casas por las noches inoculando covid a inocentes criaturas durmientes. Nada que ver con celebrar la navidad como manda la puñetera tradición. Porque está claro que iba a morir alguien si no. Sin embargo, lo que está claro que es que van a morir miles porque sí, pero no un porque sí caprichoso sino un porque sí se ha celebrado la navidad; porque había millones de conciudadanos que tenían que hacer sus reuniones familiares o no sé qué carajo iba a pasarles. Porque si no quedaban con amigos a los que hacen meses que no ven (y podían hacerlo) van a entristecer hasta la depresión. Porque quienes tenían que poner límites estaban demasiado ocupados con sus ecuaciones políticas. Porque los hosteleros parecen los judíos de este Holocausto y resulta que no, que los judíos de este Holocausto son aquellos que mueren como murieron aquellas personas y aquellos que quedan con secuelas que nadie sabe si serán de por vida. Esas son las víctimas de verdad. Luego está el dinero, que nadie dice que no sea importante, pero que comparado con una vida debería ser absolutamente irrelevante y si veo un solo telediario más con hosteleros llorando (metafóricamente) cuando deberían estar familiares de fallecidos llorando (literalmente) me va a dar un síncope (gran culpa de esto la tiene el periodismo de encefalograma plano que se suele hacer en este país).

Entonces llegamos a ayer, 15 de enero, con covid elevado a diez porque sus señorías, sus señorones y señoronas no podían suspender la navidad por un año; porque el folclore que rodea la navidad es demasiado jugoso y nadie quería ponerle el cascabel al gato y aparecía entonces Juanma Moreno Bonilla, con esa cara de niño de comunión crecido, su tono de voz temblorosa más falsa que un billete de treinta euros, a decirnos que iba a cuadrar el círculo manteniendo el covid a raya y la economía a flote. Porque él lo vale.

Ahora Juanma ya no va a cuadrar el círculo. Ahora quiere confinamiento total. Él, que no ha sido capaz de aplazar la vuelta a clase ni siquiera en el Campo de Gibraltar, con una tasa en La Línea de la Concepción de 1219 por cien mil que subió ayer a mil setecientos y picos por cien mil. Pero no, oiga, que hay que aprender el present simple aunque te lleves el covid a casa o aunque lo lleves a la escuela. Total hay más profesores que ollas (sí, ya sé que la razón no es aprender el present simple sino tener a los niños cuidados mientras los padres van a trabajar, pero es evidente que les importa tres pepinos la salud de los y las docentes).

Bueno, pues ahora quiere Juanma un confinamiento total para darle la tabarra al gobierno de España que no lo quiere porque quiere las elecciones catalanas el días de los enamorados (habrá que celebrar, por cierto), pero luego las han aplazado a marzo, pero los indepes quieren mayo (no sé si porque la primavera es proclive a la idea de independencia) y entre todo ello, Almeida pide mil cuatrocientos millones de euros para hacer, finalmente y ahora que Sheldon Adelson ha fallecido recientemente, Eurovegas cuando la nieve se despeje (menos mal que sol hará su trabajo porque si es por él podría estar Madrid nevado hasta abril).  

La gente muriendo por cientos a diario. Miles de positivos diarios. Miramos a Moncloa buscando respuestas y encontramos a Pedro con actitud “a mí que me registren”. “A ver si os vais a pensar que yo tengo que ver con algo de todo esto”. “¿No queríais competencias? Pues ahí las tenéis”.

Una desazón absoluta la que siento yo y cualquiera que verdaderamente entienda lo que está pasando. No me refiero a todos esos millones de cenutrios que siguen disfrutando porque “¡hay que vivir”. Ni, por supuesto, a todos esos políticos con su calculadora y sus asesores haciendo cuentas con muertos y votos. Me refiero a quien entienda lo que está pasando y verdaderamente lo sienta: por los muertos, por la vida capitidisminuida que estamos viviendo desde marzo, por quienes arrastran secuelas sin saber cuándo las soltarán o si las soltarán alguna vez, por quienes han perdido su trabajo y malviven con ayudas que no llegan a tiempo. Por tantos. “Hay que vivir” decía melifluo un orondo hostelero en  mi tele hace unos días. Orondo, cincuentipico años, tal vez sesenta, varón: elevadas posibilidades de morir si se contagia. Pero eso sí, con dinerito, que nadie diga que no lleva bien su negocio mientras lo pasean en ataúd. Aunque tampoco lo van a pasear en ataúd porque ya nadie puede ir a los entierros. Está claro que un entierro al aire libre es super contagioso, pero en una clase entre paredes con treinta personas dentro es imposible que haya contagios, todo muy claro, menos la forma de anotar los datos de las distintas Consejerías.

A todos esos que siguen haciendo lo que les canta, a los que les importa una reverenda mierda el covid porque eso es algo que solo pasa en la tele, a ese imbécil de baba caída, a ese troglodita 3.0, a ese tontoloba que dice “lo vamos a coger todos” y sonríe tan tranquilo, les pregunto: ¿qué carajo hace falta para que os enteréis de una puñetera vez que han muerto cincuenta mil personas en España (que en realidad son cerca de ochenta mil) y que han muerto dos millones de personas en el mundo de algo de lo que podríais enfermar mañana? ¿Os hace falta un croquis, un resumen, un esquema?

Me respondo: no les hace falta nada porque nada hará que cambien su forma de pensar, perdón, de no pensar porque no pensar tiene, definitivamente, sus ventajas: si no piensas, no sufres. Si no reflexionas sobre los problemas graves del vivir, todo lo demás es relativamente fácil. Y eso buscan millones: facilidad. Nada de complicarse. Si me dejan hacer equis, lo haré. Y algunos también lo harán aunque no les dejen.

Eso me lleva otra vez a los políticos: ese Illa que sale hoy en rueda de prensa y al que solo le falta abrazarse a sí mismo con su autosatisfacción mientras van a morir unos cientos un rato después. Dice que el toque de queda tiene que cumplir el estado de alarma que ha hecho el gobierno del que forma parte. No dice que en una puñetera noche cambiaron la Constitución su partido y el PP para pagar a los grandes banqueros y buitres variados. Y si en una noche cambiaron la Constitución, ¿cuántos minutos hacen falta para cambiar un Decreto?

Que dice Illa hoy en rueda de prensa que se ha doblegado la segunda ola sin confinamientos. Que dice Illa estupidez tras estupidez mientras mis colegas de la izquierda le aplauden y mis no colegas de la derecha le insultan mientras aplauden a Ayuso cuyas barbaridades con el coronavirus se cuentan por decenas.

Y así.

Horrorizado por la clase política que me dirige. Y podría ser peor. Podría ser brasileño o estadounidense. Incluso en la civilizada Alemania mueren a mil doscientos por día desde hace varios días, muy bien no tienen que estar haciéndolo. Pero resulta que soy de aquí, de esta esquina de locos en la que quienes deberían poner cordura mezclan Myolastan con cerveza para luego quejarse si te la has pegado con el coche. Es más, mezclan Myolastan con cerveza, dejan el coche hecho unos zorros y luego dicen que el coche está intacto. Ese es el país que vivimos. Y me da vergüenza ajena y espero que algún día alguno de todos estos sientan esa vergüenza como propia.  

Mientras, el coronavirus es feliz entre nosotros y yo infeliz entre todos estos.

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Illa se pone serio con el covid

Está Illa serio con el tema de las vacunas y no quiere chistes. Yo tampoco quería puñeteros chistes cuando el covid19 se expandía por China y países limítrofes allá por enero. Menos puñeteros chistes quería cuando llegó a Italia (aunque ya estaba en España sin que lo supiéramos) y tuvo que ir Lorenzo Milá a poner las cosas en su sitio y decir que se trataba de una puñetera gripe y que vale ya de pánicos ridículos. Vale ya de pánicos, ridículos.

Cuando la gente empezaba a morir por miles, no oí a Lorenzo pedir perdón por su espantoso, el suyo sí, ridículo ni a Echenique, que daba lecciones en twitter ni a Illa, máximo responsable de todo esto. No oí a Ana Rosa ni a Inda decir que eran imbéciles ambos por haberse rasgado las vestiduras por la suspensión de World Mobile Congress en Barcelona ni oí a tantísimos que habían hecho chistes y se habían reído de quienes veíamos el problema llegar pedir un mínimo de perdón y decir “sí, a veces soy un cretino, lo siento”.

Ahora quiere Illa seriedad. ¿Pero no mira hacia dentro ni reconoce que han hecho espantosas figuracce, que dicen nuestros hermanos italianos, que también saben de hacer el ridículo con el covid un rato?

¿Lo soñé o nos dijo Fernando Simón que las mascarillas no valían para nada?

¿Lo soñé o iba a dejar el gobierno salir a los niños del confinamiento para ir al supermercado con los padres?

¿Lo soñé o íbamos a tener unos pocos casos aislados en España?

Pocas bromas, dice Illa muy serio porque con el covid no se juega.

La verdad es que el gobierno de España y el de las distintas comunidades autónomas sí están jugando con el covid. Se trata de jugar al juego de la balanza entre muertos y mantener la economía a flote para quienes sobrevivan. A quien muera, poco le importará si España se convierte en Catar o en Etiopía.

Los gobiernos autonómicos y central juegan con el covid a decir “ hay que consumir, pero no salgas”. “Los bares son seguros, pero no son seguros”. “Los colegios e institutos no se cierran porque el covid allí no entra (¿??)”. “La hostelería es segura, la cultura es segura, los centros educativos son seguros, los apelotonamientos en la calle son seguros y el problema está en las casas”, como decía Aguado, vicepresidente de Madrid cuando las calles rebosaban gente hace unos días. “El contagio se produce en casa”. Claro, viene el Ratoncito Pérez con una agua y te inyecta el covid mientras duermes. Hay que ser zoquete. ¿Cómo carajo se contagia en casa si nadie de esa casa lo coge fuera, Aguado? ¿Es que quieres ser tan simple como tu presidenta? ¿Ese es el nivel?

En fin, pongámonos muy serios porque con el covid no caben las bromas después de decenas de miles de muertos en España y camino de dos millones en el mundo, sí, claro, yo me pongo serio, Salvador Illa. Lo estaba en enero y febrero y principios de marzo cuando tú estabas jugando a los bolos con Fernando Simón y nos arrastró un tsunami que, por otra parte, era totalmente previsible viendo lo que había pasado en China, que no hablamos que pasara en Plutón y, mucho más previsible viendo lo que estaba pasando en Italia que, prácticamente, está ahí al lado. Yo estaba serio. Sigo estando serio porque vivo con una persona de riesgo, de esas inmunodeprimidas que se igualaban a los ancianos para decir que eran los únicos que tenían algo que temer.

Como si los inmunodeprimidos y ancianos – y esto es más culpa del periodismo que de Illa- no fueran personas que pudieran tener – al menos en el caso de los primeros- décadas de vida por delante y, en el caso de los segundos, el derecho a seguir viviendo de la mejor manera posible los años que el destino les conceda.

Ojalá las vacunas funcionen. Ojalá ninguna tenga efectos secundarios. Ojalá pronto vivamos como antes y ojalá – aunque esto me importe menos- pidan perdón aquellos que todavía no han entendido que se han equivocado gravemente.

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Diez mil muertos por covid en mes y medio: ¿le importa a alguien?

Diez mil muertos desde el 27 de septiembre en España. Lo pongo con letra porque si pusiera 10000 igual habría quien pensase que eran mil. No. Diez mil muertos. Ya no se habla de cuántos 11M serían. Lo digo yo: 52 veces los muertos del 11M. No hay terroristas yihadistas detrás de esa cifra. Por eso mismo debería dar más miedo. Al contrario que el 11M, sabíamos que podría pasar y, de hecho, lo más normal es que pasara. Y ha pasado.

¿Te dan miedo los atentados yihadistas que ocurren en cualquier parte porque piensas que podría pasarte a ti? Ahora mismo hay como cien mil veces más posibilidades de morir de covid que de morir de un atentado yihadista. Cuando existen estos atentados, culpamos con razón a los fanáticos que creen estar honrando a su dios al matar inocentes. ¿A quién culpamos por esos diez mil muertos desde finales de septiembre? Mes y medio, diez mil muertos. Lo normal sería otros diez mil antes de Nochevieja. Y otros diez mil antes de que la vacuna, que ojalá funcione, alcance un número significativo de inmunizados. Por no decir veinte mil.

Cuarenta mil desde que empezó todo allá por marzo. 208 veces el 11M. Los números son brutales, pero más miedo me da lo rápido que la gente se acostumbra a ellos. Los muertos de hoy no los veíamos desde abril y cuando sucedían en abril, parecía que el cielo se caía sobre nosotros y un abatimiento terrible embargaba la voz de los presentadores de noticias. ¿Valen menos estos muertos de ahora? En realidad, la pregunta debería ser: ¿valen algo los muertos de ahora? ¿Qué valen exactamente? ¿Estar en casita a las diez? ¿No poder echar una birra a partir de las seis?

Como hoy me contaba un amigo: va a un centro comercial porque su hija necesitaba folios para el colegio. Ya que va, compra algunas cosas para la casa, incluido una botella de ginebra. Cuando va a pagar, le dicen que los folios no se los puedes llevar porque son las seis y cuarto y no se venden artículos que no sean de primera necesidad a partir de las seis. Los demás, sí, incluido la ginebra.

¿A nadie más le da vergüenza este país? ¿De verdad nos merecemos a paletos que dicten estas normas de imbéciles cuando deberían haber cerrado, otra vez, España hace un mes? Y todo lo demás son estupideces varias como lo de los folios. Que por cierto si el papel no es un artículo de primera necesidad será porque quienes dictan las normas son medio analfabetos y no han entendido que el papel y la imprenta están entre los mayores avances que jamás existieron en la historia. Justo al contrario que su modo de balancear muertos con economía.

Llevamos diez mil muertos en mes y medio cuando podrían haber sido la mitad o un cuarto si se hubiera confinado antes de que nos estampase en la cara la segunda ola, que empezó el mes pasado. No hay confinamiento domiciliario para salvar la economía, pero la economía no se se salva puesto que el desastre del covid lleva a corto o medio plazo al desastre económico. No es que se puedan soportar los diez mil muertos porque la economía flote. Es que han muerto esas diez mil personas y la economía se hunde también.

En fin, ya veremos mañana si son 450 o 520 los muertos. A veces pienso que solo me importa a mí saber el número. ¿A alguien más le pasa?

Eso sí. Si te quedas sin folios, ve antes de las seis. Si se compran folios después de las seis… en fin, no quiero imaginar qué pasaría, pero algo grave, seguro.

Aquí datos, para quien quiera comprobar los números:

https://datosmacro.expansion.com/otros/coronavirus/espana

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La conspiración del covid19 es tan secreta que es visible para todos y se llama realidad.

Tienen los negacionistas del covid su conspiración y empiezo a tener yo, ferviente creyente en el covid, mi conspiración también. La mía no tiene que ver con secretos oficiales ni con Bill Gates ni con Soros ni con nada que no se pueda ver. La mía tiene que ver con lo que se puede ver. Las estadísticas de infectados y fallecidos diarias. Las medidas gubernamentales ya sean de Madrid, vía BOE, o en mi caso, las de Andalucía, vía BOJA.

Mi conspiración es ver que la vida sigue y que cada vez más la masa desinformada e ignorante dice cosas como “total, qué más da, si lo vamos a pillar todos”. Esta es la masa que en ídem salió a la calle en junio como si no hubiera pasado nada. La misma que se ha pasado por el forro cualquier distancia social porque quién era nadie para privarles de besar a sus abuelos o a sus padres aunque fuera el beso de Judas, el que señalaba a quien había de morir, pasando también por cierto, su propio calvario.

Los políticos del gobierno de Madrid y del gobierno de Sevilla repiten sin cesar que los centros educativos son los lugares más seguros para el covid. La mayoría no tienen ni idea de lo que es un centro educativo. Y, por supuesto, no los verás entrar a ninguno este curso. Desde sus despachos, con sus medidas de seguridad extremas, hablar en ese tono me parece insultante para quien se está jugando el tipo en tantos centros educativos para que los padres y madres puedan dejar a sus hijos en alguna parte y vayan a trabajar.

Dicen que hay muy pocos casos. En Granada, por ejemplo, hay muchísimos casos de alumnos infectados, pero ojo, que aquí viene lo más terrible: la mayoría de los niños y buena parte de los adolescentes son asintomáticos por lo que van al centro educativo con su coronavirus durante días sin que nadie lo sepa porque no se hacen pruebas. Lo que sí sabemos es que las reuniones de más de seis personas están prohibidas en todas partes menos en las aulas donde se meten treinta personas o más. En cualquier análisis serio y no partidista habría que concluir que o bien la medida de las seis personas es una salvajada o bien permitir que se reúnan 30 personas o más en un aula durante cinco o seis diarias es una salvajada. Personalmente, pienso que la salvajada es lo segundo y aún más salvaje en tanto en cuanto se pensó un protocolo para confinar las clases de los infectados y se cambió en unos días al comprender que eso significaba muchísimas clases cerradas (y niños en casa) por lo que decidieron que lo adecuado era confinar solo a quien estuviera sentado cerca del positivo porque, claro, esos niños y niñas volaban desde su casa a su silla, no se movían, no salían al recreo a comer su bocadillo sin mascarilla ni estaban a diez centímetros de muchos de sus compañeros tanto en el recreo como en los pasillos. Vergüenza.

Mi conspiración es la sensación subjetiva – pero sin duda compartida por más gente- según la cual nuestros gobernantes no están intentando salvar vidas sino hacer imposibles ecuaciones para compensar la pérdida de vidas con la economía.

Habrá quien diga que hacen bien. Por ejemplo, oí al doctor Cavadas, ese genial cirujano y también asesino de ciervos con flechas, decir que hay que tener en cuenta la economía para las medidas que hay que tomar porque sin economía no habría salud tampoco. Ciertamente, es una paradoja según la cual hay que dejar que se infecten miles de personas de las cuales un porcentaje X morirá para que la economía siga y la medicina siga (desde luego ni la economía ni la medicina seguirán para quien haya muerto).

Los salvajes buscan el objetivo y las personas inteligentes y honradas observan los medios para conseguir ese objetivo. En ese sentido, entiendo que Macron es un salvaje porque incluso cuando manda confinar Francia decide mantener las escuelas abiertas aunque al menos hay que concederle, en parte, el valor de la sinceridad porque para justificar dicho disparate dijo “para que el tejido industrial siga adelante” y luego añadió, en una frase que no se creyó ni él, “y para que nuestros niños y jóvenes puedan sociabilizarse”, como si el hecho de estar un mes ahora como se estuvo en marzo y abril pudiera causarles un daño irreparable a la infancia y juventud francesa.

Por tanto, mi conspiración es que nuestros gobernantes no hacen todo lo posible para salvar la vida a sus gobernados, esto es, nosotros. Mi conspiración es que se está pesando en una balanza cuántos muertos son admisibles para compensarlos con la economía del país. Yo hubiera querido pensar que todos podíamos hacer esfuerzos en lo referente a la economía con tal de no morir nosotros, a quienes queremos o, incluso, iluso de mí, para que no mueran miles de desconocidos, pero que pueden ser tan conocidos como nuestro vecino del quinto o nuestro compañero de trabajo.

Pero no. En este tardocapitalismo, ni siquiera teniendo un gobierno supuestamente de izquierdas se pueden permitir centrarse en la salud pública por encima de la economía y aun muriendo cerca de 400 personas diarias, se va a seguir la rueda económica y no se va a confinar y, si se confina, se hará lo de Macron, que las escuelas y todos los trabajos sigan adelante. Evidentemente, algo se arreglará la situación, pero miles que podían haber sido salvados morirán y conviene decirlo.

Conviene tener claro qué tipo de sociedad somos, qué tipo de gobernantes y oposición a esos gobernantes tenemos. Saber quién dijo que las aulas eran lugares seguros. Saber quién decía que lo eran los bares y restaurantes cuando desde marzo había artículos en los que se demostraba que eran lugares perfectos para la infección por coronavirus si se usaban los lugares interiores y no se usaba mascarilla. Saber que hay quien viene a decir que la vida ha de continuar como antes porque la economía se está resintiendo mucho y eso es intolerable.

Pues bien, hasta aquí. Esta es mi conspiración. La mejor conspiración de todas puesto que no es posible descubrirla. Ya está descubierta. Es una conspiración de luz y taquígrafos: se ven los muertos diarios, los infectados diarios y las medidas gubernamentales que se están tomando y ya la tienes. En realidad, es la anticonspiración o, más terrible, nuestra realidad.

Es evidente que si el covid se quedara entre los humanos para siempre, habría que pensar que infectarse sería algo absolutamente inevitable. Sería como una prueba de fuego para cada uno. Lo coges, esperas, puede que no te pase nada, puede que mueras, puede que te quedes mal y no mueras, pero así sería. Pero el asunto es que DICEN que habrá una vacuna en los próximos meses y hasta donde llega mi comprensión las vacunas se usan para no infectarse de un patógeno. ¿De verdad que estamos dejando que mueran miles en los próximos meses si habrá una vacuna también en los próximos meses? Si siguen muriendo 400 al día en noviembre, tendremos DOCE MIL MUERTOS más a final de mes y si son, con suerte, 200 en diciembre, habrá que sumar SEIS MIL MUERTOS más hasta final de año. Dieciocho mil muertos que unir a los 35000 que dicen el gobierno y a los 50000 que dicen sus opositores derechistas. Eso sin contar a todos los muertos de enfermedades graves que no se están tratando por culpa del covid. Y cada vez son más.

Mi solución es tan sencilla como cara: confinen tal como se hizo en marzo, pero dejando un rato para salir a pasear SOLOS puesto que es evidente que pasear solo jamás ha producido un solo caso de infección. Todo lo demás es contrapeso MUERTOS/ECONOMÍA y, paradójicamente, vamos perdiendo en ambos lados de la balanza. Y la idea que no se me va de la cabeza: que somos números en una ecuación usada para averiguar cuál es el número de muertos admisible.

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La BBC en tiempos del covid19: bodas, bautizos, comuniones e infectados.

Leo con estupor que hay una veintena de infectados por una boda en Oviedo. Otra boda supuso un buen número de infectados en Murcia, incluido el novio que trabaja en un centro de menores donde hubo un brote muy fuerte. Probablemente, el hombre llevó el coronavirus a la celebración de su boda y unos cuantos de esos que no pueden entender que vivimos en una puñetera pandemia, le abrazarían aunque tampoco hacía falta que le abrazaran para contagiarse del virus. Bastaba con que compartieran un espacio cerrado por varias horas. Lógicamente, mientras se come en un banquete no se puede tener la mascarilla puesta.

Tal vez el banquete fue al aire libre. Me da igual. A medida que pasan las horas en una boda, el alcohol hace su efecto y lo que eran normas rígidas unas horas antes, se convierten en descontrol, farra y desfase unas horas después.

No entiendo que la gente no pueda aplazar unos meses su celebración BBC. Bodas, bautizos y comuniones. ¿Les va a dar algo si no se casan mientras sufrimos esta pandemia?

Entiendo que si la pandemia no desapareciera nunca, al final tendríamos que convivir con ella, pero todo hace indicar – ojalá- que pueda haber vacunas para hacer desaparecer o cuanto menos mitigar los efectos asesinos del covid19.

Pero hete aquí que hay quien no puede esperar. Su puñetera boda. La comunión del niño. El bautizo, que no puede el bebé vivir sin ese sacramento unos meses más, ¡por dios!, nunca mejor dicho.

No tienen vergüenza. Todos estos que hacen sus bodas y sus celebraciones multitudinarias mientras sigue muriendo gente a decenas o centenas por días en este país y decenas de miles en el resto del mundo. Les importa una mierda quién muera. Solo les importaría que murieran ellos, pero es que ellos creen estar a salvo. Si no sintieran estar a salvo, no organizarían bodorrios (el de Murcia tenía más de doscientos invitados).

Otro tema es el de los políticos. Los políticos nos dicen que todo es muy duro, que va a haber que tomar medidas, pero mientras esperan a tomarlas, es legal hacer celebraciones de ese tipo, absolutamente gratuitas en el sentido de no ser necesarias que no – y he ahí el quid de la cuestión- en el dinero que se mueve alrededor de todo ello.

Pues nada, a ver quién es el imbécil que se está casando hoy o que se casa mañana o que no puede esperar unos meses a que sus hijos estén en más gracia divina aún (que por cierto, se pueden realizar todos esos sacramentos sin celebración posterior, pero claro, no hay regalos y eso no mola), pero que no olviden que para que sus hijos estén en gracia divina o su unión consagrada por la Iglesia o por el estado, tal vez haya quien, por su culpa, viaje al otro mundo a ver si hay dios que le reciba.

Links de las noticias referidas:

https://www.lavozdeasturias.es/noticia/oviedo/2020/09/25/boda-provoca-nuevo-brote-veintena-infectados-oviedo/00031601035483173471534.htm?fbclid=IwAR05h1KL5ZS5VqZX_nPpRjNH3AdiXv2B1tjYFKGbDKftAMncA7VrXWIQEM8

https://www.laverdad.es/murcia/ciudad-murcia/brote-boda-murcia-20200820133733-nt.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com%2F

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Ilegalizar a los rojos en España (otra vez)

Espantado me hallo ante declaraciones de políticos de PP y VOX en las que se pone en cuestión que ser rojo en España pueda ser legal.

Nada nuevo bajo o cara al sol, sin duda. Ya se pasaron cuarenta años de dictadura en la que ser rojo al principio te costaba la vida y luego cárcel. Lo significativo es que esa dictadura acabó en 1977, cuando se realizaron las primeras elecciones democráticas.

Hace cuarenta y tres años, bramaban Blas Piñar y Manuel Fraga contra “los marxistas”, pero ciertamente nadie (tal vez solo Fuerza Nueva) quería ahondar en la ilegalización de los partidos de izquierda, fuera el PCE o partidos regionalistas o independentistas.  

Pero ahora todo odio es lícito. Hablan de comunismo como si toda la izquierda española fuera comunista. Como si Podemos fuera un partido comunista. Precisamente nació Podemos para acabar con el PCE o, cabría decir, porque el PCE estaba acabando.

La estrategia de la derecha más rancia es la ilegalización. Ellos son intocables y se pueden permitir lujos como alentar a que se acose al vicepresidente y  una ministra en su domicilio (los putos rojos no pueden vivir en chalets ni ser vecinos de gente respetable patriota española) o salir a la calle a montarla en plena pandemia mundial en la Revolución de los Cayetanos que fue, entiendo, porque consideraban que el gobierno había hecho una mala gestión del coronavirus, precisamente, la misma gestión que Italia o Francia y bastante mejor que Estados Unidos, Reino Unido o Brasil donde gobierna la derecha o la extrema derecha. Que nadie olvide que el lunes posterior a la declaración del estado de alarma, Santiago Abascal estaba diciendo “España no puede parar”. Luego los mismos querían llevar al patíbulo a otros por no haber parado antes, pero al mismo tiempo decían que tampoco había que parar ni en el peor momento. Esquizofrenia programada.

Como ilegalizar por rojo queda como mal de cara a la opinión pública internacional, lo que parece estar tramando la derecha política y mediática es convertir a Podemos en criminales.

¿Cómo se convierte en criminal a un partido político y a sus líderes si no realizan actos criminales?

Hay que utilizar la hipérbole como arma y la tergiversación como táctica.

Si un director de revista le da una copia a Pablo Iglesias de la tarjeta que le han robado a Pablo Iglesias para descubrir secretos para hundir a Pablo Iglesias y a su partido Podemos, entonces manoseamos, mezclamos, manipulamos, metemos todo en un cubo de azufre y llegamos a decir, prácticamente, que igual Pablo Iglesias va a la cárcel porque le robaron una tarjeta. Así está España en 2020.

Ahora viene lo de la financiación del partido. ¿Que el Tribunal de Cuentas le pide a Podemos medio millón de euros porque no se han gastado ese dinero en seguridad? Titularazos y trullo preparado para esos ladrones rojos que nada menos que han echado al honorable don Juan Carlos I para desviar la atención sobre esto, cuando el Tribunal de Cuentas cada año exige a los partidos devolver dinero supuestamente mal gastado y esos partidos se chotean del Tribunal de Cuentas como si fueran adolescentes con sus padres regañándoles sin mucha convicción.

¿Y culpar a Podemos de que Juan Carlos se fugue? ¿Pero qué tendrá que ver Podemos con los cientos de millones ocultos al fisco español y con lo que la fiscalía de Suiza (a Juan Carlos la española le importa tres pepinos porque si se acerca el hombre por allí, se le cuadran todos como si fuera un pase de revista del ejército) pueda considerar ilegal?

En resumen, preparar el camino para un Lulazo, para meter en la cárcel a Iglesias de cualquier modo y por cualquier cosa, ilegalizar a Podemos o, en su defecto, obligar al PSOE a desestimar a Podemos como socios de gobierno por “criminales”.

Pero no hay crimen. Hay ideología. Ser rojos. Ser de izquierda. Pedir justicia social. Practicarla.

Hemos de estar muy atentos. Nosotros (la izquierda real de este país) no somos tan ruines como ellos ni pedimos la ilegalización del PP por corrupción generalizada y por destrucción del medio ambiente aparte de destrozar la Sanidad Pública y también la Educación, pero tampoco deberíamos permitir que ellos pidan la nuestra o que determinadas personas de izquierdas tengan que irse de bares porque los herederos de Fuerza Nueva les vuelven a perseguir tal como sucedía hace cuarenta años (leer La transición sangrienta de Mariano Sánchez Soler).

Pablo Casado sí parece pedir la ilegalización de la izquierda en España. Y eso es muy grave. Como casi todo lo que está pasando en España este año, eso es gravísimo. No lo dejemos pasar como si fuera normal.

Cambiando un poco lo que dijo aquel, elevemos a la categoría política de anormal lo que en la calle, simplemente, es anormal.

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Los millenials y el COVID-19: ¡disfrutando el verano 2020 a muerte!

Generalizar es mentir y a Maradona pongo por testigo de que hay gente con menos de treinta años solidarios, inteligentes, responsables, gente en la que se puede confiar tu vida. El problema es que son los menos.

Los más entre los millenials, postmillenials y los baby blandurri son aquellos que piensan que su ombligo es el eje del planeta; que su culo, la Joya del Nilo; que su genital correspondiente, el centro gravitatorio de la Galaxia. Y es muy complicado.

Es muy complicado que estos jóvenes siquiera piensen un momento en términos comunitarios y dediquen unos minutos de su tiempo a reflexionar sobre el COVID-19, en el mejor modo de paralizarlo, en lo terrible que sería que otra vez volviéramos al confinamiento, más aun si ocurre en verano con cuarenta grados de temperatura.

No lo hacen. Ellos prefieren sus botellones, sus fiestecitas, sus reuniones, sus “a mí es que no me afecta porque soy joven”. Ha muerto gente con edades comprendidas entre los 15 y 30 años de COVID-19. No uno ni dos sino varias personas que se sentirían (algunos) tan potentes y resistentes como estos gañanes y que murieron de la manera más atroz. Pero no tiene nada que ver con ellos.

No. Si hay una pandemia mundial y han muerto decenas de miles de personas, nada tiene que ver con los millenials y postmillenials, for fuck’s sake. Ellos no mueren, por tanto, ¿qué problema hay?

Ciertamente, estos veinteañeros sin corazón ninguno y con serrín donde debería haber varios millones de neuronas no son los únicos responsables de lo que está pasando. Los gobiernos autonómicos abren su ocio para que la gente participe y cuando participa, se echan las manos a la cabeza. En Córdoba hubo una graduación de colegio pijo en una discoteca y cogió el virus hasta el apuntador. ¿Cómo se puede pensar que mientras estemos así se puede dar permiso para abrir una discoteca? ¿Hay un caldo de cultivo mejor para el COVID-19?

¿Cómo se le puede decir a la gente que salga y que no salga, que haga vida medio normal y que no la haga, que gaste su dinero en ocio, pero que mejor en ocio no?

Los jóvenes, en general, están demostrando ser ultra egoístas e irresponsables, pero los políticos también están demostrando ser poco coherentes. Ninguno quiere ser apuntado por los hosteleros, esos pobrecitos que nos van a enterrar a todos. Pero lo cierto es que no debería abrirse ningún espacio cerrado para el ocio. Aire libre o nada. Terrazas, sí, salones, no.

Y las hordas de psicópatas incapaces de sentir empatía por nadie excepto por ellos mismos, multados cada día. Porque esa es otra. Mucho pesar del político de turno, mucho “es que los jóvenes no están demostrando conciencia” pero cero multas, que son sus hijos, coño, no vayamos a equivocarnos.

Pues nada. Empieza agosto y los millenials y posteriores ya están agendando fiestas. Hay que aprovechar la juventud, joder, que son dos días. ¿El COVID-19? “Eso no nos afecta” dicen con media sonrisa. Que muera su abuela, su tío o su padre es lo de menos. Agosto de 2020 solo hay uno y hay que disfrutarlo. Hombre ya.

¡A muerte!

(extracto de “Caos muy berraco” sobre los millenials, postmillenials y los baby blandurri)

Vaya mierda de mundo me están dejando, joder.

Estos jodidos millenials. No es que no tengan ni puta idea de lo que va la vida. Eso sería, incluso, comprensible. El problema es que son tan jodidamente arrogantes que para ellos la vida irá de lo que ellos decidan que vaya. Puto desastre de generación. Vienen manchando a lo grande con su mierda mental. Les pagan novecientos euros por un trabajo por el que deberían recibir mil ochocientos y ellos dan botes de alegría pues ni imaginan lo que es luchar en la calle ni asustar al Poder. Van dejando su semilla individualista y superficial por toda esta sociedad fallida que vomitamos cada día. Van cogiendo sus Uber y pateando a los taxistas patrios para que algún yanqui se apunte seis mil euros el minuto mientras folla con una sirena en Seychelles. Dan mejor servicio, dicen, como si todos hubieran nacido en putas mansiones y tuvieran apellidos con guiones; como si sus bisabuelos no hubieran muerto a manos de italianos fascistas en el frente de Málaga o sudando como cerdos en Cerro Muriano. Como si sus abuelos no hubieran pasado hambre en la postguerra o como si sus padres no hubieran pasado sus veranos en barriadas obreras preguntándose por qué era que otros lo tenían todo mientras a ellos les quedaba ocupar un banco de la plaza hasta las tres de la mañana y cruzando los dedos para que el calor les dejara dormir al volver a casa.

Sin duda, me tienen desesperanzado los millenials, los postmillenials y ya ni te cuento los baby blandurri que vienen detrás. Todo, lo merecen todo por haber nacido y al de al lado, si puedes, le hundes, que así mola más.

Los muy cabrones le harían bullying hasta a la Madre Teresa, por fea y pobretona[1].


[1] Generalizar conlleva la injusticia y doy fe que algunos, pocos pero algunos, de todos aquellos nacidos a partir de 1985, han podido zafarse de toda esta avalancha de superficialidad consumista y juro que me conmuevo cuando encuentro a adolescentes o jóvenes solidarios, casi siempre señalados por la inmunda turba.

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El yolleo y lo común

Siempre me ha encantado este poema de Oliverio Girondo (qué grande fue Oliverio Girondo y qué antes nació):

Oliverio Girondo

Yolleo

Eh vos
tatacombo
soy yo
di
no me oyes
tataconco
soy yo sin vos
sin voz
aquí yollando
con mi yo sólo solo que yolla y yolla y yolla
entre mis subyollitos tan nimios micropsíquicos
lo sé
lo sé y tanto
desde el yo mero mínimo al verme yo harto en todo
junto a mis ya muertos y revivos yoes siempre siempre
yollando y yoyollando siempre
por qué
si sos
por qué di
eh vos
no me oyes
tatatodo
por qué tanto yollar
responde
y hasta cuándo.

FIN

Y que no digo que en comunidad, pero si tenemos algo en común que es este mundo y estas ciudades y estos pueblos, habrá que hacer como Oliverio y llamar, eh, que estoy aquí solo y también como mi descubrimiento de la década, que no le conocí hasta agosto pasado y ahora no paro de oírle cada día, como si me hubiera colonizado la música el astur versado este, Nacho Vegas:

En soledad nos quieren o en unidades familiares, para comprar, atiborrarnos, fundir tarjetas de crédito, ahondar en la deuda comprando lo no necesario como si fuera oxígeno en la superficie de la luna.

Pero digamos no, tatacombo. Di, ¿no me oyes?

Soy yo sin vos.

Aquí yollando.

Imagen: Nacho Vegas en Creative Commons

imagen: green man by oooh.oooh
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Michael Jordan: cuando el bullying lo hace el más brillante

Las variables del bullying son tantas como los contextos de colectivos de humanos en los que ocurre. Todo el mundo sabe de qué se trata cuando se habla de bullying en un centro educativo. Pero el bullying no está circunscrito solo a ellos. Hay bullying en centros de trabajo, en organizaciones sindicales, en partidos políticos. Y lo hay también en equipos deportivos. Hay bullying entre niños, entre adolescentes, entre adultos y, seguramente, lo habrá también entre ancianos.

Los bullies son también de tipología variada. Normalmente, comparten una característica, la envidia. Envidian algo del objeto de su bullying y su manera de reaccionar es intentar aniquilarlo socialmente, amargarle la vida y en muchos casos, enseñarle el camino del suicidio. También hay un componente de inseguridad detrás de muchos casos de bullying. Curiosamente, no es la inseguridad de la víctima sino del bully, que reafirma su personalidad sobre el daño infligido a un semejante y del grupo que vitorea y participa y une lazos a través del dolor ajeno. Otras veces, es el puro sadismo el que actúa sin más razones detrás. El sadismo y la impunidad, claro, puesto que el bully busca presas que no respondan. De lo contrario no se podría ejercer una práctica diaria de tortura física o psicológica. Tiene que ser una presa fácil. Alguien física o emocionalmente más débil con el que jugar como si fuera un yo-yo. Alguien a quien despojarle de su dignidad sin una justa retribución.

En el caso de Michael Jordan hablamos de un bully que tiene más que ver con la explotación laboral que con cualquier cuestión anterior. Evidentemente, hay un componente sádico en la actitud que tenía con sus compañeros. Sin ese sadismo es imposible actuar de ese modo. Pero hay quien le justifica e, incluso, jalea porque en realidad lo que Michael Jordan quería era ganar. Él ponía todo de su parte. Se entrenaba como el que más y, además, era el mejor jugador del mundo y, probablemente, el mejor que ha existido. Y Jordan quería resultados y pensaba que el mejor modo de obtenerlos era acosar a todo aquel compañero que considerara él que no estaba dando su máximo nivel. En fin, ninguno era Michael Jordan ni se le acercaba. ¿Por qué fallaban tantos tiros? ¿Por qué no defendían tan bien como lo hacía él? ¿Por qué no eran tan rápidos, fuertes y atléticos como él?

Jordan se dedicaba a insultar y humillar a todo aquel compañero que hubiera juzgado y sentenciado él. ¿El crimen? No estar al nivel que tenían que estar para ganar. Prácticamente, con más o menos intensidad o con más o menos frecuencia, fue a por todos sus compañeros excepto a por su amigo Pippen (que en el documental se demuestra que es el menos profesional de todos). Pero no para ahí la cosa: Jordan fue a por el general manager, por periodistas, por rivales, por todo aquel que no hiciera exactamente lo que él pensaba que tenían que hacer. Y cuando nada sucedía para quebrantar el ánimo de emperador romano de Jordan, Jordan se lo inventaba. Él lo justifica a sus más de cincuenta años con que necesitaba motivación.

Uno se imagina a uno de los Beatles ridiculizando a algún grupo de música porque no son tan grandes como los Beatles. Uno se imagina a Leonardo DiCaprio riéndose de actores que no han ganado nunca un Oscar. Uno se imagina a Benedetti riéndose de poetas que no publicaron nunca un libro. Pero lo cierto es que no. Uno no puede imaginar eso porque lo considera imposible. Por muy grande que se haya sido, nadie tiene el derecho a reírse de los demás. Ese derecho no se gana nunca. Porque es un derecho que no existe. El derecho a ser bully no existe. Y si Michael Jordan se lo arrogó fue porque nadie dentro de los Bulls quería importunar al mejor del equipo, al único imprescindible. Y ello nos lleva a la pregunta que sugiere el título: ¿qué ocurre cuando el bullying lo practica el más brillante?

El testimonio de varios compañeros que sufrieron ese bullying es muy parecido al testimonio de mujeres que, sufriendo o habiendo sufrido malos tratos por parte de su pareja, justifican ese tipo de relación. Siempre hay un bien mayor. En el caso de los Bulls, ganar. En el caso de esas mujeres que justifican a quien les aterroriza, el matrimonio, los hijos, los celos, pero celos por el gran amor que él siente por ella, lo que sea con tal de no dar un golpe en la mesa y gritar “basta”.

Evidentemente, hubo quien no soportó ese bullying y se encaró con el bully supremo. Michael Jordan hizo lo que suelen hacer los bullies cuando eso ocurre: cagarse encima. Le pasó con Robert Parish y a Bill Cartwight. Ambos le dejaron claro a MJ que no iban a tolerarle una más. En el caso de Bill, le dijo -se dice- que si le hacía una más terminaría su carrera en el baloncesto porque le iba a partir las dos piernas. Cuentan que Michael le sostuvo la mirada sin decir nada. Y por supuesto dejó de hacerle bullying. Por su bien y el de sus piernas.

Porque contra los bullies no hay otra que revolverse. En el caso de los adultos jugadores de Bulls que soportaron las embestidas de Jordan, ellos sabrán por qué lo hicieron. Alguno plantaron cara en su momento y otros se comieron todas juntas y encima tienen que justificarle más de veinte años después en un documental que se ha visto en todo el mundo. Eran adultos entonces y lo son ahora. Lo preocupante es cuando le sucede a un niño o a un adolescente. Personas que no están formadas y que no tienen los recursos emocionales necesarios para soportar todo eso sin que el daño haga mella en sus emociones y en su personalidad presente y futura.

En este punto sí debemos ser implacables. Porque de nada sirve lamentarse y darse golpes en el pecho cuando los niños o los adolescentes saltan por la ventana como única solución a su dolor. Entonces es jodidamente tarde y todas vuestras palabras de luto y consternación no valen para una puta mierda y bien podríais ahorrároslas. Hay que actuar antes. Hay que detectar y hay que castigar a los bullies de acuerdo con su horrible crimen cometido. Ni medias tintas ni paños calientes. Y, por supuesto, tolerancia cero con el bullying. Hacer daño a alguien de manera sistemática y solo por el placer de hacerlo es un crimen. Si lo comete un grupo de niños de doce años sigue siendo un crimen aunque los niños sean inimputables. No es cosa de niños amargarle la vida a nadie. Si consideramos que vivimos en una sociedad civilizada, no debería serlo nunca.

Malditos sean los bullies y los que los amparan, defienden, miran para otro lado o justifican el acoso. Bien podría meterse Michael Jordan los seis anillos ganados acosando a sus compañeros por el orto. El mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos y también el más imbécil.

Imagen destacada: Michael Jordan by Mexicaans fotomagazijn

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¡Es la sanidad, estúpidos!

Se hizo famosa durante la primera campaña electoral a la presidencia de Bill “el sexo oral no es sexo” Clinton la frase “es la economía, estúpido”. En realidad, según la siempre útil wikipedia, no era un eslogan de campaña sino una línea maestra marcada por el director de campaña para olvidar la política exterior donde el rival de Clinton, Bush Padre, había visto caer de maduro a su gigante enemigo, la URSS.

En cualquier caso, me sirve la frase como marco de otra que me parece mucho más interesante: “¡Es la sanidad, estúpidos!”.

Se ha demostrado en este mes y medio que, sin duda, es la sanidad. Porque nos importa tres pepinos que Messi sea capaz de cosas imposibles. Nos importa un comino que Rafa Nadal vuelva a ganar o no un grand slam o que Pau Gasol se recupere y pueda jugar los Juegos Olímpicos o no. Buena suerte a esos muchachos, pero si se tiene dos dedos de frente, a día de hoy, nos importa más que las UCIs de los hospitales no estén presionadas, que los sanitarios estén bien equipados y que puedan desarrollar su trabajo sin pensar, por un momento, que podrían morir en el empeño.

Ahora mismo, a cualquier persona con un mínimo de inteligencia (que en este país no son, ni mucho menos, todas) le importa más si hay enfermeros suficientes en el hospital que pudiera corresponderle si enferma que cualquier otra cosa que era – o parecía ser- absolutamente imprescindible a comienzos del mes pasado. Quien dice enfermeros dice médicos, respiradores, EPIs para sanitarios, etc.

Una auxiliar de clínica tiene más importancia que todas las películas de Quentin Tarantino y, por supuesto, que el propio Quentin Tarantino.

Cuando todo era felicidad neandertal a nuestro alrededor, se pensó que la sanidad era un lujo que había que pagarse aparte. Entre funcionarios y clientes individuales, la sanidad privada tiene un peso muy relevante en España. Lo tiene porque se estaba abandonando la Sanidad Pública de tal forma que alguien que se sintiera enfermo y necesitara una prueba y a quien le fijaban dicha prueba para dos meses después, echaba mano de sus ahorros, grandes o pequeños, porque nada hay más importante que la salud. Absolutamente nada. Y nada hace más pueblo a un pueblo que puede sentirse orgulloso de su sanidad pública. Que le den al fútbol, al baloncesto, al tenis y a todos los logros deportivos que no valen para una puñetera mierda a la hora de la verdad.

Esta es la hora de la verdad. Y ahora no importan cuántos mundiales de fútbol, de baloncesto o cuántos Gran Slams hayan ganado los tenistas patrios. No sólo no importan. Es insignificante. Lo significante, lo que de verdad importa, es si vamos a seguir vivos y si van a seguir vivas las personas que queremos. Y eso se consigue con sanidad. Sanidad para todos. De calidad.

Nuestro Messi ahora son los que están investigando para una cura y una vacuna. Y cuando encuentren esa cura y/o esa vacuna (como todos queremos), no volverá a ser Messi nuestro Messi. Al menos, no el mío. El mío será (porque ya lo era) el investigador que seguirá necesitando fondos para investigar sobre el cáncer o sobre las enfermedades autoinmunes o sobre las enfermedades raras que, valga el oxímoron, cada vez son más comunes. Mi héroe será esa doctora que opera a corazón abierto o ese auxiliar de clínica que limpia a ese enfermo que podría ser yo. Imprescindible será esa internista que acierta con el tratamiento adecuado para salvar la vida de esa persona que se debate entre la vida y la muerte en una UCI.

Por eso digo lo de antes. Si queremos invertir en algo que de verdad es relevante, algo que de verdad importa y algo que no solo nos va a alegrar la vida sino que va a impedir que nos la arrebaten, “es la sanidad, estúpidos”. Es la sanidad pública. Y tiene que ser de calidad, tiene que ser rápida y tiene que ser para todos y todas.

Imagen de Creative Commons. Autor: ec-jpr

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Caceroladas para un golpe de estado

La derecha española no dejar de sorprenderme. Han convocado esta noche una cacerolada que amenazan con mantener durante todo el confinamiento hasta que los suyos entren en el gobierno siguiendo su eterno principio de “nosotros o el golpe de estado”.

Así ha sido desde que el 17 de julio de 1936 se rebelaron las tropas militares españolas en el norte de África y les siguieran buena parte del ejército peninsular el 18 y el 19 posteriores, tal vez con el paréntesis de la década de los ochenta una vez que el golpe de verdad con sus militares ocupando el Congreso y movilizados en Valencia aquel 23 de febrero de 1981  resultara fallido. O gobierna la derecha o en España hay golpe de estado, amenaza de golpe de estado o estado de furia para pavimentar el golpe de estado. No hay más opción.

Uno podría pensar que si hay un enemigo común que nos va asesinando sin distinguir credo, edad (ya no se oyen a aquellos de “sólo los viejos y los que tengan patologías previas”) o ideología sería inteligente que todos hiciéramos un frente común para vencer a ese enemigo. Una vez vencido, sería también inteligente analizar los pasos dados para depurar las responsabilidades pertinentes y para que sirva de aprendizaje para futuros ataques. Eso sería lo inteligente. No lo que lleva haciendo la derecha desde el lunes 16 de marzo, primer día laborable del confinamiento. Desde ese día, todo tipo de ataques han salido de sus filas o de sus acólitos enardeciendo el mensaje a medida que los fallecidos iban aumentando. Más fallecidos, más ataques.

¿Creéis, hijos ideológicos de Goebbels y Millán Astray, que esos son vuestros muertos? Pues os diré algo: son los muertos de todos. Capitalizar esos muertos como vuestros porque sois los más españoles entre los españoles y vivaspaña y arribaspaña es sólo parte de vuestras actividades de hienas inmundas, neandertales incapaces de entender que el drama que estamos viviendo lo estamos viviendo todos, que no dijisteis una sola palabra de confinar a nadie hasta el 11 de marzo, que habríais puesto el grito en el cielo si España (uno de los países más turísticos del mundo) hubiese cerrado todo a finales de febrero (como el tiempo ha demostrado que era la única opción de evitar el desastre porque tanto desastre me parece treinta mil muertos, nueve mil muertos o mil muertos).

Ahora os dedicáis a poner todos los palos en la rueda posible mientras os hacéis llamar patriotas sin entender que la vida de todos (tanto si morimos o mueren nuestros seres queridos como si nos empobrecemos exponencialmente) depende de las decisiones del gobierno que tenemos y que sólo a un hatajo de fascistas iletrados que sólo han aprendido a insultar y a usar su bilis como arma se les ocurriría jugar al golpismo, otra vez,  mientras el enemigo sigue haciéndose con cuerpos y matando a quien puede.

Ni España os pertenece ni es sólo vuestro este dolor. Sí es sólo vuestro ocuparos de dañar al gobierno mientras dura esta guerra de un virus contra la población de todo el planeta. Y que, por ahora, va ganando ese virus.

imagen destacada: de Creative Commons, creada por follyofreason

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Pandemia en los tiempos de la derecha con bilis

La epidemia del coronavirus ha puesto de manifiesto algo que ni siquiera imaginábamos los más derrotistas sobre la actitud de la derecha española: es para ellos más importante que el gobierno de España no sea de izquierdas a seguir viviendo.

Es decir, hay un virus de lo más cabrón matando a cientos de personas diariamente y encuentras que tanto los periódicos de la derecha (El Mundo, ABC, La Razón) como los derechistas individualmente vía twitter, facebook o whatsapp están más ocupados en echar abajo el gobierno que en unirnos todos puesto que nadie, desde Ortega Smith a Óscar Reina, secretario general del sindicato SAT (qué apellido para alguien del SAT), quiere morir o que mueran las personas que quiere. De hecho, quiero pensar que la mayoría deseamos que pare de morir gente ahora mismo y que esta pesadilla desaparezca. Quiero entender que ese es objetivo común. Volver a retomar nuestras vidas. Disfrutar nuestras calles. Amar a quienes amábamos.  

Es por ello que me parece sorprendente ver que twitter está lleno cada día de hashtags como #SanchezDimisionYa #PodemosPandemia #VicePandemias y todo el aluvión de bilis que cada día reparte esta cohorte de trifáchicos (es muy sorprendente viendo twitter que la izquierda ganara las elecciones dos veces seguidas) para debilitar al gobierno que va a salvarles el culo o a condenarles a la muerte o a la ruina económica o social.

Me parece evidente que el gobierno de España se equivocó. Nadie a estas alturas puede defender que Pedro Sánchez y sus asesores científicos acertaron sobre la mejor manera de encarar este virus que nos había dado semanas para pensar. Ni el gobierno de España ni ningún otro gobierno europeo movió un dedo cuando estaban muriendo cientos de chinos. Ni siquiera cuando estaban muriendo decenas de italianos. Todo era felicidad y alegría y escucha a ese virólogo de prestigio llamado Lorenzo Milá que te va a dar varias lecciones sobre la vida y los virus y los alarmistas y no escuches a Iker Jiménez que ve fantasmas y mira, mira, que Fernando Simón dice que está todo bajo control y que no hay problema alguno en España. Total, es un gripe o incluso menos, que la gripe mata más. Claro.

Es evidente que habrá que reflexionar sobre varios temas cuando esta pesadilla haya pasado (si es que pasa y ya veremos cómo pasa), pero cenutrios y zoquetes de la derecha española, muy española, ¿por qué es tan difícil de entender para vosotros que debilitar al gobierno en momentos de vida o muerte no es la mejor manera de encarar este virus?

Os guste o no, tenemos algo en común: somos humanos y este virus nos mata o mata a quienes queremos. No distingue entre izquierdas o derechas. ¿No os vale la pena que luchemos todos juntos contra el virus? ¿No sois capaces de esperar un tiempo para exponer vuestras reivindicaciones y para luchar contra los contubernios socialcomunistas que tanto odiáis?

Por último: el gobierno de España socialcomunista, comeniños, traidor, felón, antiespañol y proetarra no hizo nada hasta que pasó el 8M. Cierto. Error. Pero el mismo puñetero error que el que haya podido cometer el de Francia, Portugal o Alemania. El mismo o menos, porque incluso tomó medidas drásticas antes que esos países.

A ver si os entra en vuestra mollera derechista: estamos juntos en esto. No queremos que muera nadie más. Queremos volver a vivir. Este virus lo paramos unidos.

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Extracto de la novela “Caos muy berraco” sobre El Caso Alcassèr.

(Extracto de la novela “Caos muy berraco” de Charly  Beteta)

(…) nadie sabe qué pasó realmente con aquellas niñas. O de hecho, sí se sabe qué pasó. Se sabe que fueron violadas, torturadas y asesinadas. Lo que no se sabe es quién lo hizo. La Justicia, esa mujer ciega que en España tiene tanto resto visual que casi no puede ni optar a vender cupones de la ONCE, sentenció que lo hizo Miguel Ricart y otra persona o personas, en referencia a Antonio Anglés que no fue detenido ni interrogado por esos hechos.

¡Hay que felicitar a la Guardia Civil, chico! Encuentran junto a la fosa donde se hallaban los cadáveres de las niñas un papelito con una cita médica a nombre de Enrique Anglés – hermano de Antonio, con profunda discapacidad mental- y alguien dice “¡Tate! Verás tú que este que pone aquí el nombre va a tener algo que ver con estas muertes”. Hablamos de más de dos meses después en lo alto de una montaña en pleno invierno con vientos, comprobables con el servicio de meteorología, de más de cien kilómetros por hora en varios días. Dos huevos.

Total, que ya alguien diría “pues este es el hermano tarado del pollo ese que trafica con droga y que no es conocido, precisamente, por asistir a conferencias sobre la obra de Heidegger o Derrida.”. Así que dos más dos suman cuatro y si hay un papel a unos metros de donde se encontraron los cadáveres de las niñas del hermano de un delincuente común de la zona, pues coño, ha sido ese. Y vamos a detenerlo. Pero ya. Que está Nieves Herrero que trina.

Y ahí que van los miembros de la Benemérita, sacrosanta organización española a caballo entre lo policial y lo militar, que cogen sus coches patrulla y se plantan en la casa de los Anglés, en Catarroja, Valencia.

En aquel tiempo, no había e-mails, pero les faltó poco para haber mandado uno a cada miembro de la familia diciendo que iban para allá. Tampoco había sms ni teléfonos móviles para la plebe, pero el resultado de su acercamiento a la casa de los Anglés fue prácticamente el mismo: Antonio Anglés, que se encontraba en situación de “busca y captura” por no haber regresado a la cárcel después de un permiso penitenciario, no estaba cuando llegaron. Hay quien habla de un salto suicida por la ventana de un quinto piso y hay quien dice que Anglés no estaba allí cuando llegó la guardia civil. Hay, incluso, quien dice que a Anglés ya le habían dado matarile, antes de que se encontraran los cadáveres, los hombres que le habían pedido a él y a Ricart que les secuestraran a las niñas.

Me pregunto qué les hubiese costado a esas criaturitas de verde haber mandado a unos agentes de paisano a la casa de los Anglés y haber detenido a Antonio en cuanto hubiera salido del bloque (si es que estaba vivo por entonces). Me pregunto por qué fueron con los coches patrulla y pegaron en la puerta diciendo que era la  Guardia Civil en una casa en la que ver a un guardia civil y saber que venían a por uno de ellos era todo uno.

Pues allí estaban los agentes del sacro cuerpo de la Benemérita, en aquella casa en la que los banqueros españoles de principios del siglo XXI se habrían sentido requeteagusto, tal era el nivel de caos y de coñobernardismo que existía en el lugar, cuando llegó uno de los hermanos de Antonio junto al Rubio, Miguel Ricart, otro pequeño delincuente medio trisómico que vivía en la casa por invitación de alguno de los Anglés, dicen que Antonio, pero poco importa porque aquello no era la casa de “Tócame, Roque” sino la casa de “Roque, acaríciame, masajéame, ponme aceite por el cuerpo y frótate conmigo. Y después me follas”.

Llegó Miguel Ricart con una bolsa de mandarinas que no había comprado precisamente  en la frutería de la esquina y después de algunas preguntas sherlockholmesianas de los benditos agentes de la bendita benemérita[1] y algunas respuestas confusas de Ricart, propias de un individuo con cinco neuronas jugando un permanente pinball en algo sólo aparentemente parecido a un cerebro, se lo llevó la Guardia Civil para interrogarlo en el cuartelillo. También se llevó a Kelly (la hermana de Anglés que siempre quiso ser famosa) y a Enrique (el hermano enfermo mental de Anglés cuyo volante médico es el que, supuestamente, apareció junto a la fosa. Nótese que el supuestamente no va porque el papel no estuviera allí, que seguro que estaba. La pregunta es si estaba porque se cayó del bolsillo de Anglés o porque alguien lo puso allí).

Entonces, para entendernos:

 ¿Se dirige la Guardia Civil a la casa de Antonio Anglés varias horas después de haberse descubierto la fosa en la que están los cadáveres de las niñas de Alcàsser porque uno de los apicultores que descubrieron la fosa, ayudando – ¿ayudando los apicultores?- a la Guardia Civil a recoger objetos cercanos a la fosa encuentra un volante de la seguridad social a nombre de Enrique Anglés? Sí.

¡Ole los huevos del CSI!

Por lo tanto, cuando el padre de una de las niñas, que consagra su existencia a conocer la verdad de los crímenes para encontrar a los responsables y que paguen su culpa, se entera de que la Guardia Civil se dirigió al domicilio de Antonio Anglés sólo porque habían encontrado un volante médico a veinte metros de la fosa[2] a nombre de su hermano Enrique, el hombre, Fernando García, padre de Miriam, huele no ya a chamusquina sino a un bosque entero ardiendo delante de sus narices.


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Lo de Dortmund (extracto de la novela “Caos muy berraco”)

Ah, aquella dolorosa que pagó su viaje a Alemania porque el Málaga que había visto en Tercera División y Segunda División B, el Málaga que jugaba a veces en campos de albero, el Málaga que hacía el ridículo aquel año de Primera, el Málaga en quien se cagaban todos al pasar por aquí estaba a sólo un partido de las semis de Champions… Y va la virgen vestida de malaguista y se acurruca con los Malaka Hinchas y quedan sólo dos minutos del descuento y ganamos 1-2 y aún nos vale el empate y te acuerdas fugazmente de aquel Manolito o como coño se llamara que era medio acondroplásico y medio no, seguro gordo como un sollo, y con la camiseta del Málaga iba a todas partes ni para ducharse se la quitaba porque directamente no se duchaba y tan contento iba él con Paquito, Juanito, Azuaga, Albis, hasta el puto Husillos nos valía en la delantera… Aquellos hombres que poblaron mi infancia y ya sé que no debo, ya sé que es opio y circenses y lo que le salga de los cuernos al intelectual de turno de mañana, pero los ojos se abren de par en par porque está a punto el Málaga de ser uno de los cuatro mejores equipos de Europa, jugar unas semis, juro por Diego Armando Maradona, único dios que reconozco, que iré cada jueves santo a Sevilla  a ver salir la Macarena como penitencia cruzada y para un malaguista lisérgica e incomprensible, máxime siendo ateo por la gracia de Diego, pero así son las promesas, locas, absurdas, ilógicas y absolutamente necesarias en cuanto a su cumplimiento; sí, Macarena, sí, allí iré, pero

Algo va mal. Algo pasa. Como si los ojos de nuestros jugadores hubieran sido enjuagados con eau de burundanga a la par que los otros han recibido una inyección de zumo de glóbulos rojos y el pedazo de mierda que no pertenece a ninguno de los dos equipos una transferencia a su cuenta desde Alemania y un espaldarazo a su carrera desde Zurich… Y todo cambia, todo vuelve a ser lo mismo, el mundo en el que los poderosos vuelven a aplastar a los pequeños como cucarachas que se hubieran colado en la limpia oficina y cómo van los zarrapastrosos esos a colarse en nuestra fiesta de etiqueta si no hace tanto tenían a un Manolito medio enano que apestaba como un caballo muerto paseándose por la ciudad con la camiseta ajada y un balón en la mano sin importarle demasiado que ya tuviera como cuarenta años y los niños con los que intentaba jugar tuvieran doce.

Y en dos minutos 3-2, a la puta calle, como sea, con los fueras de juego que sea, con las faltas que sea, a patadas, a escupitajos, fuera, fuera, fuera, y la dolorosa llora más que nunca porque es del barrio de La Luz y joder, cuándo coño iba a ocurrir algo así al Málaga, mi Málaga, al malaguilla que decía aquel tío mío, cuándo coño volverá a repetirse, esto ha sido un puto crimen rastrero y como en cualquier crimen rastrero sólo se obtendrá una mínima justicia si ésta se toma por la mano y joder

si no hubiese fumado aquel día mientras volvía del bar al que me condenó la pedazo de mierda restregada en boñigas de cabra anciana de Paloma del Río, qué habría sido de mí, joder, qué habría sido de mí… le debo tanto al tabaco… le debe tanto Craig Thomson, el escocés hijo de puta, y tanto Paloma del Río, la centralista cabrona… Vete a tomar por culo y comenta la puta gimnasia con los muertos de Sissi Emperatriz y los cuernos humeantes de María de las Mercedes de sus Muertoans. Y ya sabemos que el Madrid tiene mejor audiencia que el Málaga, no hace falta que asomes tu jeta de pija de mierda mongola y con la condescendencia que parece cosecharse alrededor de la Cibeles aparezcas en TVE para decir que tomaste la decisión de emitir el Madrid por eso, cerda, cerda, cerda, oh, como te odié/odio y tabaco relativizando, pero bueno, si esto es un deporte, joder, un juego de mierda, qué más da, qué importa que los de blanco tengan más copas de Europa que tengo yo para beber si dentro de 100 años todos calvos, todos muertos, dediquémonos a mejorar este mundo shitero que tenemos en vez de llegar a la final de la Champions y, sobre todo, entendamos que el fútbol es desde hace un par de décadas más que un deporte un tablero geoestratégico de militares y capitalistas, es decir, los que manejan el cotarro y vienen manejándolo desde que los nobles fueron desposeídos de sus estupendos derechos bendecidos por la Iglesia, prima nocte y tal.

Eso es esa mierda de deporte y no más: Florentinos como Ronald Reagan y catalanes varios como Margaret Thatcher. Pinochetitos tipo Cerezo y siempre alemanes, en todas partes alemanes, allá donde los adultos hablan y se deciden las cosas, alemanes. Y hasta cuando los cabrones se han cargado Europa dos veces se les sigue dando lametazos en sus culos teutones y dándoles coba a ver si pueden conseguirlo de verdad a la tercera y un sembrado nuclear nos hace abandonar esta parte del mundo para siempre. Pero no te preocupes, que allá donde vayan los supervivientes, dejémoslo ya claro por si te quedaba alguna puñetera duda, seguirán mandando los alemanes.

El mundo es un sitio en el que la gente nace, muere y, al final, ganan los alemanes. Incluso cuando pierden.

Sí, tal vez el hecho de no fumar me esté agriando el humor. Es más que posible. Así que me recluiré aquí con la pequeña Tora y no llamaré a Idoia hasta que hayan muerto las células rebeldes que me piden Ducados Rubio sin entender, las pequeñas, que por mucho que me haya hecho mucho bien fumar durante todos estos años no es mi deseo seguir sufriendo esa tos maligna a la mañana, ese sabor de boca nauseabundamente constante o versavice, ese subir no puedo, ese hablar a la vez tampoco y, sobre todo, ese esclavismo de encontrar la droga a la que eres adicto y consumir como si no hubiera un mañana porque sí hay un mañana que si por casualidad no trae un precioso cáncer de pulmón con él traerá, cuanto menos, un lindo enfisema, unas bombonas de oxígeno y un morir solo y en el peor de los pesares.

En resumen: tengo que ir haciendo preparativos previos a mi muerte y aunque no pueda decidir – salvo que quiera decidirlo- cómo será ésta, he de poner de mi parte para intentar decidir cómo no será.

Así que ya no veo ninguna virgen malagueña que viajara a Dortmund, ni aquel escocés llamado Thomson merece ser golpeado con el bate de Negan –Lucille- en Walking Dead hasta ver sus sesos esparcidos por el suelo ni Paloma del Río recibiría un escupitajo en los ojos si algún día me la cruzase. Son personas con intereses que hizo el destino que chocaran contra los míos. Sin más.

Pero no volveré a ver un puto de partido de fútbol jamás. Y en eso, como Oliverio, soy irreductible: quedaos con vuestro infecto deporte. Seguid comiéndole el rabo a los mongoloides que sepan manejar mejor el esférico y asistid a sus ruedas de prensa como si fueran científicos que por fin pueden curar el sida. ¡A la mierda! Puto deporte de corruptos y de correveidiles que harían lo que fuera por su migajita de la mesa donde comen los poderosos. Meteos el fútbol en el orto. Yo amaba ese deporte y vosotros lo habéis convertido en una pura estafa. Bueno, pues a partir de ahora podéis estafar el cráneo con cuatro pelos de vuestra puñetera bisabuela. A mí, nunca más.

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Caos muy berraco, una antinovela.

Esta novela o, como prefiero llamarla, antinovela, empezó a ser escrita en la primavera de 2015 y terminó de ser escrita el último día del 2019. Sí, habría dado tiempo para escribir dos o tres novelas de Dostoievski, pero yo he preferido parir este cagarro de menos de cien páginas. Soy así. Llámame modesto.

La novela Frankenstein en cuestión está escrita bajo seudónimo. El día que abandone mi actual puesto de trabajo o el día que este país deje de ser este país, me quitaré el capirote de nazareno  y proclamaré la autoría del texto a pleno pulmón en la Plaza Cabildo, en la Plaza de la Merced o allá donde esté. Sin pudor ni recato. En fin, ya he afirmado que no se trata de Crimen y Castigo, pero ello no implica que no haya un par de momentos aprovechables y, en cualquier caso, me importa un carajo todas las opiniones, incluida la mía.

Caos Muy Berraco es una antinovela de ficción (salvo cuando se habla de hechos reales y conocidos por todos), pero el noventa por ciento de lo que aparece en el texto referido a sucesos dentro de centros educativos, ya sean contados por mi alter ego o por otro personaje, son CIERTOS. Han sucedido y están sucediendo. Debería ello llevarnos a una profunda reflexión y a un proceso de vergüenza supina que diera paso a una revolución educativa para cortar de raíz determinadas situaciones que ocurren cada día en las aulas y pasillos de la escuela pública andaluza (y también de la española). Eso sería lo deseable. Lo necesario para que los institutos vuelvan a ser centros educativos donde se puede impartir y recibir clases sin que la salud del docente o de algún alumno señalado por el bully de turno acabe en pedazos.  Pero me resultaría menos sorprendente que el Ku Klux Klan abandonase su actividad y transfiriera sus activos a Open Arms. Me parecería más probable que Ortega-Smith se dejara llevar al ritmo de Manu Chao y a pleno pulmón cantara Clandestino. Sería mucho más fácil que Almeida y Díaz Ayuso crearan un colectivo ecologista o que Fran Rivera solicitara su ingreso en el siempre necesario PACMA.

Esas son mis esperanzas para el cambio. En cualquier caso, nadie podrá decir que yo o mi alter ego no advertimos de que esta era la situación. Pero tanto mi alter ego como yo llevamos ya años pensando que tal vez no es que se hayan hecho las cosas mal por negligencia o estupidez sino por lo contrario. Sí, otra teoría de la conspiración que tanto nos gusta. Tal vez quien decidió así respecto a la escuela pública lo hizo de un modo magistral para lo que ellos deseaban. Tal vez sabían que todo iba hacia el destrozo, el descrédito y la desesperanza. Y ahí están esos colegios concertados católicos que brillan como un San Luis cuando hace veinte o veinticinco años a sus institutos no quería ir nadie porque todo la calidad estaba en los institutos públicos y nadie quería que Sor Loreto le diera clase de inglés si en el instituto público estaba Noam Chomsky. El tema ahora es que si a Noam no le dejan dar clase en la pública por poco inglés que sepa Sor Loreto algo aprenderán sus alumnos. Y se puede meter Noam su Gramática Generativa en el orto. Que hoy no se da clase. Y mañana igual le dejamos que dé veinte minutos que hoy se ha ido llorando de clase. Tan malos no somos, joder. Sólo nos gusta el juego.

En fin, esto es una puñetera introducción y no se trata de redundar ni de predundar. Leed el texto si os parece y si no os parece, pues también me parece bien.  

Dado que el tiempo de la narración es la primavera de 2018 (spoiler, pero pequeñito), no puede mi alter ego ocuparse mentalmente (y mucho menos de manera activa) de lo ocurrido posteriormente. Casi mejor. El texto se habría llenado de aún más cosas horribles. Sólo hay alguna breve referencia al futuro que ya sabía yo y no podía saber mi alter ego. Ello ha impedido que el caso de Laura Luelmo aparezca en el texto. Y lo agradezco. Podría pasar cinco vidas llorando por Laura Luelmo a la que no conocí nunca, pero sí a centenas de docentes interinos que van y vienen por toda Andalucía cubriendo bajas para que el alumnado no quede sin clases o para cubrir vacantes para todo el curso. Entender que el destino de una de esas personas era el de Laura Luelmo me escalofría los huesos. Mi recuerdo para ella y mi eterno desprecio para quien la asesinó vilmente.

Y nada más. Apenas nada más, que dice la canción de Aute. Pasen y lean y si gustan, salgan a la calle con camisetas sobre el asunto, detengan el tráfico en las grandes capitales gritando el título de esta antinovela, porque mis gastos de promoción se reducen a un blog que no produce desde que le daba cera a Pedro (al presidente, no al de Heidi) como si no hubiera un mañana (betetablog.com), una cuenta de twitter (@BetetaCharly) con 17 seguidores (cada vez cuesta más el asunto de un follow, bien lo sabe Zeus) y un email (betetablog@gmail.com). ¿Qué puede fallar?

En resumen, que disfruten o se horroricen o se deleiten o maldigan o samputa en zapatillas.

EL AUTOR

Andalucía, enero de 2020.

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Ahora todos hermanos

Ahora somos todos hermanos. Amamos a Pedro, amamos a Carmen Calvo y Ábalos ya no parece haberse acabado un lechoncito sino que parece que acaba de almorzar en un vegano. Todos hermanos. Tendremos que obviar todos los feos, las palabras envenenadas, los mensajes manipulados, el señalamiento como chusma (“chusma selecta somos”, decía el gran Juan Carlos Aragón) y el insomnio que provoca el rojo cuando rojo ya no eres (si es que alguna vez lo has sido).

Asco profundo he sentido por Pedro Sánchez y el PSOE estos meses pasados, pero cómo será la cosa al otro lado del mapa político, que estoy dispuesto a olvidar todo y a no pensar en la puñalada trapera que vendrá. Porque vendrá y si no que le pregunten a la IU andaluza, que quedó por los suelos, desangrada, exhausta, machacada, señalada y vilipendiada después de haber gobernado junto al PSOE tres años.

Pero cómo será la cosa que sabiendo todo eso, yo y millones de personas más que votamos a Unidas Podemos decimos sí, Pedro, ven, quiéreme, abrázame, qué colonia más jodidamente buena gastas, amorzote.

¿Pero cómo es esa cosa?

Pues es lo de siempre. Ya lo contó bastante acertadamente Elisa Beni el otro día. La derecha española piensa que España le pertenece, que España es suya (hasta yo lo pienso a veces) y que la izquierda gobierne España es un hecho aberrante que merece la respuesta más enérgica posible, en este caso, hablar de gobierno golpista, terrorista, traidor de España. Ese es el discurso de los tres partidos de la derecha española: PP, VOX y Ciudadanos, por orden de diputados obtenidos.

Entonces para aclararnos: ¿somos terroristas las personas de izquierdas por ser de izquierdas? ¿Somos golpistas? ¿Somos traidores? ¿Traidores a qué? A los designios de un dictador genocida que nada temía más que el desmembramiento de España y así se lo hizo saber a quien él eligió como su sucesor, Juan Carlos de Borbón.

Vivimos unos tiempos realmente terribles. La ultraderecha crece en todos los países y la derecha supuestamente moderada los abraza como compañeros de viaje. Ortega-Smith es un demócrata y Rufián un terrorista. Ese es el nivel. Junqueras en la cárcel por más que digan los tribunales europeos. Los Jordi en la cárcel por más que su delito fue subirse a un coche con un megáfono.

El odio gigante de la derecha española por todos aquellos que no pertenecen a la derecha española se hace visible en momentos como este. No quieren hablar. Quieren encarcelar al igual que hace 80 años no querían hablar sino matar, ejecutar, fusilar. O dejar al disidente en una cárcel espantosa sin comida ni cuidados médicos para que muriera a lo Miguel Hernández, que dicen que no fue asesinado como Lorca, pero en la práctica sí fue asesinado o, si lo prefieren, expuesto a la muerte para que ésta lo recogiera.

Por tanto, si lo que tengo enfrente son hienas que buscan morderme hasta hacerme desaparecer – real o metafóricamente-, es lógico que me abrace a Pedro. Pedro no me quiere. Pedro me desprecia, pero en principio, Pedro no quiere encarcelarme, tildarme de terrorista, llamarme golpista. De hecho, eso le dicen a Pedro y con eso amenazan a Pedro por llegar a un acuerdo por su izquierda (que debería ser lo más lógico del mundo si el PSOE se considera un partido de izquierdas).

Pero no sólo se trata de los políticos y políticas del PP, de VOX y de Ciudadanos en lo que a las hienas se refiere: ahí están Felipe González y Alfonso Guerra y a todos aquellos compañeros de su partido que se unen a ellos para boicotear. Ahí están los Revilla y las Oramas. La CEOE, la Iglesia Católica, toda la prensa derechista española, que es la mayoría.

Un tremendo pelotón con una cuota de poder mayor que el que derrocó y mató a Allende en 1973. Y eso me viene a la cabeza cada vez que gobierna la izquierda real. En este caso de modo más testimonial que efectiva, pero no sé si las hienas pararán a pensar qué sucede o buscarán la carne roja hasta ver la sangre roja y asegurarse que cae al suelo la suficiente como para que el cuerpo en cuestión no vuelva nunca a poder levantarse.

Así que sólo me queda por decir “Pedro, hermano, abrázame a mí también.”

Imagen destacada: “Lorca/77” by Xpectro is licensed under CC BY-NC-SA 2.0  en Creative Commons

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Pedro, si el domingo nos dejas la ultraderecha, vete lejos.

Pedro, los hombres como tú le han fallado al pueblo siempre.

Pueblo hay. Tal vez tú no lo sepas allá en tu Falcon a punto de conocer a rockeros de fama mundial y haciendo bromas con tus personas cercanas (jamás me atrevería a decir amigos) sobre lo bien que lo hiciste. Fuiste presidente con 85 tristes, patéticos y ridículos diputados. Hablo del número. Luego ya cada cual se define con sus hechos y palabras. Presidente del gobierno de España. Toma ya, el tío.

Luego fuiste a elecciones siendo ya presidente gracias a Unidos Podemos que te hizo todo el trabajo en las bancadas donde tu presencia no causa, precisamente, furor, ni siquiera simpatía. Llegó aquel abril y conseguiste 123 diputados. Números de Almunia realmente, pero suficientes para gobernar con el apoyo de Unidas Podemos, ERC y PNV. Habíamos ganado. La izquierda había ganado.

 Qué noche más agradable aquella, Pedro. El PP había caído tanto que estaba a una patada de desaparecer. Y aunque VOX había conseguido superar la veintena de diputados, su resultado estaba lejos de sus sueños más húmedos.

Era primavera. Se oyó “con Rivera no” y se te heló la risa, pero actuaste, como siempre, haciéndote el sueco. Sé que no te gustó, pero eran las bases, tus afiliados y simpatizantes.

Era primavera y todo era posible. Dijiste que mejor se esperara al resultado de las elecciones de mayo. No había ninguna necesidad de ello, pero querías ir poco a poco. Pasó mayo. Y luego el esperpento.

No voy a relatar el esperpento. No voy a hablar de tus mentiras, las de Carmen Calvo, las de Adriana Lastra, las de Ábalos. Meteos las mentiras en el orto. No quiero volver sobre ellas. Fuisteis todo lo traidor que cabía esperar cuando se os conoce un poco. Para vosotros y para vuestros espejos.

Sólo quiero decirte, Pedro, presidente en funciones, que si el trifachito gana el domingo, si tenemos que sufrir a la extrema derecha los próximos cuatro años, deberías irte de España y no volver más, del mismo modo que en algunas culturas aquellos que causaban vergüenza en su familia tenían que irse para siempre.

No es que seamos familia. Yo ya sé que pueblo no eres. Yo ya sé que acabarás en algún infecto consejo de administración de alguna infecta empresa que necesita favores políticos ahora y los pagará más tarde.

Pero hazme el favor de irte lejos si aquí nos dejas la ultraderecha.

Y hazme el favor de saberte indeseable aunque el lunes puedas ser presidente.

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“Valle de los caidos” by Neticola is licensed under CC BY-ND 2.0 

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Yo también soy equidistante

Estaban el otro día unos cuantos indepes, muchos a decir verdad, intentando insultar a Jordi Évole llamándole “equidistante”. En cuentas de twitter de ultraconservadores españoles (ya no existen fascistas porque ahora todo es derecha o derechita cobarde), también se ha usado el término para atacar a todo aquel que no entienda la realidad de España con la misma óptica represiva que ellos. Se trata de polarizar tanto la situación que quien no tome partido es culpable, casi más que tu rival/enemigo. Aquí no se salva nadie. ¡Esto es España, coño! ¡Que es España, coño! Y así podrían haberse tirado Tejero y García Carrés varias horas hablando si no fuera porque el primero estaba atareado dando un golpe de estado.

Yo soy equidistante también. No soy catalán sino andaluz. No soy un español de los de “soy español, español, español” ni de los que llaman “lamejeques” a los que, presuntamente, insultan a su patria. Soy español porque nací en un territorio que forma parte del estado español y mi pasaporte deja bien claro que soy nacional de España. Otro tema es mi resquemor personal por un estado que continúa, en muchas de sus estructuras, perfiles y sentimientos (que no en todos) el estado nacido de otro golpe de estado más exitoso que el de Tejero, el de julio de 1936.

No podemos decir que la España de estos cuarenta años ha sido la que imaginó Franco para después de su muerte. Eso es una falacia. Se habría muerto Franco mucho antes si un adivino le hubiese dicho que un año y medio después de su muerte habría elecciones y ya ni te cuento si le dicen que el PCE podía presentarse así como el PNV o los sediciosos (nunca mejor dicho cuarenta años después) catalanes de Pujol.

Pero sí es cierto que el fascismo de ese régimen ha sabido esconderse durante años como hacen algunos virus para dar la cara más adelante, cuando los tiempos sean más propicios. Así nos encontramos una Ley Mordaza hecha para reprimir con naturalidad y tranquilidad porque está claro que si sales a la calle a protestar, eres un indeseable a menos que lo hagas en Colón con las banderas de España porque hay un globo sonda de un relator de no sé qué. Entonces sí mola protestar. Como buen patriota. Nos encontramos con condenas de opinión a raperos o músicos por insultar a la monarquía. A César Strawberry de Def Con Dos, los políticos del PP le llaman “terrorista” y se quedan tan panchos. Lo dice un tribunal de justicia.

La justicia. Esa dama ciega que en España tiene tanto resto visual que no le dejarían ni vender la ONCE si lo intentara.

Me parece que los indepes no obraron justamente en aquellos días del otoño de 2017, cuando decidieron ser independientes del estado español obviando que la mitad del electorado catalán no estaba de acuerdo con el referéndum y así habían votado dos años antes. No se puede montar un referéndum como el que monta un festival de música. A cholón, que dice un mesetario conocido mío.

No se puede tomar una decisión tan importante como la de independizarse de un estado al que llevas unido, con más o menos ganas, siglos con un referéndum que nadie creía – ni los que lo organizaban- que podía ser considerado válido. Aparte del boicot español que hacía que las garantías de cualquier votación democrática que se precie fueran mínimas o nulas, estaba el hecho de convocar ese referéndum con una mayoría parlamentaria, pero con un cincuenta por ciento de la sociedad solo de tu lado. ¿De verdad tuvo sentido eso? ¿De verdad se puede sentir orgulloso el independentismo catalán de eso?

Luego ya tenemos a la España de siempre. La España que va retrasada respecto a otros países y dice “vale que os habéis montado esa juerga, pero ahora la vais a pagar. Y la vais a pagar cara”.

Puigdemont se quitó de en medio a la velocidad de Vinicius. Lo mismo hicieron otros consellers que no tenían ganas de pisar una cárcel española. No les culpo. Solo hay una vida y no es cuestión de pasar parte de ella encerrado porque no seas español de bien. Aún menos culpo a Anna Gabriel, de las pocas personas metidas en este embrollo que admiro. Ella no tenía ningún cargo de decisión, pero viendo el curso de los acontecimientos parece evidente que se habría comido, mínimo, unos cuantos meses de cárcel. Por indepe, por roja, por perroflauta y por antisistema. Anda. Mira tú qué bien. Y Ortega Smith de diputado de las Cortes. Que no vayas a comparar la democracia de Ortega con la de Anna Gabriel, esa terrorista.

En fin, que después de dos años y de prisión provisional sin fianza para unos cuantos consellers y para los dos Jordis, sale la sentencia y es la que todos conocemos. Junqueras que se muera en el trullo. Los demás, una década de su vida. Y los Jordis, nueve años. Nueve años de cárcel porque se subieron a un coche con un megáfono y la secretaria del juzgado no pudo comer en doce horas (en el juicio se demostró que se comió un bocata) y tuvo que salir por la azotea del edificio.

 ¡Esa es la democracia y la justicia que me gusta de mi país, claro que sí! ¿Cómo va esa señora a tener que salir por la azotea y estar encerrada con miedo dentro de la Conselleria de Economía pensando todo tipo de escenarios y encima pasando hambre? ¿Hay derecho a eso? Y hablando de escenarios, por un teatro contiguo tuvo que salir entre actores y mossos. A eso no hay derecho. Por lo tanto, nueve años de cárcel para los Jordis que no tenían ninguna responsabilidad política y cuya violencia mayor se circunscribe al asesinato de alguna mosca o mosquito molesto para sus personas y/o familias.

Entonces, ¿puedo pensar que España es un país tan democrático como quisiera y que los tribunales dictan sentencias sin prejuicios nacionalistas? No, no lo pienso. ¿Puedo pensar que los indepes obraron bien al montar aquel referéndum y a pensar que su resultado era vinculante para declarar la independencia del estado español? No, no lo pienso.

Por tanto, soy equidistante. De hecho, creo que esa equidistancia es lo único que puede salvarnos de acabar como Bosnia, a finales del siglo XX. Allí tampoco se aceptaba la equidistancia y así acabó todo. Aquí no hay armas para los indepes. Solo indepemillenials montando barricadas, tirando piedras y prendiendo fuego a cualquier cosa. También le han dado fuerte a Rufián por “equidistante”. Y es que el mastuerzo prototípico quiere y exige lealtad y penaliza con fuerza y rabia la disidencia intelectual o emocional. O conmigo o contra mí. Pues mire, señor mastuerzo indepe o señor mastuerzo nacionalista español: ni con uno ni con otro. Y si algún día no se puede elegir porque de ello depende tu vida (como pasó en el verano del 36), pues haré las maletas e iré a Suiza a decirle a Anna Gabriel que me gustaba mucho como política y que lamento que no pueda vivir en su país y en su casa rodeada de quienes ella -y con toda la intención va este verbo- estime.

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“Independence above commerce: The Estelada hangs on a balcony above the Fulanitu i Menganita furniture store, Gràcia, Barcelona” by Spencer Means is licensed under CC BY-SA 2.0 

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Pedro Sánchez no tiene vergüenza ni para pegar un sello

Pedro Sánchez no podría dormir con ministros de Podemos en el gobierno. Igualito que Santi Abascal. Son personas que se preocupan por España y que saben qué es lo mejor para este país en cada momento.

Entiendo que Santi es un ultraderechista y antiizquierdista de toda la vida que se ha ganado con tesón, esfuerzo, dedicación y capacidad tales honores. Pero hasta estos meses, entendía que Pedro Sánchez Castejón y el PSOE se consideraban de izquierdas. Él, un hombre de izquierdas; el partido, un partido de izquierdas. Yo lo dudo desde que tengo uso de razón política. Ya en aquel entonces veía a Barrionuevo, Vera, Corcuera o Rodríguez de la Borbolla y aquello podía ser cualquier cosa menos gente de izquierdas. Pero bueno, ellos se consideraban así como antítesis a la derecha representada por el Partido Popular y, ciertamente, alguna diferencia podía haber entre algunos miembros del PSOE como Ernest Lluch, Pedro Zerolo o Cristina Narbona y gente como José María Aznar, Mayor Oreja, Álvarez Cascos y el propio Santi Abascal, que hasta hace dos telediarios había vivido toda la vida de ser del PP.

Pero hete aquí que llega abril de 2019 y gana la izquierda española las elecciones generales. Gana el PSOE con 123 diputados, lo cual era un resultado ridículo hasta hace nada para el PSOE, pero que dada esta nueva situación pluripartita en territorio nacional, no está nada mal. Con los diputados de Unidas Podemos y algún partido nacionalista más se puede formar gobierno. El PP se ha hundido miserablemente con 66 ridículos escaños. Ciudadanos no ha sido capaz de abanderar la oposición liberal haciendo el sorpasso al PP aunque se ha quedado cerca. VOX ha obtenido un gran resultado para ser un partido de nuevo cuño, pero por debajo de lo que ellos y a quienes nos provocan náuseas preveíamos.

En fin, todo es felicidad aquella noche primaveral hasta que se oye “con Rivera no” frente a la sede del PSOE en la calle Ferraz. Pedro mira con desconfianza, como pensando si no le estarán diciendo que con Podemos sí. Esos rojos piojosos sarnosos comeniños incultos y corruptos. Cómo va a pactar con ellos. No podría dormir si lo hiciera. Esta plebe de ahí abajo no entiende que para que un país funcione ha de ser la derecha la que lo dirija. Maldita sea, qué gente más ignorante. Eso del socialismo ya queda atrás. Ya no tiene sentido. Necesitamos gestores. Necesitamos que la banca esté contenta. Necesitamos que las multinacionales estén contentas. No podemos pensar que es buena idea trasladar a un gobierno lo que hayan dictado las urnas. Las urnas no gobiernan un país. Gente como yo lo hace.

Hagamos aquí un alto. ¿Por qué es Pedro Sánchez Castejón presidente en funciones del gobierno de España mientras está ahí sonriendo en el balcón con cara de lelo? ¿Ganó unas elecciones? No. No ganó. Consiguió el peor resultado de la historia del PSOE con 85 diputados. 85 ridículos y patéticos diputados (me refiero al número, luego ya habría que mirar cada caso individual para dar un empaque fundamentado a esos juicios de valor). ¿Entonces? Pues entonces sucede que salió la sentencia de la Gürtel en la que quedaba bastante claro que el PP era un partido corrompido hasta los cimientos. Precisamente, hasta los cimientos de su sede en calle Génova que también se benefició en su estructura e interiores del amor del peperío por el dinero en sobres a cambio de favores políticos. Salió la sentencia de la Gürtel y Podemos puso de acuerdo a todos los partidos que debía poner para hacer presidente a Pedro Sánchez que era, en realidad, quitar de presidente a Mariano Rajoy al que le importaba tres pitos lo que era una realidad palmaria respecto a la corrupción en su partido y no pensaba dimitir ni aunque le hubieran pillado en un barco con la espalda llena de crema de protección solar con un narco. Ah, no, perdón. Eso es otra película. Ese era la solución del PP al problema de la corrupción. Feijoo. Vale.

Entonces para entendernos: ¿era y es presidente en funciones del gobierno Pedro Sánchez gracias a Podemos? Totalmente. ¿Me estás diciendo entonces que esos zarrapastrosos cuya ministrabilidad no dejaría dormir a Pedro fueron quienes le hicieron presidente? Exacto.

Llego por tanto a una conclusión muy clara: Pedro Sánchez y su PSOE no tienen vergüenza. Ni para pegar un sello. Si después de estar décadas diciendo que son un partido de izquierdas se niegan a gobernar junto a otro partido de izquierdas; si trata como basura a quienes le hicieron presidente; si dice que no podría dormir con un ministro de Podemos cuando él fichó a varios indocumentados como ministros, alguno de los cuales duraron días en el cargo… Si dejó pasar meses sin negociar y cuando lo hizo fue desde una postura de superioridad y de desprecio hacia quien te tendía la mano Y LE HABÍA HECHO PRESIDENTE, concluyo, pues, que Pedro no tiene vergüenza ni debería ser nunca más presidente del gobierno de España. Pero lo será. Lo será junto a Ciudadanos, que es lo que él siempre quiso. Y yo no me callaré nunca más cuando alguien que diga ser del PSOE hable de “nosotros los de izquierdas” o “los de derechas”.

No, bonita, no, que diría Carmen Calvini, que esa es otra con capítulo aparte.

Vosotros, de izquierdas, un mojón de pato.

PD: Ya el PSOE decepcionaba y traicionaba a mediados de los 80…

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“Assemblea Oberta amb Pedro Sánchez” by pscbarcelona is licensed under CC BY 2.

Imagen banquero: geralt en Pixabay

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Nacionalismo español y deporte: el caso de Rafa Nadal

Vaya por delante que me gustan varios deportes y que a varios les presto mucha atención, seguramente más de la que debiera. Pero no dejo de pensar la estupidez supina que supone que haya tantísima gente que ante el éxito de un deportista o de una selección nacional se comporte de tal modo que pareciera que nuestra vida sea mejor y más completa porque ellos o ellas hayan conseguido un éxito.

Rafa Nadal es, probablemente, uno de los mejores tenistas de la historia sino el mejor. Por supuesto, es el deportista español más laureado de la historia y tiene mucho mérito la carrera que aún continúa. Felicidades, Rafa. Y hasta ahí entiendo yo que ha de llegar el tema. No hasta el borrico comportamiento durante la final del US Open que parecía que nos volvían a invadir los franceses – en este caso los rusos, vía Medvedev- y que si Nadal perdía, el cielo caería sobre nuestras cabezas y todos los nacionales españoles seríamos engullidos por el acelerador de partículas con sede en Ginebra y ya ni investidura ni gaitas. Todos muertos o todos muy chiquititos y juntitos y ríete tú si te toca la eternidad al lado de Rosa Díez.

Pero Rafa Nadal ganó. Y entonces todo fue felicidad en los borbónicos pagos de las Españas y ya no hay paro, ni pensiones entredicho, ni cloacas del estado, ni listas de espera en Sanidad, ni Educación Pública cayéndose a pedazos por la dejadez de políticos que la condenan mientras ponen todos los huevos en la cesta de la Concertada. Ya todo nos va bien y somos felices y somos los mejores porque somos españoles como Rafa Nadal.

La verdad es que todo esto necesita un distanciamiento. Me imagino a un humano inteligente de un país en el que no pasen estas cosas. Y si pasa en todos los países, pongamos un extraterrestre que llega antes de ayer a España y observa la situación. Se embebe de lo que ha pasado en este país en los últimos diez años. Se embebe de lo que ha pasado en el último año. Y luego ve berrear a periodistas y nacionalistas como si el hecho de que Nadal ganara el campeonato fuera en sí mismo nuestro destino, nuestra dicha, nuestra infancia recuperada y nuestro orgasmo permanente. Y luego preguntaría: “¿Pero vosotros qué habéis ganado?”. Rafa Nadal ha ganado 3,8 millones de dólares, un montón de puntos para la clasificación ATP, prestigio, seguidores y el orgullo de ganar. Bien. Es entendible que Nadal y sus seres queridos estén de lo más contentos. ¿Pero el resto de los 47 millones de españoles? Aparte de ir con él y aplaudir al chaval. La cosa llega a un punto que gente que no sabe ni las reglas del tenis estaban el domingo por la noche igual que si vieran a su hijo graduarse en medicina o sacar las oposiciones de juez.

Cuando en la segunda parte de la primera década del siglo, varios deportistas y selecciones españolas empezaron a recolectar éxito tras éxito (Mundial de baloncesto, Europeos de baloncesto, Eurocopas de fútbol, Mundial de fútbol, Fernando Alonso, Alberto Contador, Oscar Pereiro, Carlos Sastre, Jorge Lorenzo, Pau Gasol, el propio Rafa Nadal, etc), no fueron pocos los nacionalistas españoles que empezaron usar la expresión “soy español, ¿a qué quieres que te gane?”. Es decir, que si España cuenta con una selección de fútbol buenísima o de baloncesto o varios deportistas que son campeones mundiales o de competiciones importantes, entonces ya todos los españoles – nacionalistas y no, se entiende- somos buenos. Somos mejores que otras naciones. ¿En serio? Luego también está el “soy español, español, español” que no se sabe si nació de un discípulo de Manolo Escobar introducido en el CNI o de dónde, pero ridículo sí parecía igual al usarse como un distintivo de calidad, como si ser español fuera una buena cualidad en sí misma, como si el hecho de haber nacido en un país te concediera atributos per se sin que tengas tú que poner de tu parte para conseguirlos. Total, naciste en el mismo país que Nadal, Gasol, Iniesta o Iker Casillas. ¿Es que no es eso algo bueno en sí mismo? ¿Qué puede salir mal?

Yo me imagino un suizo, que quitando Roger Federer y algún ciclista como Rominger o Zulle, se han comido más bien un zurullo – yo no trabajo ese artículo- en la historia del deporte, flipando con cierta gente que no sabe hacer la o con un canuto, que no han estudiado ni las tablas de multiplicar, que tienen un trabajo precario o, incluso, están en el paro, pero que van dando saltos por la calle porque Nadal, que repito ha ganado más de tres millones de euros por ganar esa final, ha sido campeón otra vez. ¡Y son ya 19! ¡Una más y alcanzamos a Federer para ser el mejor tenista de la historia! Yupiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Narración del punto del US Open en Cadena Cope: https://cope-cdnmed.agilecontent.com/resources/mp3/6/2/1567991539026.mp3?download

Es evidente que hay gente más inteligente que esta que usa el deporte para sus fines políticos, haciendo que los periodistas deportivos sean meros transmisores de los valores patrios que, supuestamente, todos deberíamos abrazar por hacer nuestra vida mejor. Y que nunca termina de hacerla mejor.

Escucho a Joaquín Sánchez, el futbolista del Betis, ex de mi Málaga, por cierto, decir que “es una suerte tener a Nadal en nuestro país y que le podamos disfrutar”. Me cae muy bien Joaquín, pero resbala cosa mala en este punto. ¿Disfrutar a Nadal porque sea español por qué? ¿Acaso porque podamos ver sus partidos porque él es español? Evidentemente no, porque hay que ser abonado a Movistar Premium para hacerlo. 150 euros mensuales con su internet y dos líneas de móvil con tarifa plana. Abandoné esa cara esclavitud y fui feliz después. Pero pagando esa pasta y viendo torneos internacionales – al igual que en DAZN, este muy baratito- puedes ver a cualquier tenista de cualquier nacionalidad y vas a pasar junto a estos tenistas el mismo tiempo que vas a pasar junto a Nadal, disfrutando a Nadal: cero minutos, cero segundos para la mayoría de españoles excepto, con toda lógica y derecho, para aquellos a quienes quiera Nadal dedicar su tiempo.

Entonces, ¿cómo disfruto de Nadal? Sólo apoyando al otro lado del televisor y si gana, me alegro con todas mis fuerzas. ¿Es ese el disfrute? ¿Y sólo porque sea español como yo? ¿Sin importarme nada más?

Me da la sensación de que hemos caído en la trampa de cenutrios en forma de periodistas deportivos que, para mi desgracia y por pura y simple estulticia, llevo oyendo y leyendo desde que tengo uso de razón. Conozco gente cuya vida es un desastre en todos los aspectos posibles que se sintieron completos porque Nadal ganara el US Open. Eso es muy triste. Son los mismos que se pensaron los reyes del planeta Tierra cuando en julio de 2010, con todo merecimiento y mucho mérito deportivo, se proclamó la selección española de fútbol campeona del mundo. Pero que nadie se equivoque. Ellos fueron los campeones. Y yo me alegré. Probablemente, con menos intensidad y efusividad que muchos, pero me alegré y salté con el gol de Iniesta y todo bien. ¿Pero convierte a España en un país superior a otro por ser mejor en cierto deporte? No. En el dudoso caso en el que se hubiera de establecer una competición para saber qué país es superior a otro, EVIDENTEMENTE, es el deporte a lo último a lo que hay que acudir.

Así que Pepe, Manolo, Antoñito: lo siento. No sois mejores que nadie porque Nadal sea un gran tenista. Tampoco porque España ganara Europeo- Mundial- Europeo en aquella racha mágica. Lo hicieron ellos, esos futbolistas y esos dos entrenadores y sus cuerpos técnicos. Tú no hiciste una puñetera mierda y ellos lo habrían hecho igual hubieras nacido o no. Y lo mismo vale para el basket, las motos, los coches, el ciclismo o el golf.

Nuestra vida no mejora porque el deporte español vaya mejor o peor. Nuestra vida mejora si hay trabajo para tener una vida digna. Si hay pensiones para cuando se termina ese trabajo. Si hay una sanidad pública de calidad para cuando la salud te falle. Si hay educación para que las generaciones vayan aportando a la sociedad y no haciéndola peor. Si hay ayudas sociales para quien no tenga la suerte de poder trabajar. Si terminan los feminicidios y las violaciones y la mitad de la población puede ir sola por la calle en cualquier sitio y situación sin miedo alguno. Si los gays no tuvieran que sufrir los embates de los homófobos. Si nadie es insultado, vejado o maltratado por ser de una raza distinta. De este modo, mejora nuestra vida. Si Rafa Nadal gana un partido, 3’8 millones de dólares en un día, un campeonato o es el número 1 de la ATP, os aseguro, nacionalistas y wannabes, que no mejora ni vuestra vida ni la mía. Que lo único que hacéis es el ridículo, pero no os preocupéis porque no hay neuronas en esa sesera para que os podáis dar cuenta.

Imagen de la celebración de un título de la selección: “Campeones, de Kinepolis a la Cibeles” by Jan S0L0 is licensed under CC BY-SA 2.0

Imagen de banderas circulares: PIXABAY.COM

Imagen destacada: “Making Off Rafa” by isafmt is licensed under CC BY-NC 2.0

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Pedro Sánchez y sus drugos no quieren testigos

Pedro Sánchez y sus drugos no quieren testigos en sus consejos de ministros. Prefieren que les apoye Unidas Podemos desde la distancia. Es una sabia medida profiláctica, la más antigua de todas y que la Iglesia Católica y otros religiones han intentado propagar, con escaso éxito según épocas, por el mundo: la abstinencia.

Sí, para Pedro Kent Sánchez resulta más adecuado no tener a podemitas sentados a su lado. Es que son de un pesado. Hasta rojos se consideran. Y de izquierdas. Cosa más antigua. Ya sólo faltaba que llevaran piojos a La Moncloa. O sarna, que es peor. Uno nunca sabe con esa gente.

Los desprecios del PSOE en estos meses a Unidas Podemos son incontables. No se pueden relatar todos porque daría para un libro. Un libro aburrido, lleno de basura intelectual y emocional. Centrémonos en lo último: “ya el tiempo de un gobierno de coalición ha pasado”, ha dicho Pedro y sus adláteres.

Yo puedo soportar que me llamen rojo, perroflauta, comeniños, basura… Uno va a una manifestación contra la valla en Ceuta y acaba vacunado de las cosas que te pueden gritar los fascistas desde un puente.  Uno puede soportar que le digan que sólo un mundo es posible y es el del neoliberalismo nacionalista, clasista y racista. Vale. Lo estamos viviendo cada día desde hace décadas. Pero lo que no es aceptable es que salga un men(drugo) como el ministro en funciones Ábalos o un despojo intelectual (me importa un bledo su cátedra) como Carmen Calvo y diga “el tiempo de un gobierno de coalición ha pasado” como si estuviera hablando de un temporal o un huracán. Si algo no puedo soportar es que me tomen por imbécil. Prefiero el vil insulto.

Hoy, Pedro ha descubierto la pólvora y es poner tropecientas medidas en lo alto de la mesa y ofrecer unos cuantos puestos de alta dirección, seguramente remunerados de una manera muy parecida a la de un ministro, para convencer a Unidas Podemos y conseguir su apoyo. Hablamos de un presidente que lo es gracias a que Unidas Podemos trabajó en las diferentes bancadas del Parlamento para que ÉL fuera presidente. Así paga Pedro. Le salvas la vida y te manda un vino de cinco euros a casa.

Es una vergüenza lo que ha hecho Pedro y sus mamandurrios estos meses, ciertamente. Tampoco ha tenido mucho sentido la apuesta de Nuestro Amado Líder de Galapagar para formar coalición con un partido que es solo el menos malo de los que pueden gobernar España. No el mejor. No un partido en el que quienes hemos votado a Unidas Podemos (con más o menos cariño por sus líderes) podamos vernos representados y podamos sentirnos orgullosos del voto que ha hecho presidente a Pedro Sánchez Castejón.

Llegados a este punto, sólo hay dos alternativas: mandar a la mierda a Pedro Sánchez y sus pelotas rastreros o aceptar esto con todo el desprecio posible y dejando claro que no se va a dejar pasar ni una sola de las medidas anunciadas. Ya también podemos colocar a Echenique en algún puestazo y quitarlo un poco de en medio.

La otra posibilidad, sin duda tentadora, es decirles a todos estos arrogantes traidores y sinvergüenzas que vayan al super chaletazo de Albert (incluso más grande que el de nuestro Pablemos, pero eso sí, de alquiler) y se pongan allí de rodillas rezando una novena para convencerle y que ofrezca su apoyo y el de su partido (eso sí que es una Naranja Mecánica y no la de Burgess), pero tendría esta solución poco recorrido porque después de unas nuevas elecciones para martirizarnos, el resultado podría ser más o menos el mismo. Y entonces, ¿qué hacemos? ¿Seguir así toda la puta vida? Peor aún, que gane el bloque de derechas, que podría ser el trifachito con nombre de España Suma. Y Espinosa de los Monteros y el ex boina verde, Ortega Smith, de ministros. Holy mother of god.

En fin, yo creo – y lo creía antes de los desprecios del PSOE- que lo mejor es, precisamente, no sentarse junto a ellos. Tal vez no pensemos de ellos que tengan piojos o sarna, pero sí algo mucho peor: la fuerza destructiva de la política de baja estofa que desanima a todo el mundo y que sólo existe para perpetuar el sillón o puestazo que se haya conseguido, medrada en partido mediante. Y contagiarse de eso es contagiarse de la enfermedad que podría acabar, definitivamente, si no lo ha conseguido ya la familia real podemita, Pablo e Irene, con un partido fuerte a la izquierda del PSOE. O, en otras palabras, la única plataforma electoral de izquierdas fuerte que se presenta en todo el Estado Español.

PD: Imagen destacada, “Alex DeLarge” by El Muro Art is licensed under CC BY-NC 4.0

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Gotor, metáfora de un poeta sin cucarachas.

Traigo aquí otro poeta malagueño, como María Eloy y Sergio Franco, pero no hay problema con que se me agoten porque en Málaga sólo hay dos productos exportables atendiendo a la cantidad: turistas y poetas. Si bien sería raro exportar a los primeros (ya se exportan a sí mismos cuando vuelven a sus casas, siendo reemplazados por otros que se importan a sí mismos – y tal vez a sus seres queridos-), estaría bien poder exportar a los segundos si bien no físicamente, sí sus poemas y su obra.

Gotor (se llama José Luis, pero cuando uno tiene un apellido tan poco común en el sur, casi mejor explotarlo como sello único e irrepetible) es un poeta hecho a sí mismo. Leyéndole es muy evidente varios referentes poéticos siendo Benedetti y Bukowski quienes más saltos dan para verse entre los versos, sin olvidar las letras de canciones y poemas de Leonard Cohen y otros como Lou Reed, Ángel González y tantos más porque todos nuestros textos han sido ya textos de otros y sólo nos queda mezclar de un modo más o menos certero, no porque no todo está escrito –que probablemente- sino, más bien, porque hay tiempos nuevos que escribir. Sea con las herramientas que sea.

¿Por qué entonces este Gotor es un poeta hecho a sí mismo? Porque jamás ha participado de la patulea de poetas que abrazados avanzan sobre los días con sus poemarios editados por bandera y sus ínfulas de diosecillos culturales como escudo para protegerse de la realidad. La realidad que dice que la poesía y los que escribimos poemas importamos una reverenda mierda al resto de la humanidad.

Algunos poetas son como ese personaje de Pequeña Miss Sunshine interpretado por Steve Carell que dice ser el mayor experto en Proust de USA, pero está de veras deprimido porque su ex le ha dejado por el otro gran experto en Proust de USA. Y ya duda quién es más experto. ¿Quién es el mayor experto en Proust de USA y a quién carajo le importa?

Gotor es muy consciente de este estado de las cosas por lo que anda por el mundo despojado de arrogancia alguna y escribe porque le es natural hacerlo, porque necesita dejar por escrito ciertos días, ciertas ideas, ciertas sensaciones que dentro duelen, molestan o, sencillamente, es más agradable cuando están fuera. Y si, además, como es el caso, fuera ganan premios y recogen algo de cash que llevarse al coleto, pues tanto mejor.

Traigo, para empezar, este poema que está en su plena adolescencia, casi pensando en echar su primer polvo está este poema. Fue parte del poemario con el que Gotor ganó el Segundo Premio de Poesía Málaga Crea 2004:

Repasando octubre

Abrigar la necesidad de una respuesta

dar la espalda al estereotipo

a veces se muere alguien

no siempre lloramos con los ojos

hablamos más que mentimos

y eso no siempre resulta eficaz

tenemos café                         tabaco             muebles viejos

grietas en el techo y en el bolsillo

este octubre lluvioso

que solo enamora los domingos por la tarde

este budista Leonard Cohen

este uruguayo Mario Benedetti

ese hervidero de cucarachas que es nuestra cocina

todos mis huesos me reconocen

aunque yo siga negándome en el espejo

no quiero repasar tristezas

solo pensarlo me entristece

este octubre también tiene lunes por la mañana

tú         Vanessa          sólo me miras en fotografías

quiero pensar que me miras desde ese trozo de papel

voy a intentar olvidar el significado de la palabra memoria

aunque esto sea algo así como un réquiem

a un yo que deduzco que ha muerto

las cucarachas toman un cocktail vestidas de luto

todo muy americano             aunque no hay ponche

entiendo su silencio como un síntoma de respeto

hay llamadas de teléfono que no habría que responder jamás

contemplar el mar azorado por una gran tempestad

a veces produce un balsámico efecto para los nervios

aunque en ocasiones se tenga opio más a mano

cuando me travisto de escritor

exploto los rasgos más bellos de mi fealdad

en el tendedero cuelgan al sol mis calzoncillos       calcetines

y mi capacidad de asombro

ya deben haberse secado

del mono vino el hombre o eso dicen que dijo Charles

murió sin embargo antes de averiguar el antecedente

del fumador pasivo

¿el neandertal apagafuegos?

este presente de ahora mismo que ayer fue futuro

y mañana pasado reciente

deja de existir al releer estas líneas

desgarradoramente triste como la rutina de los beatos

abrasadoramente triste como la mentalidad de los beatos

psicópatas hay en todas partes

llámense jefes o conductores o presidentes

o carniceros o estanqueras

algunos de ellos pasaron por mi vida

y también por mi cama

en resumidas cuentas

este octubre se agota

game over

como diría cierto amigo argentino

ya se cae a pedazos octubre

vendrá noviembre sin más

y seguiré necesitando respuestas

de espaldas a toda clase de estereotipos.

El primer Gotor. Humor irónico dentro de una suave desesperanza que sabe él – y deberíamos saber todos- que siempre estará ahí. Con todo, siempre habrá hallazgos, Vanessas, amigos, amores y si tu piso está infestado de cucarachas, como lo estaba el piso en el que escribió este poema, qué mejor que invitarlas a tus poemas, darles un rol, hacerlas tus amigas porque si no puedes matar a todas las japutas, al menos, comparte tu vida con ellas y sigamos “lo más bien” que diría aquella bella mujer, uruguaya también, como nuestro común amigo Don Mario.

“vendrá noviembre sin más”. Porque así es este asunto. Que no hay tiempo muerto ni somos capaces de matar el tiempo para encontrar un momento de reflexión. Por eso aunque “y seguiré necesitando respuestas”, no esperes, Gotor primario, que va a ser tan fácil encontrarlas. Antes al contrario, vamos a seguir recolectando preguntas por estos campos del señor sin hallar, jamás, una respuesta válida si entendemos por válida una que nos valga para siempre.

Dorian Gray o José Luis Gotor Trillo allá por 2003, en el piso donde las cucarachas asistían a cocktails:

Fue cambiando Gotor. Me refiero a su poética porque el cabronazo es lo más parecido a Dorian Gray que te puedes encontrar en sus ya cuarenta candados abiertos a hachazos y a versos a quemarropa. Con este poema “Muerte de otro poeta” ganó un premio en Mijas hace dos años:

Muerte de otro poeta

La verdad es que la intención era otra.

Yo pretendía

y a sus pies me postro

desperezarle los cabellos enjaulados

decirle seis cursiladas de manual

proponer café o misterio

pretendía hacer de otros para ser yo mismo

yo buscaba inventarle un refugio de palabras

donde protegerse de los temporales de la duda

donde cobijarnos si el plural ardiese deseado

yo perseguía bautizar a la primavera

con ríos de razones para soñar con nomeolvides

con metáforas de tinto a ras de piel

yo anhelaba darme a luz en estas letras

Le suplico pues que perdone la torpeza.

Yo codiciaba

y ya su bondad parece legendaria

confeccionar el aire donde sembrar el elogio

escapar de la copa como placebo y de la lágrima toxicómana  

vertebrar un par de endecasílabos

aunque no conmovieran        como éstos  

quería descubrir si existe el arroyo

donde se bañan los quizás.

Hiperbólico le agradezco la comprensión.  

Disculpe la osadía y no se preocupe,

abandono la lírica de inmediato

y me acomodo en mi nuevo despacho.

Nos hicimos mayores – tampoco podíamos evitarlo, qué carajo- y los poemas de Gotor empezaron a llenarse de metáforas sin perder su capacidad para el diálogo. Fueron puliéndose los versos a medida en que las lecturas van afeando los primeros poemas donde nos vemos inocentes y pueriles, porque ya no somos eso y hasta nos sorprende que una vez lo fuéramos. Pero lo fuimos. Y sin aquello no habría ni podría haber esto. Esa es también la belleza del asunto. “Vivir de corrido”, pero haciendo poesía, Silvio.

Y tan contentos de que Gotor, ya más civilizado, ya con menos o ninguna cucaracha en su cocina, siga produciendo textos para retorcer y estrujar las palabras y ser capaz de alumbrar una imagen o una metáfora en ese verso cuando parecía que iba a sonar el gong y se terminaba el asalto. Eso es también el mérito de este poeta. Porque entre las voces de Mario, Hank y Leonard ya aparece también la suya, no como un dueto sino como un monólogo de poeta cierto, un poeta de verdad que no necesita masajes del establishment, que entiende toda la fealdad del asunto y por eso evita las cuartos oscuros con “dueños” de editoriales o la complicidad con esos próceres que no se sabe muy bien por qué (Imagine y no precisamente de John Lennon) abren las puertas de incautos jovenzuelos/as que creen haber llegado al Nirvana y resulta que ahora empieza tu obligación de vender el libro. Porque nada hay sagrado en este puto mundo y se prostituyen hasta las monjas por cinco minutos de prime time.

Hablando de prostitución y ya acabando, pongo aquí un poema que escribió Gotor en, o a la vuelta de, Tailandia, cuando comprendió que si bien en todos aquellos establecimientos de masajes se daban masajes, en algunos – bastante identificables una vez allí- no sólo se daban masajes:

Posibilidad de final feliz           

(a las mujeres de los salones de masaje de Tailandia)        

de nuevo el ejercicio de olvidarse

mientras abandonas el dudoso palacio arrabalero

mientras la noche que llega y esta humedad

mientras cien mosquitos y este barro eterno

estas suelas rotas del maldito tsunami

este blanquito centroeuropeo ya tan ebrio o quizá aún

olvidarse de recordar el presente y tu nombre tan ajeno

olvidarse el corazón y el asco y olvidarse sobre todo de la niña

olvidarse del hambre y los somníferos

olvidarse de aquello que solo fue un sueño

y alejarse del cuerpo propio lo más posible

de nuevo la rutina del vicio se especifica aquí en Bang Tao

de nuevo mientras la calle se principia y las luces ya tan rojas en la oficina

y hay que pensar en la niña y olvidarse de cuántos te habrán

pensar en bahts y en crema de manos

en el bolso siempre cerca bien preñado de condones

en la sonrisa tan difícil e incluida en el servicio

pensar que no hay miedo aun sabiéndose inquilina

pensar en masajes que nadie se cree

entrar al gélido deseo por la puerta de empleadas

ponerse lo mínimo y exhibirse lo antónimo

y de nuevo el ejercicio de olvidarse

enfrente de tus esfuerzos de olvido y escote

ya sin duda de noche y con esta humedad

sucumbe en una terraza para primermundistas

la cerveza de otro turista cincuentón

y os miráis y él te hace así despacio con la cabeza

tú desearías que le dolieras en el corazón

pero algo de cotidiano en su sonrisa te dice

que apenas serás

una vez acordado el precio

otro souvenir

otro nimio jarrón en su pasillo del remordimiento.

No es fácil escribir un poema que es como un cortometraje en el que todo lo ves a través de esos versos. Por otra parte, me parece sublime el verso final “otro nimio jarrón en su pasillo del remordimiento” que hasta nuestro querido Don Mario, witja mediante, quisiera reclamar para sí mismo. Y no es fácil que Don Mario, en toda la paz ganada a pulso en una vida de buena persona y mejor poeta, quiera molestarse en reclamar verso alguno.

Gotor en el Lago Ness con más frío que siete viejas:

Y ya para terminar y demostrar que hablamos del mismísimo Dorian Gray sin que nadie haya apuñalado su retrato, una imagen actual del interfecto:

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Día malo que te sangre el culo (contra los dictadores de la lealtad)

Porque ya está bien de política macro, de esa en la que las gentes seducen a pobrecitos mentales y a otros arribistas que se les acercan salivando, ignorando que les aguarda el cuchillo en la mitad de la espalda. Pongo aquí este poema a raíz de una frase de mi compañera de vida y azares cuando le fui con la pena de que tenía un día malo porque unos hombres grises de Momo de mi curioso curro (que en realidad es un metacurro, pero mejor dejarlo ahí) me hacían la vida imposible a mí y a mis compañeros más cercanos.

Ojalá sirva para poner en perspectiva todo eso que nos duele cuando no debería; toda esa manera de pasar malos ratos sólo porque imbéciles, sin ningún tipo de creatividad y sin más razón de vida que la de destrozar todo cuanto bello pudiera producir otro u otra, quieran otra vez tirar tu trabajo por los suelos y anularte en aras de una palabra que inventaron los mediocres para llegar a un puesto determinado y que no se mueva ni una hoja de un árbol sin que ellos lo hubieran aprobado previamente: “lealtad”.

Se pueden ir a la mierda esos canallas de la lealtad, cuando lealtad significa continuar con la mediocridad, el miedo, la falsa amistad y el aún más falso compañerismo. Por eso, no dejemos que esas Hermanastras de Cenicienta nos jodan ni un solo minuto de nuestra vida. Que ellos farfullen, se lamenten o intenten tirar tu imagen por los suelos no ha de quitarte ni medio gramo de energía, porque eso es una mierda de día malo. ¿Sabes lo que es un día malo? Te lo voy a decir: día malo, que te sangre el culo.

“Día malo que te sangre el culo”      

Día malo que te sangre el culo.

Y deja de farfullar por cretinos

que lanzan sus groseros dardos

desde la garganta putrefacta

o el teclado de estiércol.

Nada importa ni importará nunca.

Sólo el dolor es real y la sangre,

que lo parece derramada, cruel,

implacable, abandonadora, dejando

en su rastro perdido de inodoro inocente

toda la huella de la muerte futura

que nos espera en las esquinas

que ojalá giremos allende los años.

Día malo que te sangre el culo.

Y deja de quejarte, lloriqueando

por cualquier chisme aprendido.

Pregúntate: ¿Duele? ¿No?

Pues derrámate por los días

como vino necesario, no me cuentes

historias de otros que te pisan los dedos

cuando creías alcanzar una gloria mundana.

Pregúntate: ¿Sangras? ¿No?

Pues apaga la tele y enciende la tarde,

camina las orillas, las veredas, los paseos,

sonríe a los extraños, eleva a los altares

a las ancianas que cargan bolsas de la compra,

estudia con detenimiento las mareas

y acude a cada atardecer como si ese sol

te devolviera la sangre que falta en tus venas,

cáliz de vida efímera, pero por ahora sí

y mientras tanto.

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Carmen Calvini: verano de mentiras y manipulaciones

A medida que ha pasado el tiempo y hemos visto la verdadera cara de Carmen Calvo nos hemos escandalizado en esta parte zurda del mundo.  Y lo hemos hecho porque Carmen Calvo, o más bien, Carmen Calvini, se ha destapado como una persona manipuladora, mentirosa, maquiavélica y desagradable, cuando no cruel.  Ha nacido hoy el mote de Calvini en twitter por su similitud con Matteo Salvini, ambos tan preocupados por hundir al Open Arms o, más, bien, las ganas de seguir salvando vidas de esos héroes y heroínas que se la juegan para rescatar personas del mar mientras todo un presidente del gobierno como Pedro Sánchez se sujeta el escroto frente a la siempre bella Sanlúcar de Barrameda. Derecho a vacaciones tiene, como todos. Pero no derecho a dejarnos como presidenta en refunciones a alguien como Calvini.

Calvini lleva unos meses pletóricos.

No hace tanto, andaba en un mesa de negociaciones haciendo el trabajo sucio de Pedro y dinamitando cualquier posibilidad de acuerdo con Unidas Podemos, en lo que llamó este alter ego mío La táctica del poli malo, poli mala ( https://betetablog.com/2019/08/09/poli-malo-y-poli-mala-la-nueva-tactica-de-negociacion-del-psoe/ )

No sólo se dedicó a mentir diciendo que UP quería todo el gobierno (cuando le ofrecían gestionar el puñetero 3% del Presupuesto, el puto 3% y ella iba diciendo que quería todo el gobierno!!) sino que se dedicó también a filtrar documentos a la prensa cambiando el título de propuestas a exigencias en un burdo juego que en cualquier país civilizado le habría costado el puesto en el gobierno y en su partido.

Como se dio cuenta de que estaba trascendiendo la calaña humana que presenta a este mundo o, más bien, a esta parte del mundo, tuvo a bien la señora comentar en un curso de verano de una universidad que eso de la libertad de expresión habrá que limitarlo, apuntando a las fake news, supuestamente, pero sabiendo todos lo que usamos twitter que se estaba refiriendo a que ya estaba bien de hablar mal de ella porque en esos días se le estaba dando, como dice una amiga mía, fuerte y flojo.

Previamente a ello, había despachado a las políticas conservadoras que decían que ellas eran chupifeministas también o que habían ayudado al progreso de los derechos de las mujeres con un “no, bonita, no” diciendo que no cualquiera podría atribuirse los logros del feminismo, cosa en la que le doy la razón y se la quito a los pocos segundos cuando quiso decir que esos logros eran de su socialismo. Un mojón pa ti, bonita. Miles de mujeres a la izquierda del PSOE se curraron la primera huelga del 8M y no sólo eso, que es lo más visible, sino todo un trabajo diario de concienciación y de política de lo cercano sin la cual habría sido imposible un 8M. Un mojón pa ti, bonita, es eso obra de tu socialismo de pegatina.

“Huelga Feminista 8M 2018” by gaelx is licensed under CC BY-SA 2.0 

Entonces, ya traicionada la izquierda y ya todos los que cojeamos de la zurda sabiendo que Calvini y su Pedro estaban por Albert y que lo que verdaderamente quieren es un gobierno con Ciudadanos (partido ultraliberal y ultranacionalista, como lo ha estado demostrando en los últimos años) cuando llega el Open Arms frente a las costas de Lampedusa.

En un ejercicio de vergonzosa ignorancia y tortícolis ética, el gobierno español mira para otro lado porque “eso es cosa de Italia” aunque se trata de un barco español lleno de náufragos al que el gobierno italiano capitaneado por Matteo Salvini (da igual que sea el Ministro del Interior, ahí el que manda es él gracias al caballo de Troya del fascismo que es el Movimento 5 Stelle, gobierno por cierto ya dilapidado) le impide atracar en puerto seguro como manda la lógica, las leyes internacionales del mar y la decencia.  Días y días esos inmigrantes dentro del barco sin poder desembarcar.

Entonces Calvini, que había ido a la Feria de Málaga a echar un Cartojal y unos bailoteos (recordemos que ella es la vicepresidenta y que el presidente estaba de vacaciones en Doñana), dice desde la calle Larios que bueno, que qué queremos que hagan, que eso es un tema de Italia y bla bla bla. No pasaron dos días desde eso cuando Pedro encendió su móvil en el Palacio de las Marismillas y pensó “bueno, ya casi tres semanas de esa gente ahí, va a haber que hacer algo. Que vayan para Algeciras”.  ¿Que no pueden llegar a Algeciras? Que vayan para Baleares. ¿Que tampoco podéis? Os mandamos un barco de la Armada para recoger a los inmigrantes. Todo eso vía twitter, al más puro estilo Trump. Pero ya era jodidamente tarde, Pedro. 150 langostinos tarde. Exquisitos en Sanlúcar, por cierto.

Calvini estaría de resaca, que en la Feria de Málaga sabe uno como llega, pero nunca se sabe cómo se sale. Cuando se pone ya a currar a full, recuperada y tal, dice que el Open Arms tenía permiso de Malta para desembarcar, pero se negaron. Malta no dice ni mu y la gente de Open Arms dicen que es mentira. Nótese que trabajar a full para Calvini es mentir como si no hubiera un mañana.

Hoy, se va a la SER y empieza con su ametralladora de repetición de mentiras y manipulaciones. A saber:

compara el Movimiento 5 Stelle con Podemos. Es decir, el movimiento que gana las elecciones y forma gobierno con el fascismo italiano comparado con un partido de Izquierdas y antifascista.

dice que ya no se puede formar gobierno con Unidas Podemos porque “el tiempo no pasa en balde”. ¿Qué carajo significa eso exactamente si han pasado tres puñeteras semanas desde que no se llegó a un acuerdo?

dice que el Open Arms no tiene permiso para rescatar a personas. ¿Desde cuándo se necesita permiso para salvarle la vida a alguien que va a morir si tú no lo haces?

dice – o filtra, ya no lo sé- que el Open Arms podría ser sancionado hasta con 900000 euros.

Y no sé si me dejo algo. Esta es Carmen Calvo. Carmen No Bonita No Calvo. O Carmen Calvini. Si todo lo expuesto no es para que se vaya del gobierno ipso facto, Unidas Podemos debería proponer entre sus PROPUESTAS el veto a Carmen Calvo en el gobierno. Que se vaya a donde la quieran que es, exclusivamente, en las sedes del PSOE, ese partido que sigue gritando que es de izquierdas mientras babea por un acuerdo con el partido de Albert Rivera e Inés Arrimadas.

¿De izquierdas el PSOE? Un mojón pa vosotros.

PD: imagen destacada sacada de Creative Commons “Manifestación antidesahucios” by Barcex is licensed under CC BY-SA 2.0 

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Lady Atascos vs Harry Potas, o de por qué me parece más auténtica Isabel Díaz Ayuso y más traidor Íñigo Errejón

Me parecen más auténticos los enormes ojos color coca-cola de Isabel que los ojillos que se adivinan tras las gafas de Íñigo. Lady Atascos no engaña: es así de real. Y le ha dicho a Harry Potas la verdad, tal vez aumentada por toda esa exageración que da el atril. No parece Íñigo el mayor traidor de la historia, pero sin duda, traidor es y no iba Isabel a desperdiciar la posibilidad de recordárselo.

Isabel Díaz Ayuso es un perfecto producto del PP. Empieza peloteando de jovencita, sigue peloteando cuando dobla los treinta, aprieta el acelerador del servilismo a medida que van pasando los años y termina con un puestito de candidata en una comunidad en la que el PP siempre tendrá muchas posibilidades de ganar las elecciones o, como es el caso, de no ganar, pero acabar gobernando gracias a su Ciudadanos Hacendado y a los homófobos y xenófobos de VOX (para qué llamarles fascistas si, en realidad, les gusta).

Es pesada Isabel con el tema de Venezuela. Habría que empezar ya a devolver el tema venezolano y cambiarlo por Arabia Saudí. Maduro es Candy de “Candy Candy” comparado con los gobernantes de un país que crucifica opositores, asesina a gays por ser gays y trata a las mujeres como seres inferiores a los hombres. ¿Tiene tratos España con un país medieval como ese? Todos los que puede y más. ¿Hay algún problema porque algún español sea contratado por ese estado? Ninguno. Maravilloso. Pagan estupendamente. ¿Mantiene buena relación nuestra familia real con la familia real de ese país? Inmejorables. El papi del actual rey de España es prácticamente hermano de todos ellos. De corazón. Y de bolsillo, se entiende. ¿Entonces qué carajo estáis hablando de Venezuela que son unos aficionados para pisotear los derechos humanos comparados a los campeones de la Champions del pisoteo que es Arabia Saudí?

Íñigo dejó a Amado Líder cuando entendió que ya no era su ojito derecho. Cuando se dio cuenta de que no le hacía ni puñetero caso. Intentó liderar Podemos en el famoso Vistalegre y no lo consiguió. En parte, porque Amado Líder es eso mismo para muchos registrados, afiliados, amiguetes o como carajo se les llame a quien pueda votar esas cosas en Pablemos y en parte porque a Íñigo no lo quiere mucho nadie. Salvo, tal vez, Carmena. Y precisamente por eso ha conseguido un resultado bastante aceptable en las elecciones autonómicas, mucho mejor que el de Podemos. Pero por más insoportable que sea Pablo Iglesias y su legión de pelotas (que pelotas hay en todas partes, Isabel), por más que también ellas y ellos hayan traicionado a la izquierda real cayendo en la misma miseria moral que el resto de partidos, en los mismos cuchillos largos y bullying mesetario, hay que entender que esta no era la manera ni era el momento.

Si la izquierda real -y no esos farsantes del Partido Español que dirige Pedro Sánchez- vuelve a ser residual como lo era cuando votábamos a IU y conseguíamos menos diputados que Coalición Canaria, pues mira, tal vez sí es el momento de crear otro partido a la izquierda del PSOE, como lo hizo Pablete, Juan Carlos y el mismo Íñigo creando Podemos y dándole tal golpe a la línea de flotación del barco de IU que tuvieron que subirse a la carrera al barco de Podemos para no ahogarse. Entonces, si ocurre, sí era tu momento, Harry, pero no ahora que estamos de mierda hasta el cuello, que Pablo, Juan Carlos y Echenique han demostrado ser unos bullies impresentables y que aparece la extrema derecha con fuerza electoral sin que sea raro que ya mismo estén personalmente – y no sólo mediante acuerdos- presentes en gobiernos liderados por el PP.

Por eso eres traidor, Íñigo. Porque tu ego te ha lanzado a desgajar a la izquierda real al igual que el ego de Pablo, Amado Líder, le llevó a presentar un candidato a la alcaldía de Madrid en el colmo de la miseria moral de nuestro obrero de Galapagar.

Por tanto, estoy con Isabel. Ella sí me parece de verdad. No engaña a nadie. No tiene ni puta idea de prácticamente nada, se expresa como una adolescente caprichosa, profiere estupideces en serie y lee lo que le ponen sobre cómo ser chupi liberal – que pague impuestos Rita La Cantaora, y el IBI también, por cierto-, pero va a ser la presidenta de la Comunidad de Madrid, “la más importante de España” dado el asqueroso centralismo que padecemos en estos borbónicos pagos. En El Mundo y en Telecinco he podido leer y escuchar que nadie entre los barones del PP tendrá más poder que ella, lo cual es curioso porque en mi tierra andaluza el presidente – que tiene una hermana profe de conservatorio, por cierto- es del PP. Y Andalucía tiene más población que Madrid y aporta al Congreso más diputados que Madrid. Pero claro, Madriz es Madriz. Y al resto que nos jodan. Incluido al hermano de la profe, ya directora al acabar este texto, de Conservatorio.

PD: nada de lo dicho tiene que ver con el partido IZAR, que se creó en Andalucía cuando parte de Podemos les dio una patadita para sacarlos de la foto porque dentro de ella molestaban. Y con esas pataditas, puñaladitas, empujoncitos nos va “estupendamente”.

PD2: La imagen destacada es: “Reloj de la Puerta del Sol” by Danielowski is licensed under CC BY-NC-ND 2.0

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Ha fallecido Blas Infante de un fusilamiento

Ha fallecido Blas Infante de un fusilamiento.  Iba andando por Sevilla en agosto, a quién se le ocurre. Pasaba por la Carretera de Carmona cuando un pelotón de fascistas se le puso enfrente. En eso, una bandada de pájaros se cernieron sobre los fascistas y, sin poder ellos evitarlo, empezaron a disparar y a quien tenían enfrente era Blas Infante. Murió el pobre por el fusilamiento. Tristemente fallecido.

Los fascistas, compungidos con tan terrible pérdida, rezaron veintidós padres nuestros y cuatro ave marías. Tras ello y para ahorrar dolor a la familia con velorios y enterramientos, llevaron los fascistas su cuerpo al cementerio de San Fernando y lo arrojaron a una fosa común.

Ha sido una triste pérdida, pero los accidentes ocurren cada día. Hace ahora 83 años de aquel infortunio. Los restos de Blas Infante siguen en la fosa. Hay miles de personas más ahí, muchas fallecidas por bandadas de pájaros que atacaban a fascistas con escopetas y otras que no tenían recursos para acabar en lugar más digno. Descansen en paz ellos en el cementerio de San Fernando y Queipo de Llano, ese locutor de radio, en la Basílica de la Macarena. Todo en orden en mi Andalucía.

Imagen destacada de Creative Commons: “170911 9669” by steeljam is licensed under CC BY-NC-ND 2.0 

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Poli malo y poli mala: la nueva táctica de negociación del PSOE

Hemos visto en tantas películas y series lo del poli bueno, poli malo que asombra la capacidad de la dirección del PSOE para ni siquiera respetar un poco ciertos principios básicos que se dan en todo interrogatorio y también, por extensión, en ciertas negociaciones en las que dos entes del mismo bando tienen una actitud disimilar con la intención de ganar y ganar: por una parte se gana porque se va a llevar a cabo el acuerdo o negocio y por otra se gana porque se realizará en las condiciones más ventajosas para el bando que defienden.

Bueno, pues en el tema dela investidura de Pedro Ken Sánchez como nuestro querido presidente, el PSOE ha inventado una nueva táctica de negociación: se trata de mandar a la mierda la zanahoria y probar la táctica del palo-palo.  Poli malo y poli mala. Con dos cojones y dos ovarios.

La táctica del palo-palo consiste en que los dos polis pesoístas de esta historia, Pedro y Carmen, se dedican a hinchar a hostias a los perroflautas rojos comeniños de Podemos e IU, a la sazón, Unidas Podemos. Y, por extensión, a todos sus votantes.

Es una táctica nueva por lo que no se sabe con certeza su nivel de eficacia. De momento está sirviendo para que gente como este alter ego mío llamado Charly Beteta, que estaba a medio metro de mandar al carajo a Unidas Podemos cansado del ego elefantiásico de Pablo Iglesias y de su legión de pelotas rastreros, esté ahora a partir un piñón con mi Amado Líder de Galapagar.

Mi puto líder con su amiguito de nombre también Pablo, que se estaba rascando los cojones mientras allí estaba Carmen Calvo con un par de coleguis en aquel hotel. Imagino a esos camareros del hotel cuchicheando que a la vicepresidenta le habían dado plantón mientras imagino a Pablo Echenique buscando imágenes de Pablo Iglesias en google en las que no se notase demasiado ese almohadillado que rellena las mejillas de algunos con el inexorable paso del tiempo y de la manduca por el buche. Una tarde cualquiera para el buen Echenique, peón fiel donde los haya.

Pero también el cretino de Echenique es mi hombre. Mi amiguito del alma, sin trajes corruptos de por medio. Porque si tocan a nuestros mierdas, nos tocan a todos. Al fin y al cabo, con asco, con esperanza o con inercia hemos votado a Unidas Podemos y vemos tres meses y medio después que el poli malo y la poli mala se cagan en nosotros día sí y día también, tristes como están porque su Albert neoliberal y ultranacionalista no les quiera. Y lo más grande de todo es que Albert no les quiere por rojos. ¡Rojos Pedro Ken Sánchez y Carmen No, Bonita, no Calvo!

¡Rojos Ábalos y Borrell! ¡Santa Madonna!

Y ahora piensan estos que se cagaron en dos Pablo Iglesias distintos que igual es mejor ir a nuevas elecciones porque les van a votar más. Pero no entienden los cenutrios traidores que otra puñetera vez dependerán de Unidas Podemos para gobernar. A menos que ocurra lo de siempre. Que la banca siempre gana y, al final, Albert con cara azorada y después de haber mentado, no ya las madres, sino las abuelas de todo el PSOE, firme donde Pedro J le indique y sea la traición ya consumada en su versión más abyecta.

Entonces, poli malo y poli mala sonreirían con fruición, les enseñarían a Inés Arrimadas desde qué despacho nos llamará fascistas a todo bicho viviente y todo habrá acabado. Por fin.

Imagen destacada de Creative Commons: “‘Full Metal Jacket’ Lee Ermey” by VDO Vault is licensed under CC BY-NC-ND 2.0  Pero sin duda el Sargento Hartman era mucho más gracioso y agradable que Ken y No, bonita, no.

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Descubriendo Nacho Vegas

No es importante con quién se ha acostado o se acuesta Nacho Vegas. No es importante si Gurruchaga piensa que Nacho Vegas es un imbécil. Es relevante, me parece, si Nacho Vegas ha aportado algo a este mundo desde su nacimiento hasta aquí. Y yo, amante de la música del siglo veinte y que tan poco me aventuro en las cuitas creativas de mis coetáneos, salvo que su arte me hubiera sido familiar antes del doblar de siglo, pienso que sí, que definitivamente sí  y que me alegro mucho que algún algoritmo de youtube me hubiera enviado un enlace con una canción de Nacho Vegas y Christina Rosenvinge, “Me he perdido”.  Y más feliz aún porque al fenecer mi portátil de once años y medio de edad hace tan poco – aún le guardo algo de luto-, venga mi recién parido Lenovo con su spotify, como niño que llega con un pan debajo del brazo, como llave que me abre las puertas de la discografía de Nacho Vegas, antes para mí cerrada con 47 candados.

Por tanto poco importa si Nacho Vegas duerme con nuestro enemigo, so to speak. Lo relevante es que el arte consiste en que un tipo que vive a mil kilómetros de mí, un tipo al que no he visto en mi vida, alguien absolutamente ajeno y con quien no he hablado y del que solo conocía vagamente su nombre – y erróneamente podía pensar que era el vocalista de Los Planetas haciéndose un Bunbury si es que le hubiera dedicado unos segundos a pensar en ello- pueda conversar conmigo esta noche.

Conversar, comunicar, transmitir, emocionar, exaltar, empujar, revolver, bambolear, animar.

Deprimirme también, pero de la manera en la que deprime el arte, que parece estar inoculando un virus que te tumba cuando lo que en realidad está haciendo es anfetaminizarte el ánimo para elevarte entre la mediocridad de un mundo mediasetero y fútil.

Cuando las cotas de asco están llegando a niveles insoportables es una suerte encontrar algo que puedas salvar. Sí, claro, ya encontré a tropecientos artistas que salvaría de una riada divina como Noé iba buscando animalitos. Pero hacía tiempo que no sentía nada así por nadie; un crush que dicen ahora, esa plaga de filoxera galopante que son para nuestro futuro vino, los millenials. Y ni te cuento lo de los postmillenials.

Y no es que Nacho Vegas sea precisamente Paul McCartney. Sencillas melodías de guitarra -con sus hallazgos, eso sí- sobre una voz un poco más dulce que la de Leonard Cohen en algunas canciones, prima hermana de la de Enrique Bunbury en otras y la hermana siamesa de la Bunbury en otras más.

Nada que objetar a esos tonos, faltaría más. Leonard Cohen es mi puto hermano aunque se le ocurriera nacer en Canadá y morirse sin dignarse a conocerme. (y maldita la hora que no fuimos a ese concierto de Atarfe, joder, que se nos murió y ya sí que resulta de verdad complicado verle en directo)

Pero es la letra, estúpidos, que diría Ronnie. Seguro que ni siquiera Ronald Reagan dijo eso, pero los apóstoles del neoliberalismo son pelotas hasta la náusea y algo que no le hubieran escrito previamente tuvo que decir tan gris personaje. Otra historia y otro asco.

Pero sí, básicamente, es la letra y esa tristona entonación tintada de sabiduría (que no significa que algo de sabio no tenga) perfectamente acoplada a la guitarra. Nacho Vegas desprende por sus líneas una luminosa manera de compadecerse de sí mismo. Es algo que te haría sentir ternura por él o por el personaje que es el “yo” de sus letras, pero en realidad sabes que él está a salvo de todo ese dolor porque lo ha relativizado. Ha sabido relativizarlo. Lo ha puesto en el contexto de un mundo absurdo y una vida que no tiene mucho más sentido o acaso mundo y vida aquí sean sinónimos.

Qué maravilla de canción es “El hombre que casi conoció a Michi Panero”.

“Yo una vez tuve un amor/pero si he de ser sincero/ dije no en el altar/ y cuando digo no es no”

“Yo le rezo a un dios que me prometió/ que cuando esto acabe no habrá nada más/ Fue bastante ya”.

“Nunca fui en nada el mejor/ tampoco he sido un gran amante/ más de una lo querrá atestiguar”.

“He bebido bien y casi conocí en una ocasión a Michi Panero/ y ahora brindo en paz por la humanidad/ y por lo bien que habita el mundo”

Puta obra maestra, joder. Con lo que entiendo un guiño al viejo Lou con su “And the colored girls go/do doo do doo, etc”. Con su vida y la vida de todos ahí colocada. Con su “cuando digo no es no”. “Consideré insensato procrear”. Y tanto. Y su lúcido “voy a brindar por la humanidad y por lo bien que habita el mundo”. Porque somos una especie muy mierdera y conviene no olvidarlo si es que queremos dejar de serlo.

¿Qué pasó con Michi Panero y en qué modo es un logro casi conocerlo? ¿Había quedado con alguien para conocerle y Michi no fue?

¿Y no es acaso genial resumir tu vida como la del hombre que casi conoció a otro hombre, máxime si se trata, como Michi Panero, de un escritor que no escribía o un poeta del que no salían versos cuando todo el mundo pensaba que si se animaba aparecería con un Ulises o con otro Los heraldos negros?

Pero Michi nunca lo hizo. Pareció el paradigma del escritor que no se atrevió a escribir ante la posibilidad de escribir algo que no le pareciera bueno. Arrinconado, en ese aspecto también, por su padre, poeta franquista, y sus hermanos mayores. Pero Michi es otro tema. Otra entrada. Otro modo de divagar.

Por eso termino como he empezado mi historia con Nacho Vegas, con “Me he perdido”, canción que canta y crea con mi infinito amor platónico Christina Rosenvinge.

Me entero más de una década después, google mediante, que fue amor de Nacho Vegas, pero no platónico (en eso le gano, sin duda). Habrá quien diga que bien podría haber prestado atención a la letra de esta canción para poder averiguar eso, pero bueno, parece que se entiende que las letras de las canciones no han de ser ciertas aunque tal vez esta sí lo sea, after all.

Se me ocurre que podría escribir un poema como “El hombre que casi conoció a Christina Rosenvinge”. Después de todo, estuve quejándome durante todo un concierto suyo en el Cervantes de Málaga de la ruidosa actitud de dos niños que tenía en el palco de al lado, que tampoco entendía por qué aquella pareja mayor los había llevado a ese tipo de concierto y cuando iba terminando, entendí, para mi pasmo y el de la amiga que me acompañaba, que eran los hijos de Christina. Ahora sí tenía sentido que estuvieran allí. Con aquella pareja mayor que, a todas luces, eran los padres de ella. Y hasta hube de alegrarme que así fuera porque mi platónico amor cantó, aunque aseguró que no solía hacerlo, “Hago chas y aparezco a tu lado” gracias a que a una de aquellas rubísimas criaturas, como era y es mi caso, le gustaba esa canción.

La imagen destacada es de

“comakeni” by Paulo Ito is licensed under CC BY-NC-ND 2.0  no es que tuviera mucho que ver con Nacho Vegas, pero buscaba una imagen de Michi Panero en Creative Commons y me la he encontrado dejándome también un síndrome de stendhal de martes noche. Que no es poca cosa en el mundo de los hombres grises.

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Sergio Franco/ que falta haces.

Este poeta que traigo aquí hoy me vale para dejar atrás la fealdad de la traición, los Pedros y las Cármenes que se piensan más listos que nadie, más leídos aunque el primero tenga pinta de leer más el Marca siguiendo los pasos de su antecesor en el cargo y la segunda es más de Maquiavelo en versión “no, bonita, no”.

Por eso está bien que existan sergiofrancos en este mundo. Porque si no existieran, sólo el anacoretismo o la carrera de austronautas nos quedaría como opción. Y es que necesitamos rodearnos de buena gente para que el egoísmo, la maldad, la falta de virtud y de honestidad no se nos pegue como la sarna a la piel. Y mucho más difícil que desembarazarnos de la sarna es quitarnos las capas de umano, troppo umano que se nos pega por mezclarnos con esta cantidad ingente de hombres y mujeres grises que pueblan las ciudades e ídems dando lugar, además, a algo tan peligroso como pensar que lo normal es pisotear, destruir, destrozar a todo aquel que no nos sirva y utilizar a todo aquel que sí nos sirva hasta que ya no nos valga y entonces lo tiremos a la basura.

No puedo pensar en nadie más distinto a todo eso (salvo, tal vez, mi Tita Loli) que Sergio Franco. Hace ya mucho tiempo que no le trato, pero le traté mucho hace una década y aprendí mucho de él. O tal vez no aprendí, pero quisiera haber aprendido. Que no es lo mismo.

Le he contado muchas veces a Sergio la primera vez que le vi y oí recitar aunque no creo que se acuerde porque nunca parecía prestarle mucha atención a aquella historia. Fue en Málaga, ciudad que nos vio nacer a ambos si es que estaba despierta cuando ocurrieron ambas llegadas, en el año 1997 (el recital, no los nacimientos), año arriba, año abajo. En Ollerías, 41, un pequeño bloque okupado con un local en sus bajos donde se hacían reuniones, recitales, alguna fiestecilla… En cualquier caso, su majestad Johnny Bourbon iba a inaugurar un chupi edificio que quedaba justo enfrente y no iba a permitir las instituciones de nuestra amada patria que tal insigne señor pasara cerca de un centro social okupado por lo que el desalojo estaba cantado y se cantó a golpe de antidisturbios. Pero eso es otra historia, tal vez para otra entrada. La cuestión es que recitó allí, creo que el mismo día que lo hizo toda una Premio Nacional de Poesía, Chantal Maillard. Curiosamente, yo me fijé más en Sergio, en toda la soltura que demostraba para su edad (era un año o dos mayor que yo) y como se hizo con aquel local en el que dos o tres docenas de personas oíamos poesía como si nos importara porque, de hecho, nos importaba. Al menos, a mí que poco después empecé la andadura de anch’io sono pittore. Y es que tiene la poesía un encanto que no tiene ningún género literario saludable. Es el encanto que se siente por aquello que nos llena cuando nadie entiende por qué nos llena. Es el amor por el bitter kas, cuando todos te miran como sospechoso de algo al pedirlo. Es la cultura del freak que apuesta por el caballo perdedor porque va a encontrar más placer animando a ese caballo que va a perder que apostando por el caballo que probablemente ganará.  

En estos tiempos de mierda que padecemos, es esperable que nadie entienda por qué podemos amar la poesía y aún menos escribirla. Por eso es doblemente agradable poder traer a este humilde blog, versos nuevos de Sergio que aparecieron en Poemas Contingentes, Ediciones Imperdonables, Málaga, 2017.

¿podría ser usted tan amable

de recoger todas sus teorías

destrenzar una a una las palabras

con las que tan fino ha hilado

la invulnerable trama de sus silogismos

apartar un poco más allá

la firmeza insoportable

de su verdad última

no exhibir tan ufano

la excelente calidad

de sus conceptos hipostasiados

o hacer temblar aquí mismo

la templada solidez de sus conjeturas

podría ser usted tan amable

de hacer mutis en silencio

antes de que nos preguntemos

por la causa primera

que fundamenta su discurso

y sorprendamos que allí

bajo la gravedad

de todo lo que afirma

se ovilla tan solo un impulso

probablemente despreciable

necesariamente patético

podría ser usted tan amable

de ahorrarnos esta tristeza

de descubrir que finalmente

todo todo es mentira?

Me ha gustado mucho este poema. No es “precioso” como dijo un doctorando a un profesor imbécil de la UMA sobre un poema de Jorge Guillén recibiendo de éste poco menos que batido del interior de la niña de El Exorcista (tuve que hacer un Pijus Magnificus al presenciar el bochorno). Los poemas de Sergio Franco no son preciosos ni maldita la gana que lo sean. Son precisos. Pinchan. Se revuelven, como es el caso, contra este ser humano y este relato del fin de lo posible en el que todo vale con tal de conseguir el chaletazo y las vacatas que dejen fotos con regueros de likes. Hay mucha más mala leche en el poema que en el hombre que contiene al poeta. Pero me gustan las dos versiones de Sergio. La del poeta lacerante y la del hombre, “en el buen sentido de la palabra, bueno”.

Yo le pedí a Sergio el poema que me impresionó cuando le vi en Ollerías, 41 y él me manda lo último porque el creador vive de lo último y el receptor del recuerdo y el sobresalto. Así que abusando de su generosidad, cuelgo aquí también aquel poema que oí hace más de dos décadas, en aquel local que ya no existe (gentrifricación y Airbnb, ridículos!) y de un poeta que sólo conocí personalmente más de una década después de aquel día. El poema pertenece a un libro que es de obligado sostenimiento en las estanterías donde tienes tus libros, pero mejor aún si se lee aunque luego las estanterías no lo sostengan. Se llama “El espanto, modo de empleo”, de la editorial Luces de Gálibo.

vosotros

vosotros no lo sabéis
pero os lo podría perdonar todo
vuestro egoísmo implacable
vuestra ignorancia absoluta
vuestra inconstancia al amar
la cobardía de todos vuestros actos
la debilidad con que afrontáis
la desventura o la afectación
con que fingís vuestra estima
devoción o ternura
la mediocridad de vuestros logros
la displicencia de vuestros gestos
el asco que causa vuestra envidia
la lástima que inspiran vuestros sueños
os podría perdonar todo esto
si no os parecierais tanto a mí

            FIN

No se me ocurre mejor plan para este asqueroso verano que parapetarte debajo de una sombrilla de esas que venden con una extensión para tumbarte dentro y leer poemas de Sergio Franco (si ves que le aparece una “r” mutante por algún lado es porque si no recuerdo mal su segundo nombre es Roberto) alternando dicho gozo con un baño en las aguas de la playa de La Ballena, término municipal de Rota o, si ello no fuera posible por motivos económico-geográficos, en cualquier otra playa que te quede cerca. Y si no te gusta la playa, como le pasaba al gilipollas que fui hace años, pues ya no será lo mismo, pero lo puedes disfrutar sin playa también.

PD: La imagen destacada está sacada del blog de Sergio: sergiorfranco.blogspot.com

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La traición del PSOE

Otra vez el PSOE ha traicionado a la izquierda. Lo empezó a hacer en Suresnes cuando Felipe González se escandalizó porque el partido en el que había ingresado años antes fuera marxista, que es básicamente por lo que se llama, aún hoy, socialista.

En 1982, el PSOE arrasa en las elecciones generales. Catorce años estuvieron al frente del país en los que se pueden observar algunas luces y sombras terribles como el GAL, la corrupción y dos huelgas generales de masivo seguimiento por torcer ya a finales de los 80 todo lo que podía considerarse de izquierdas de aquel PSOE.

Desde 1996, cuando el PP gana las elecciones por muy pocos votos, el PSOE sólo ha tenido un presidente de gobierno salido directamente de unas elecciones generales, José Luis Rodríguez Zapatero.

En 2018, el PSOE volvió a tener un presidente del gobierno, Pedro Sánchez Castejón. Fue así porque tras la sentencia del Caso Gürtel en el que se demuestra la profundidad de la corrupción dentro del Partido Popular, Unidas Podemos (entonces Unidos Podemos si no recuerdo mal) maniobró con el resto de partidos que podían apoyar una moción de censura para que Pedro Sánchez fuera presidente.

No parece que Pedro Sánchez hiciera nada para ser presidente salvo dejar que Unidos Podemos negociara con una multitud de partidos y fuerzas para que votaran a favor de Pedro Sánchez -cuyo partido contaba con la pírrica cantidad de 85 escaños- en la moción de censura, tal como finalmente ocurrió.

Un año después, en las elecciones generales, el PSOE de Pedro Sánchez consigue 123 escaños por los 42 de Unidas Podemos. Los titulares son que la izquierda ha ganado las elecciones y los correligionarios del PSOE le gritan a Sánchez “con Rivera no”, que era evidentemente un con “Unidas Podemos sí” porque por mucho que estuvieran disfrutando la victoria, podían entender que con 123 diputados no se es presidente a menos que cuentes con otros partidos con cierta representación parlamentaria.

Lo primero que hace Sánchez es anunciar que hasta después de las elecciones municipales y de algunas comunidades autónomas de mayo no se iba a negociar nada. ¿Por qué? ¿Qué razón lógica había para ello si pasara lo que pasara en esas elecciones el PSOE seguía con 123 escaños? Todo el mundo pareció ver eso muy lógico y normal. Pero lo que estaba pasando es que se estaba perdiendo tiempo. En cualquier caso, desde las elecciones municipales y autonómicas de finales de mayo hasta la sesión de investidura aun quedaban casi dos meses. Tiempo suficiente para negociar tranquilamente los apoyos que ERC y Bildu estaban vendiendo baratos y el PNV no lo ponía mucho más caro. Sólo quedaba Unidas Podemos. Con el sí de Unidas Podemos, Pedro Sánchez sería presidente, esta vez después de ganar unas elecciones, y en principio, habría cuatro años de un gobierno progresista en España, apartando, además, la posibilidad de que la extrema derecha de VOX y el extremo centro de Ciudadanos gobernara con la derecha del PP.

Entonces, después de meses y meses sin pedir un solo apoyo, el PSOE parece acordarse de que necesita a Unidas Podemos y les llama para negociar. Faltaban ya días para la investidura.

Lo primero que hace el PSOE para “seducir” a Unidas Podemos es decirle que su líder no va a ser ministro ni vicepresidente. Que no lo quieren en el Consejo de Ministros. Eso es lo primero que hacen. Pablo Iglesias, que parecía encantado de ser vicepresidente o, en su defecto, ministro, se echa a un lado cuando ve que él es el señalado como el problema.

Una vez apartado Pablo Iglesias, el PSOE propone a Unidas Podemos una serie de competencias y ministerios que suponen el 3% del presupuesto del Estado Español. Recordemos que los votos de Unidas Podemos son 3,7 millones y los del PSOE 7,5 millones. Mis cuentas son que se trata de algo menos de la mitad de los votos y un tercio de los escaños. No es exactamente que Unidas Podemos tuviera seis diputados para llegar a una mayoría con una amplísima victoria del PSOE. Por no decir, que Unidas Podemos arrastra otros votos (ERC, Compromís…) que son esenciales para llegar a los 176 diputados.

Luego, el desastre. Carmen Calvo tratando a Unidas Podemos como lo que estoy convencido que fue siempre su intención: démosles a los niñatos unas cuantas chucherías y que dejen a los respetables adultos como yo ocuparse del país.

Pues bien, “los niñatos” no se conformaron con ser tratados como estúpidos y pidieron competencias para cambiar las cosas. Cuando Carmen Calvo y su jefe se dieron cuenta de que su estrategia de ir de listos, sobrados y arrogantes no funcionaba fue demasiado tarde para cambiar porque las dos sesiones de investidura se echaron encima. Todo por no empezar a negociar dos meses antes. Todo por pura arrogancia y pura traición a la idea de un gobierno de izquierda pues no hay que olvidar que Pedro Sánchez llevaba semanas casi suplicando a Albert Rivera que le apoyara “para no tener que apoyarse en fuerzas independentistas”, aunque lo que de verdad quería decir era “para no tener que apoyarme en esos rojos de Unidas Podemos”.

Y ahora lo mejor: el PSOE considera caducada su oferta de gobierno de coalición (recordemos que estuvo semanas antes de sentarse a negociar negando que ese gobierno de coalición pudiera existir) para septiembre. Ya no está esa oferta sobre la mesa. ¿Por qué? ¿Tenía mahonesa la oferta y ya se ha puesto mala? ¿Qué razón lógica hay para que lo que vale a finales de julio no vale a principios de septiembre?

La razón es muy sencilla. El PSOE no quiere gobernar con la izquierda aunque ésta solo dirija ministerios menores. Quiere ser apoyado por Ciudadanos para hacer un gobierno neoliberal o, en su defecto, ir a elecciones en noviembre convencidos de que ganaran. Y seguramente lo hagan. ¿Pero obtendrán mayoría absoluta o una mayoría para gobernar junto al Partido de Revilla? Porque no hay nadie más que le apoye. Ese ha sido su “triunfo”. Ir a una investidura con un solo voto a favor de alguien que no sea del PSOE. Vergüenza debería darles, pero vergüenza no tienen.

Como dijo Krahe, ni es socialista ni es obrero. Español solamente.

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De cómo Pedro Sánchez me desprecia

Pase lo que pase hoy, haya gobierno con Unidas Podemos o no, una cosa queda clara: Pedro Sánchez ha despreciado a todos aquellos que votamos a Unidas Podemos el pasado abril. Él no quería ni quiere nuestros votos. Quiere los de Ciudadanos. A Ciudadanos le habría reservado una Vicepresidencia señorial, unos ministerios estupendos y no hubiese sido raro que alguno de esos hubiesen sido Interior, Exteriores o Hacienda. Pedro Sánchez y el PSOE se han retratado en Madrid como ya lo hicieron en Sevilla: ellos quieren centro. En las campañas electorales, son rojos, pero una vez que se vota su rojo deviene en naranja. Y allí les espera Albert. Sólo que Albert se ha empeñado en escorarse a la derecha y no pactar con enemigos de España como es todo aquel que no le acompañe a Colón a hacer autos de fe patrióticos.

Tampoco sería raro, que Pedro nos trate como a kleenex porque su agenda oculta pase por dinamitar las negociaciones pensando que en noviembre podría obtener más diputados y, por fin, convencer a Albert para que sea su vice. O Arrimadas, que ella sí es buena compañera de gabinete. (por ley de probabilidad, en algún momento les llamará fascistas si es que no lo ha hecho ya). Pero sí queda clara una cosa que no deberíamos olvidar nunca: Pedro ha despreciado lo que le dijeron sus seguidores en la noche electoral y a todos los votantes de Unidas Podemos. Los que aman a Pablo y los que les votamos a pesar de Pablo. Y si no hay gobierno esta tarde y dentro de unos meses, otra vez necesita Pedro a Unidas Podemos, las condiciones deberían ser claras: se comen a Pablo de vicepresidente y cinco ministerios, eso incluso si UP obtiene menos diputados que esta vez. Y, por supuesto, nada de Ministerio del Humo. Dos o tres de los de verdad: Justicia, Trabajo o Hacienda. Y si no, que llame a Albert.

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La negociación de Ken y Amado Líder

Se han hecho muchas reflexiones sobre las negociaciones de PSOE y Unidas Podemos para llegar a un acuerdo para la investidura de Pedro Ken Sánchez. Aquí va otra:

Está siendo muy patético.

Los unos tratan a los otros como perroflautas cuyos millones de votos son válidos para hacer presidente a Ken, pero no les quieren ni a medio metro de las moquetas más nobles. ¿Ministro un melenudo podemita? Ni de puta casualidad. Jamás nos lo permitirían nuestros amos Aliertas, Botín Jr, Florentinos, etc. Un respeto por los generadores de riqueza de este país. Por todos es sabido que lo hacen como una obra de caridad.

Por otra parte, los otros mendigando una poltrona a quien no te quiere a su lado. No me extrañaría que Amado Líder, que se está convirtiendo en un nepotista que va a dejar mamando al PP gallego, estuviera pidiendo un ministerio para él y otro para su señora, pues es el sueldo de un ministro un camino corto para pagar el chaletazo (ya no te digo dos ministros compartiendo techo) y porque su ego no conoce límites. Su reflexión será: “si yo he montado Podemos (en realidad, él le llamaría Puedo), ¿cómo voy a dejar esta oportunidad para ser ministro?”

Yo creí en Amado Líder por un rato de cuatro años. No le voté aquella vez que dieron el zarpazo en las Europeas. Preferí al Partido X y ni siquiera sabía quién era Pablo Iglesias porque no había visto ninguno de los programas de televisión en los que había aparecido. Pero vi que Teresa Rodríguez había salido elegida y por cosas de la vida, y sin conocerla personalmente, la había oído hablar en un espacio más o menos privado y me había impresionado su inteligencia y su sencillez. Ahora su inteligencia no me impresiona tanto, pero ese es otro tema. El que no es otro tema es comprender cómo Pablo Iglesias, Pablo Echenique y Juan Carlos Monedero torpedearon a Podemos Andalucía y a Teresa Rodríguez de la manera más nauseabunda posible; de un modo que yo también estaba en ese momento sufriendo en mis carnes en otros menesteres. Me dio tanto asco que decidí dejar de votar a Podemos aun yendo con Izquierda Unida, cuyo líder, Alberto Garzón, me merece respeto y, no sé si decir, admiración.

En cualquier caso, no fue posible no votarles. Primero, en Andalucía eran las víctimas de los pittbulls mesetarios de su propio partido y, evidentemente, les voté. Luego en esas mismas elecciones andaluzas, surgió VOX con lo que las generales siguientes serían unas elecciones históricas si el fascismo, descarnado y no enmascarado en respetables siglas, conseguía llegar al Poder, aunque fuera en coalición. Presionado al máximo por todo bicho viviente cercano y también medio convencido de que no podía votar a PACMA en estas circunstancias tan trascendentales, voté a Amado Líder y a sus muchachos/as. Con el asco de votar a un bully y a sus amigos bullies Pablete y Juan Carlitos. Pero les voté.

Y aquí nos hallamos. Amado Líder suplicando un ministerio (MAL) y Ken tratando a Unidas Podemos como basura (PEOR). Una repugnancia dual se me forma entre los ojos cada vez que los veo forzar una mueca el uno frente al otro. Ken rebaja mi voto y el de millones de personas como yo a la categoría de escoria social izquierdista (izquierdista es algo que ni él ni su partido son, evidentemente) y Amado Líder, loco por un ministerio, se arrastra ante Ken en vez de renunciar a formar parte de un consejo de ministros lleno de pesoístas traidores y obligarle a hacer ciertas políticas sociales y económicas si quiere el apoyo. Y si no, que se vaya a la mierda. Que haya elecciones. Somos millones los que jamás votaríamos a PSOE. ¿Qué va a sacar 10 diputados menos Unidas Podemos? ¿Y qué? ¿Merece esa cifra el arrastrarse por las reuniones con Sánchez, Lastra, Ábalos (que siempre parece haberse acabado de comer un pobre lechón) y todo el que aparezca por ahí para escupir a los votantes de Unidas Podemos (por mucho asco que sintiera, soy uno de ellos) despreciándonos sin entender, como cretinos neandertales, que necesitan esos 42 diputados y que si no su victoria electoral no valdrá para absolutamente nada?

Yo digo que no necesito para nada dos ministerios. Que los necesita Amado Líder, que ya ha demostrado estos dos últimos años, la persona que es. Un bully que aplastará a cualquiera que piense distinto dentro de su partido y que se arrastrará como una serpiente para mendigar ministerios al jodido Ken. Asco profundo me dan, pero sé perfectamente quién es más imbécil de los dos.

Imágenes:

“tom_and_jerry_cartoon-5402” by momokacma is licensed under CC BY 2.0 Copy rich text

“Ken Crystal 1983” by Freddycat1 is licensed under CC BY-SA 2.0 

“” by Diari La Veu is licensed under CC BY-NC-SA 2.0  (Amado Líder alentando a las masas)

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Por trece razones (para combatir el bullying)

Nota: nivel de spoilers bajo, pero alguno puede haber caído.

Viendo Por Trece Razones uno empieza a pensar si no nos habremos ido a la mierda definitivamente como puñetera civilización, era, edad o lo que mierda se quiera poner de etiqueta para hablar de estos tiempos tan jodidos que vivimos.

Habrá quien piense viéndola que las cosas que ahí se narran suelen suceder en el Estado de Yanquilandia, donde la infelicidad cotiza bien alta en Wall Street y donde, no olvidemos, de vez en cuando aparece alguien en un centro educativo con un rifle automático y siega la vida de decenas en unos minutos.

Para nuestra intranquilidad, la serie trata de por qué se suicida una adolescente a la que le han hecho bullying, que es algo que ha sucedido en Españistán varias veces en los últimos años. No sé si también habrá matanza porque aún no la he acabado. Desde luego, hay dos amiguetes en la serie que parecen bastante basados en Dylan y Eric, los pioneros del asunto en un día de canción del año 1999, en el Instituto de Columbine.

Los personajes de la serie están absolutamente clavados en personajes que podemos observar cada día, no sólo en los institutos sino en cualquier ámbito.

Está el puto rico pijo que piensa que el mundo y todo lo que en él hay le pertenece. Para eso es rico, joder. Si no, ¿qué sentido tendría serlo? Los intocables, los que pueden hacer lo que les venga en gana con todo y con todos. ¿Conoces el texto de Galeano de “Los nadies? Bueno, pues esta gente son justo lo contrario.

Está el deportista de vida perfecta que no quiere que el roce con “los imperfectos” pueda salpicarle en modo alguno. Se entiende que su meta es el deporte profesional. Su objetivo, que nada se interponga en su objetivo (por supuesto con una mamá que piensa que su ricura jamás podría hacer daño a nadie).

Está el hipócrita (en realidad, en la serie, el noventa por ciento de los personajes son hipócritas) que hará lo que sea para seguir pareciendo perfecto a los ojos de su papi, ministro de dios, y del resto de personas, pero engañar a todo el mundo todo el tiempo es bastante difícil y a veces te salpica la mierda o la pintura hasta teñirte entero.

Está la niña perfecta lesbiana que no quiere que nadie sepa que es lesbiana (curiosamente, sus padres adoptivos son dos hombres gays) y que hará cuanto esté en su mano para que ese secreto no se revele pues piensa que será objeto de burlas y quién sabe si perjudicará su futuro el ser homosexual.

Está el guapito de familia disruptiva que enamora a cuanta jovencita se le cruza en el camino mientras vive un drama brutal de puertas para adentro.

Está el super maduro que se pone a repartir candela a poco que algo le enfade, las animadoras que ya están hartas de animar, el que hace fotos todo el rato y recibe un nivel de bullying diez veces mayor que el de Hannah, el que hace la revista del instituto, el que no encaja ni con los “guays” ni con los “losers”, la tatuada que pasa de tanto imbécil, el orientador que habla como si acabara de despertarse (y sí que parece dormido el cabrón, al menos metafóricamente), el director al que le importa todo un carajo excepto su culo y, por supuesto, los padres de todos los anteriores. Y los dos protagonistas: Hannah Baker y Clay Jensen.

En un mundo perfecto (no hago spoilers porque esto se sabe desde el minuto uno), Hannah Baker y Clay Jensen se habrían enamorado perdidamente. En este mundo en el que vivimos, Hannah Baker se suicida harta ya de que quienes le rodean la traten como mierda y sin entender de qué va este mundo (y ya de paso sin entender que los micromundos que vivimos como niños y como adolescentes no son los micromundos que vivimos cuando podemos elegir a donde ir cada mañana) y el pobre Clay se queda en shock porque no entiende por qué Hannah

  1. se ha abierto las venas
  2. Lo ha hecho antes de que él diera el paso que por imbécil no dio meses antes. Cuando ella estaba viva.

Probablemente, porque han absorbido lo peor de la sociedad en la que viven y se dedican, como muchos de sus padres, a salvar el culo y salir a flote aunque sea a costa de hundir a las y los Hannah Baker de este mundo. Y ser masa. Y ocuparse de que la masa no se revuelva contra ellos.

Pues sí, Hannah abandona a tanto mediocre y se larga hacia la nada, pero antes de eso (y esto también se sabe en el minuto uno) deja una serie de cintas (de las de toda la vida) en la que explica quién le ha hecho daño (por acción u omisión) para tomar tan drástica decisión. Este verano le echaré mano al libro en el que está basada la serie.

http://www.thirteenreasonswhy.com/thirteenreasonswhy.html

¿Y qué hacemos los adultos para evitar que Hannah Baker se suicide? ¿Qué hacemos para evitar que se suiciden los niños y adolescentes que se han ido volando de todo el daño que los hijos de otros – no olvidemos esto nunca, LOS HIJOS DE OTROS- les procuraban por solo haber nacido? Ya respondo que no hemos hecho una mierda, pero la pregunta sería si vamos a hacer algo a partir de ahora.

Estos son algunos enlaces con suicidios de adolescentes en esta parte del Océano Atlántico. No hay que irse a ese país entre México y Canadá para encontrar estos casos. Sí, tal vez tu hijo, tu hermano o tu sobrino haya sido uno de los culpables de ese suicidio. Pero no pasa nada, ¿no? Total, tu hijo, tu hermano o tu sobrino están vivos y el otro es el que se ha suicidado.

https://www.lasexta.com/noticias/sociedad/se-suicida-un-nino-de-13-anos-lanzandose-por-un-acantilado-por-un-posible-caso-de-acoso-escolar-en-getxo-video_201906195d09ec0c0cf201155052adcf.html

https://www.elmundo.es/madrid/2019/04/05/5ca64fcffc6c838b218b4675.html

https://www.abc.es/hemeroteca/historico-26-09-2004/abc/Nacional/jokin-de-14-a%C3%B1os-prefirio-la-paz-eterna-al-infierno-cotidiano-de-su-instituto_9623848347808.html

Las autoridades educativas, cansados ya de tanto pésame y tanto lamento, procuraron un protocolo antibullying. ¿Pero nos enteramos en realidad del bullying? ¿Queremos enterarnos? ¿O es mejor pensar que es cosa de niños? ¿Que el acosado provoca también? Claro, a veces habla. Y claro que a veces insulta o intenta devolvérsela a quienes la hacen la vida imposible. ¿Debería ser Gandhi o la estatua de Gandhi acaso?

Las autoridades educativas han hecho el protocolo para que nadie les mire cuando un niño salta al vacío, pero lo que no hacen es interesarse por el ambiente que hay en esos institutos; si hay alumnos cagándose en sus profesores, si hay alumnos haciéndole la vida imposible a otros, si hay directivas haciendo la vida imposible a profesores o defendiendo la posición de los bullies porque los que reciben el bullying no son un problema para ellos; si hay padres que se piensan que los profesores son sus lacayos y que, como escoria social que son, han de hacerles caso en todo lo que ellos decidan puesto que el hecho de haber traído una criatura a este superpoblado mundo les da patente de corso para hacer lo que les venga en gana.

En resumen, ahora mismo se está haciendo bullying en algún sitio cercano a donde estoy. Tal vez, en la casa de al lado, mi pobre vecino – parece buen chaval- está haciendo o recibiendo bullying vía internet. Ahora ya no puedes irte a ninguna parte. Hay dos mundos, el real y el virtual. Y los adolescentes no saben. Y la mayoría de adultos (al menos los que ocupan puestos en los que se podría hacer algo) ni saben ni quieren saber.

https://psicologiaymente.com/forense/carta-diego-nino-suicido-victima-bullying

Si no hacemos algo en en este puto ya, el ritmo de depresión y suicidios se mantendrá o subirá.

#ContraElBullyingToleranciaCero

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“Polvo austrohúngaro” María Eloy García.

El primer texto que traigo que no ha sido escrito por ese alter ego, que me vale para ir humildemente por este océano hasta los topes de tiburones que es Internet, quiero que sea este poema de la poeta malagueña María Eloy García.

Conocí brevemente a María hace años y aunque ella probablemente no se acuerde, tuvo algo de salvadora por rescatarme algunas noches (junto a otro poeta que tal vez aparezca por aquí) en un exilio laboral terrible que tuve que soportar durante 18 meses, seguramente por haber sido objetor y librarme después del SSS o PSS o como carajo se llamase el “servicio social” que había que hacer por evitar hacer la mili. El destino siempre te espera. O como diría Benedetti, “la muerte está tranquila porque sabe/que los supervivientes también mueren”.

El poema, como decía, es genial, pero lo hace mejor escucharlo de su boca, con ese recitar de afectación cómica que pone ella, lejos de la cadencia monocorde y duermeovejas que tanto gusta a tanto poeta, incluso a jovencitas que, no ha tanto, iban al instituto. (acabo de encontrarlo en youtube, así que lo cuelgo debajo)

María tiene ya, por el contrario, una edad seria. Pertenece a esa generaciones de los sesenta y setenta, los últimos que tuvimos la suerte de nacer antes de que los millenials mandaran todo lo que habíamos construido al carajo.

En fin, Polvo austrohúngaro, una maravilla de los dedos y la mente de María Eloy García. Si acaso la versificación no es la del poema será culpa de WordPress y algún día me enteraré cómo va el asunto, pero de momento me aburre pensar en cómo enterarme:

“Polvo austrohúngaro”

te tomé yo por el asedio de viena
rondándome por los ojos el ejército germanopolaco
de tus dedos dudando de mi dieta
de repente sudando
santa alianza antiturca ofensiva
me conquistas hungría (tú si que sabes lo que me gusta)
pero no me toques belgrado/
aún así tú dispuesto y por la fuerza
me arrebatas me fascinas sarajevo me dislocas transilvania
qué desastre de paz 1687
se me sublevan los balcanes
yo miro cómo me tocas y trato de moverme encima
eduardodesaboya debajo
pero te tengo cogido por el danubio/
pensar que me hiciste (austriahungría imprecisa)
la más perfecta imposición de lengua
ya no administrtiva sino colonial/
que a algunos turcos vencidos todavía hoy
nos cuesta asentarnos en cualquier sitio

—-

María Eloy García

Aquí el vídeo, este poema desde el minuto 5:00 y antes otro poema suyo que me gusta mucho “Alta metafísica del trapo” que le da nombre a su primer libro.

https://www.casadellibro.com/libro-metafisica-del-trapo/9788478392643/792850

Enlace para comprar, que no se te van a caer los putos dedos por usarlos para comprar poesía.

Este de abajo no sé si me lo regaló o se lo compré, pero dijo “ya te lo dedico más tarde” y hará como ocho años que no la veo. Buenísimo también. Ojalá algún día me lo dedique:

http://harpolibros.com/libreria/cuanto-dura-cuanto.html

PD: Las dos fotos son mías.